Año II, No 010, Octubre - Diciembre, 1999

ANOTACIONES PARA EL ESTUDIO DE LA GUARDIA NACIONAL DE EL SALVADOR

Gregorio Bello Suazo


 

Con la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el Gobierno de El Salvador, concluyeron 12 años de guerra.

Entre los acuerdos tomados, destaca la desaparición de los cuerpos de seguridad, específicamente de la Guardia Nacional, que junto con la Policía de Hacienda y la Policía Nacional, jugaron un papel protagónico en la represión y violación a los derechos humanos en El Salvador.

La Guardia Nacional ha sido señalada de graves violaciones que conmocionaron al país, entre las que mencionamos algunas: el asesinato de cuatro religiosas norteamericanas, el 2 de diciembre de 1980. La desaparición forzada de dos estudiantes, el 22 de enero de 1980, que después de su captura por miembros de la Guardia Nacional, fueron entregados a unos hombres vestidos de civil. La desaparición de Miguel Angel Rivas Fernández, el 29 de agosto de 1986. El asesinato de Rodolfo Viera y los dos asesores norteamericanos, el 3 de enero de 1981. El Subsargento Antonio Ramiro Avalos Vargas asesinó a los sacerdotes jesuitas, Amando López y al padre Moreno en noviembre de 1989. Además se afirma que después del golpe de Estado de 1979, los Escuadrones de la Muerte fueron integrados por miembros de la Guardia Nacional y de ORDEN; y que elementos de la S-II de la Guardia Nacional, en complicidad con civiles económicamente poderosos, operaban como un escuadrón de la muerte. (1)

Con la desaparición de los cuerpos de seguridad, se cierra una trágica y larga página de nuestra historia. Su registro se hace necesario e impostergable para comprender, en parte, el comportamiento de amplios sectores de la sociedad salvadoreña, y de nuestra formación social. La desaparición de la Guardia Nacional no significa que desapareció su práctica y su ideología; hoy, después de más de dos años, los ex-guardias aparecen en las tomas de calles y de edificios públicos, exigiendo la indemnización que les corresponde por el papel que jugaron durante 80 años de existencia.



ANTECEDENTES


En las postrimerías del siglo XIX, la delincuencia en el área rural de El Salvador, había tomado un auge inesperado. Las patrullas cantonales (2) y otras autoridades, no estaban adiestradas para enfrentarla, y, por consiguiente, eran incapaces de parar la ola de criminalidad (3). Ni los famosos "cuerpos expedicionarios" (4) ni otras autoridades podían contenerlo, y se volvía imperativa su solución a corto plazo.

Las primeras medidas para afrontar aquella situación, se dieron el 12 de mayo de 1895, cuando por Decreto Legislativo se crea la Ley de Policía, cuya función era "garantizar la propiedad, la caza y la pesca; proteger la agricultura y demás industrias." (5)

La Municipalidad nombró un Inspector de Policía en cada uno de los Distritos de la República, con el objetivo de "perseguir constantemente en los campos, caminos, hatos, haciendas, villorrios y reducciones de casa donde no haya Municipalidad, a los ladrones, incendiarios, vagamundos y traficantes de artículos prohibidos, poniéndolos a disposición de las autoridades judiciales más inmediatas o de aquellas que les hubieren ordenado su captura." (6)

En aquél entonces, los Alcaldes, los Inspectores y Comisionados de cantón, tenían la obligación de dar su apoyo, como autoridad, a los terratenientes, quienes también podían capturar, auxiliados, obligadamente, por los sirvientes, colonos o habitantes, al que cometiera algún delito en sus tierras, así como a los perseguidos judicialmente que estuvieran en ellas.

Posteriormente, en 1889, se crea la Policía Rural montada (7), en cada uno de los departamentos de Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán, para proteger el importante ramo de la agricultura, (el cafe), "cuerpo que debía obrar con la debida prontitud y energía ante la perpetración de delitos en los campos de los departamentos occidentales." (sic)

Dado que los agricultores eran los favorecidos con este cuerpo, debían de formar un fondo para su sostenimiento, por lo que el mismo decreto creó el impuesto de doce y medio centavos por cada quintal de café que se exportara de los tres departamentos. (8)

Un año después, fuera de los cuerpos creados expresamente en los departamentos del occidente, no había sido posible extenderlos a los otros departamentos del país, debido a que se suprimió el impuesto de las guías del añíl, y porque el Ejecutivo no tenía rentas para tal objeto. Por tal razón, se autorizó al Poder Ejecutivo para hacer extensivo el impuesto para todos los departamentos del país, y establecer Cuerpos de Policía Rural montada en aquellos en donde fuera necesario, debido a "que cada vez son más frecuentes los delitos que se cometen y por la inseguridad en que viven los que se dedican al importante ramo de la agricultura, siendo, en consecuencia, de urgente necesidad la creación de nuevos arbitrios para aquel fin". (sic)

Al parecer, las medidas tomadas no dieron los resultados esperados, pues los terratenientes estaban dispuestos a asumir bajo su directa responsabilidad, o sea actuar con sus propias manos, la solución a esta desesperada situación, como lo expresa una circular del 7 de noviembre de 1900, de la Junta Central de Agricultura, firmada por el Sr. Daniel Huezo y Paredes, dirigida a las Juntas Departamentales, en donde se hace la moción de la resolución siguiente:

"El vocal Dr. Arriola manifestó que son constantes las quejas de los dueños de tierras situadas en las costas de la República sobre que todos los años destruyen los pequeños árboles de hule y de bálsamo..., debido a que, por descuido o de manera intencional, se prende fuego en las montañas;...que los árboles grandes son destruidos cortándolos para leña u otros usos; que tales hechos causan daños de consideración a aquellos propietarios y privan, por otra parte, a la República de gran parte de su riqueza material, por lo que sus autores deben ser castigados; y que para prevenir en lo sucesivo la comisión de aquellos hechos, para el ensanche de la Agricultura, en uno de sus frutos más valiosos propone a la Junta que se excite a las Departamentales, para que se dicten enérgicas disposiciones, con el objeto de que aquellos malhechores sean perseguidos, capturados y entregados a la autoridad competente para su inmediato castigo; y haciendo presente a dichas Juntas que entre las medidas que no deben omitirse, se encuentran: 1ª. la de dictarse Reglamentos o Bandos sobre pesca y caza de toda clase de animales en aquellos lugares y sobre quema de montes, y que contenga las prevenciones necesarias, a fin de evitar que el fuego destruya los expresados arbolitos de hule y de bálsamo; 2ª. que los propietarios de aquellas tierras tengan sus agentes de administración rural, encargados de evitar estos estragos; y 3ª. ordenar a los Alcaldes Auxiliares de las poblaciones en cuya jurisdicción se encuentren las susodichas tierras una constante vigilancia (...) para capturar a los delincuentes y dar cuenta de ello a la autoridad competente.

La Junta, en consideración a la importancia de la moción propuesta y en atención a que se aproxima la época en que anualmente se cometen esos hechos acordó: de conformidad, encareciendo a las Juntas de Agricultura expresadas, que toda actividad posible procedan a evitar aquellos daños de tanta trascendencia." (9)

Pero fue con la creación de la Ley Agraria, decretada el 11 de abril de 1907, que los terratenientes obtienen el instrumento jurídico, para garantizar el combate contra la delincuencia en el campo, y también, para reprimir y negar los derechos civiles a la población rural, como se expresa en el Artículo 2, de dicha Ley:



"El Poder Ejecutivo velará por la constante tranquilidad y seguridad de las personas y bienes de los agricultores, amparándolos inmediatamente contra toda violencia, perturbación, despojo o usurpación y por la armonía entre éstos y sus trabajadores."


La Ley Agraria, en el Artículo 29, otorga atribuciones y deberes a las Municipalidades en el Ramo de Agricultura, para garantizar la permanencia y control de la mano de obra en las haciendas. El mencionado Artículo dice así:


"Procurarán que en su respectivo territorio jurisdiccional hayan los brazos necesarios para las empresas agrícolas, velando constantemente porque los jornaleros cumplan sus compromisos, y poniéndose de acuerdo, en caso necesario, con los respectivos empresarios, para dictar las providencias convenientes a efecto de obtenerlos de otras poblaciones."


Esta medida legal respaldaba los procedimientos y actuaciones contra "los enemigos del orden", de tal modo que la jurisdicción de los Jueces se podía extender hasta los sitios más remotos e inaccesibles hasta entonces. Para completar la medida, los terratenientes necesitaban de un cuerpo militar idóneo, integrado por hombres especialmente adiestrados, con equipo moderno, armamento adecuado a la época y uniforme propio para el terreno donde actuarían, y que pudiera proceder en el momento oportuno.



LA GUARDIA NACIONAL

"Guardián del orden del campo": 1912-1931

Cuando llega a la Presidencia de la República el Dr. Manuel Enrique Araujo, impulsa un cultivo más científico en la agricultura. Además, permite la "constitución de las primeras agrupaciones artesanales y hasta sindicales, (...) que llenan de preocupación a los sectores más conservadores de los grandes terratenientes" (10). Fue Araujo, quien encomendó a su Ministro de Guerra, General e Ingeniero José María Peralta Lagos, (11) la tarea de trasladarse a Europa para que estudiara la organización y funcionamiento de los mejores cuerpos policiales de aquel entonces.

El General Lagos consideró que el más idóneo organismo era la Guardia Civil Española, y el gobierno salvadoreño contrató los servicios del Capitán del Ejército de España, Alfonso Martín Garrido, quien al llegar a El Salvador fue ascendido al grado de Coronel del Ejército salvadoreño.

Es así como, el 3 de Febrero de 1912 (12) -año en que se completó la abolición de las tierras comunales- y teniendo como base a la Ley Agraria, se crea de la Guardia Nacional, un Cuerpo especial de seguridad pública que velaría por las personas y sus bienes en el agro salvadoreño; siendo el Coronel Garrido (13) su primer Director.

El texto de creación dice:

"El Poder Ejecutivo de la República de El Salvador, Considerando:

Que a fin de hacer efectivas las garantías establecidas por la Ley Agraria y demás leyes de la República convenientes a la función de policía, en cuanto a los peligros o transgresiones originados o temidos fuera de las poblaciones es necesario la creación de un Cuerpo Especial compuesto de Personal entendido é idóneo dedicado al cumplimiento de aquella función; ...". Por tanto: en usos de sus facultades constitucionales y en Consejo de Ministros


DECRETA:


Artículo 1º.Créase un Cuerpo Especial de Policía Rural que llevará el nombre de Guardia Nacional."

La Ley Agraria le atribuía a la Guardia Nacional la calidad de autoridad, como lo indica el Artículo 66:


"Los Agentes de la Guardia Nacional harán las veces de Inspectores de Policía Agrícola en su respectivo territorio jurisdiccional, salvo que el poder ejecutivo, a pedimento de Agricultores o cuando las circunstancias lo hagan necesario, determine nombrar especialmente dichos empleados."


Además, le asignaba casí las mismas funciones de un Inspector de Policía, al igual que en 1895, como lo refiere el Artículo 69:


"Los Agentes de la Guardia Nacional perseguirán constantemente en los campos, caminos, hatos, haciendas, heredades, villorrios y caseríos donde no haya municipalidad, a los jornaleros-quebradores (14), jugadores de juegos prohibidos, ebrios de profesión, vagos de todo género, calificados de tales por las leyes de policía dando, en su caso, cuenta con ellos a la autoridad competente para la imposición de las penas respectivas."


También, a la Guardia Nacional se le asigna el papel de gendarme de los terratenientes, claramente expresado en los artículos 71 y 78, respectivamente:


"Los agentes de la Guardia Nacional, al primer requerimiento de cualquier hacendado o agricultor, capturarán a la persona o personas que éste les indique como sospechosas, bajo su responsabilidad; se constituirán en la siembra o labor del requeriente y le prestarán un eficaz auxilio para salvarlo de cualquier hecho ilícito que se pretenda ejecutar, poniendo a los indiciados a disposición de la autoridad competente."


"Los agentes de la Guardia Nacional pueden allanar, en el cumplimiento de sus obligaciones, cualquier jurisdicción de la República, y especialmente en la persecución de los jornaleros y operarios que hayan faltado a los compromisos contraídos con los agricultores, y en la persecución de malhechores de todo género."

No tardaron los elogios al nuevo Cuerpo de Seguridad, como lo expresaban en 1914, Francisco Jovel Méndez y Miguel Barraza, h. en la "Guía Oficial Ilustrada de El Salvador":

"Es uno de los cuerpos mejor organizados de la República, pues en el corto lapso de tiempo que lleva establecido, ha prestado y está prestando bienes de positiva utilidad, colmando así los vehementes anhelos del Supremo Gobierno, que son los de garantizar la tranquilidad de la República y por ende el bienestar de sus habitantes."


De igual manera se referían a las cualidades de sus miembros:


"El régimen de este Cuerpo es de férrea dureza para con los que se apartan de las prescripciones que señalan las leyes especiales porque se rige, pues la más leve falta es considerada de gravedad y la que se castiga sin contemplaciones de ninguna clase con la severidad propia de un Centro donde solo debe brillar la honradez y el cumplimiento del deber."

En sus inicios, la Guardia Nacional dependía del Ministro de la Guerra en lo concerniente a su organización personal, haberes, disciplina y material; y de los de Gobernación y Fomento en cuanto a su servicio especial, y al de guardería rural y forestal.

El Jefe Supremo de este Cuerpo era el Presidente de la República, auxiliado en el alto mando y dirección del mismo, por el Director General, quien tenía a su cargo la dirección en inspección y de su autoridad dependía el régimen inferior y disciplina; extendiéndose también a todos los ramos del servicio.

Desde su creación, en 1912, una facción de la Guardia Nacional debía prestar servicio de Seguridad en la Casa de Gobierno o casa Presidencial (15), dando protección personal a todos sus ocupantes, especialmente al presidente de la República. El arma que empleó la Guardia fue el fusil MAUSER, calibre 7 mm. con su respectivo yatagán.

El 20 de Agosto de 1914, un año después del asesinato de Araujo, con el propósito de mejorar la organización y disciplina, y para estimular a los jefes, oficiales e individuos de tropa, que prestan su servicio, el Poder Ejecutivo acuerda que la Guardia Nacional pasa a ser un Cuerpo Especial del Ejército activo de la República. (16)

Posteriormente, con la reorganización hecha por el presidente Alfonso Quiñónez Molina, se perfila una nueva etapa en la historia de la Guardia Nacional. Quiñónez hizo venir de España una Segunda Misión de la Guardia Civil Española integrada por el Comandante José Tomás Romeu, y los capitanes Manuel Pizarro Cenjor y Manuel Andrés López, a quienes se les dieron los grados de Coronel y Teniente Coronel, respectivamente. El Coronel Romeu fungió como Director hasta junio de 1928.

El 12 de abril de 1924, se modifica el reglamento de la Guardia Nacional del 25 de septiembre de 1912, modificación que coincide con "la fundación de los primeros sindicatos permanentes consistentes en sindicatos no especializados en los pueblos más pequeños y sindicatos por ocupación en las ciudades". (17)

En esa época, la Guardia Nacional asume un papel mas agresivo; se implanta el uso del casco de corcho en lugar de sombrero y se sustituyó el fusil Mauser por el "CHECO". Esta es un arma más pequeña pero de gran efectividad para el servicio propio de esa Institución. Este fusil se usó por un período de 37 años, es decir, hasta 1961. También en el período del Coronel Romeu se enviaron a varios oficiales, debidamente seleccionados, a hacer estudios a España, tanto por su capacidad intelectual como por su vocación militar.



LA GUARDIA NACIONAL, UN CUERPO ESENCIALMENTE MILITAR

El Reglamento para el Servicio de la Guardia Nacional de 1925, le atribuye funciones de Seguridad Nacional como lo expresa el Art. 1: "La Guardia Nacional tiene por objeto la conservación del orden publico"; y amplía su campo de acción a la seguridad de las personas y de las propiedades, tanto fuera como dentro de las poblaciones. El mismo Reglamento otorga a la Guardia, la calidad de auxiliar de cualquier servicio que reclamara la Fuerza Armada.

Así, la Guardia Nacional no solo tenía la obligación de conservar el orden publico, reprimiendo cualquier alteración del mismo, sino también, asumir las funciones de la autoridad civil, cuando esta estuviera ausente; por consiguiente, todo miembro de la Institución estaba obligado a sofocar y reprimir cualquier motín o desorden que ocurriera en su presencia, sin que fuera necesaria una orden de la autoridad civil. Pero esta última no podía mezclarse en las interioridades del Cuerpo en su parte personal y material, concretándose a las ordenes de servicio que debían prestar los elementos de la Guardia.

El 27 de junio de 1931, fue nombrado Director el General Armando Llanos C, originario de Valparaíso, Chile. Hizo sus estudios en la Escuela Militar de Santiago donde se graduó como Oficial de Caballería. Vino a El Salvador en 1903, formando parte de la primera Misión Militar chilena, contratada por el gobierno del General Tomás Regalado.

En 1934, se crea la Ley Orgánica de la Guardia Nacional de la República, convirtiéndola en un cuerpo militar dependiente de la Comandancia General de la Fuerza Armada y del Ministerio de Defensa y Seguridad Pública, (18) "considerándose para todos los efectos como Cuerpo especial del Ejército, compuesta de tropas de infantería, caballería y una Sección de motociclistas.

A partir de este momento, todo el personal de la Guardia debía ser militar, bajo la Dirección de un General o Coronel, de la exclusiva elección del Comandante General de la Fuerza Armada, pero con funciones distintas a las que prestaban las demás tropas del ejército. Por consiguiente, no haría más servicio que el propio de su Institución.

La Ley Orgánica, en su Art. 5, establecía que la Guardia Nacional tenía por objeto, en tiempo de paz: (19), el mantenimiento del orden público en todo el territorio de la República; la protección inmediata a las propiedades y personas dentro de la demarcación encomendada a su custodia; la activa persecución y captura de toda clase de delincuentes, contraventores de la ley y transtornadores del orden público, poniéndolos a disposición de la autoridad correspondiente; cumplir con la órdenes emanadas de las autoridades legalmente constituidas; y, en tiempo de guerra: prestar los servicios que la Constitución Política y leyes secundarias señalan al Ejército de la República.

Para que un jefe u oficial ingresara a la Guardia Nacional necesitaba ser miembro activo del ejército, y comprobar excelente conducta, por medio de la Hoja de Servicios. El Ministro de Defensa concedía el ingreso a los aspirantes, quienes debían hacer seis meses de práctica, previos a su ingreso definitivo, tiempo durante el cual debían enterarse de todos las funciones de la Institución.

Al término de los seis meses, el aspirante se sometía ante un jurado, presidido por el Director General, para desarrollar un examen escrito que versaba sobre las materias siguientes:

Redacción de informativos y atestados; Identificación del delincuente; Criminología; Ley de Policía; Ley de estado de sitio; Ley de marcas y fierros; Leyes de la Guardia Nacional; y Servicios en general. (20)

El reclutamiento de la Guardia Nacional era voluntario, y para poder ingresar a dicha Institución era necesario ser salvadoreño de nacimiento, tener entre 18 y 22 años de edad y con una estatura mayor de un metro sesenta centímetros. Además, no debía haber sido procesado por ningún delito o faltas, ni tener causas pendientes; gozar de buena salud; saber leer y escribir, conocer las cuatro operaciones de la matemática, y tener nociones de geografía e historia de El Salvador.



GANARSE LA SIMPATIA DEL PUEBLO


"El honor será la principal divisa del guardia nacional, una vez perdido no se recobra jamás." (21)

Ningún Guardia podía herir la dignidad de una persona, ni decir malas palabras; debía evitar los malos modales y acciones bruscas. Debía ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y cortés y hábil sin bajeza. Sus primeras armas serían la persuasión, la fuerza moral, recurriendo a las que llevaba consigo sólo cuando fuera ofendido por otras o no bastaran sus palabras.

Todo Guardia Nacional debía observar buena compostura, aseo, circunspección, buenos modales y reconocida honradez, en fin, debía ser un "dechado de moralidad". Ya fuera en la ciudad o en los lugares más alejados del campo, no debía salir nunca, de la casa-cuartel, sin estar perfectamente afeitado, el pelo cortado, lavado la cara y manos, con uñas bien cortadas, el vestuario bien aseado y con el calzado perfectamente lustroso.

Para cumplir debidamente con su deber, el Guardia Nacional debía procurar conocer muy a fondo y tener anotados los nombres de aquellas personas que por su modo de vivir, por hacer gastos superiores sociales, por reunirse con malas compañías y por sus vicios, causaran sospechas en las poblaciones. Igualmente debía observar a los que sin motivo conocido hacían frecuentes salidas de su domicilio, vigilarlos y revisar, escrupulosamente los documentos de identidad, cerciorándose de que fueran auténticos.

Era obligación del Guardia Nacional ganarse la simpatia de las personas, ya que el apoyo público representaba buenos dividendos para su servicio. De esa forma, podía ganar y utilizar informantes, requisito para el éxito de las investigaciones.

Los informantes se dividían en dos clases: el tipo "moscón", personas con antecedentes penales, o sea, delincuentes que se relacionan con otros delincuentes; y el informante quien, por su ocupación u otras razones, está en contacto con la delincuencia y con los delincuentes y se halla en condiciones de proporcionar buenos informes. Este último no vive de actividades criminales, por ejemplo, el encargado de una cantina, el conductor de un taxi, el ordenanza, el empleado de un hotel, el portero, etc. son personas que ven y oyen cosas con frecuencia.

De acuerdo al juramento hecho al ocupar su cargo, el Guardia Nacional debía prestar sus servicios a toda clase de personas. Por lo tanto, no podía permitir que influyeran en el los prejuicios. Debía respetar los derechos de todas las personas sin hacer excepción alguna por causa de raza, nacionalidad o religión. Debía proteger a los ricos y a los pobres, y a los grupos minoritarios que integran una gran parte de la población.

Según el Código de Etica, todo Guardia Nacional debía llevar una vida irreprochable como ejemplo para todos; debía ser un ejemplo en el cumplimiento de las leyes nacionales y de las reglamentaciones de la Institución. "Ser Guardia Nacional era vivir honorablemente, no agraviar a otro y dar a cada quien lo que se merece."



LA CONCEPCION ANTICOMUNISTA DE LA GUARDIA NACIONAL

El Manual del Guardia Nacional (el cual, en adelante, lo citaremos como el Manual), dice que todo Guardia Nacional tiene el deber de saber sobre el Comunismo. Para combatir al enemigo, hay que conocerlo, es decir, conocer sus armas, sus métodos de trabajo, sus debilidades y otros pormenores, ya que "es una amenaza que pone en peligro su futuro, su hogar, su familia, la tranquilidad y el progreso de nuestro país. El Comunismo es el enemigo número uno de nuestra vida democrática. Por eso el Guardia debía conocerlo para afrontar a "este enemigo que no descansa en querernos asir con sus garras fratricidas y acabar con la paz del país, arrojándolo a un estado de anarquía, desenfreno e inmoralidad que sobrepasa a todo lo imaginable."

Cuando se refiere a los comunistas, el Manual dice: "pueden ser miembros de cualquier grupo de ocupaciones. Pueden ser estudiantes, maestros, obreros, profesionales, campesinos, miembros de un sindicato o empleados de gobierno. Sus ideas políticas siguen invariablemente la línea de Moscú, China Comunista o Cuba, cuya meta es el derrocamiento final de todos los gobiernos libres."

Agrega el Manual: "Los comunistas siempre andan buscando que haya víctimas, por lo cual organizan manifestaciones, mitines, motines callejeros con chusmas pagadas o incautos sinceros que se dejan llevar con pretextos o motivos buenos y patrióticos, que después de todo a los comunistas les importa poco. Los conceptos de dios, patria, familia, amistad, honor, civismo, libertad, dignidad, justicia, derecho, ley, moral, etc., son resabios burgueses, inútiles y estorbos. La ética no cabe dentro de la mentalidad de un comunista. Ha sido enseñado y adiestrado para actuar de acuerdo a su propio sistema: mendacidad, crueldad, empleo de la mentira y traición para alcanzar el fin buscado y deshonestidad absoluta en la presentación de los hechos."

Ante esas supuestas concepciones de los comunistas, se oponían los principios del Guardia Nacional, el cual, entre otros aspectos, debía ser un "digno ciudadano, alguien distinto y diferente a los demás; debía defender la ley y la razón, aún a costa de los mayores sacrificios." El Guardia Nacional debía servir a la sociedad, proteger vidas y bienes y defender al inocente del engaño. Respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia para todos los hombres. Ser Guardia Nacional era considerar a un infractor de la ley como a un ser humano y tratársele como tal.

Para el Guardia Nacional, el comunismo local generalmente trabajaba en secreto. Si trabajaba en público, lo hacía amparado a una organización obrera, magisterial, conocida como FRENTE; por ejemplo: la organización obrera FUSS, magisterial, ANDES; estudiantil, AGEUS: etc. "Siempre simulan que lo hacen en beneficio de la comunidad", al mismo tiempo que ayuda constantemente al principio comunista de apoderarse del poder." Bajo esta concepción fueron asesinados por la Guardia Nacional, miles de obreros, estudiantes y maestros salvadoreños.

Según los ideólogos de la Guardia Nacional, los antecedentes históricos del comunismo salvadoreño, "se encuentran en la campaña electoral de 1914 que llevó a la presidencia a don Carlos Meléndez. Posteriormente, durante la campaña electoral del Dr. Alfonso Quiñonez Molina, cuando en 1918, se funda "la famosa Liga Roja, la cual vino a formar una agrupación de carácter comunista dentro de un conservatismo absoluto."

Durante la administración del Dr. Pío Romero Bosque, "El Salvador se convirtió, paulatinamente, en un foco de propaganda comunista, que fue aprovechada con destreza por los agentes de la propaganda roja y los que propiciaron el surgimiento de acciones subversivas."

Posteriormente, la campaña electoral de 1930, que postulaba al Ing. Arturo Araujo (1931-1935), enfocó su propaganda electoral "en ofrecer mejoras a las masas trabajadoras, especialmente con el objeto de dar tierras a los campesinos, según las continuas prédicas de sus oradores."

"Ya en el poder el Ing. Araujo, y cuando las masas advirtieron que se les había defraudado, que no se les daba las tierras ofrecidas, porque el Gobierno no disponía de ellas, los agentes de la Tercera Internacional trabajaron hábilmente bajo el desconcierto reinante y sembraron muy honda la idea del asalto al poder para establecer un régimen obrero campesino. Dicho en otras palabras, un Régimen Comunista."

Tal como lo podemos comprobar, por lo que dejamos dicho, muy resumidamente, la Guardia Nacional se constituyó en un mecanismo fundamental para el control de la población, así como, en vehículo de coacción política a favor del partido oficial en los momentos electorales, pues de acuerdo a su visión ideológica, la raigambre del movimiento comunista se encuentra más acentuado, en las épocas de las campañas políticas electorales.

Asi, con ocasión de celebrarse las elecciones de autoridades supremas los días 11, 12 y 13 de enero de 1931, el Presidente Pío Romero Bosque envió una circular al Director de la Guardia Nacional, General Jesús M. Bran, dando indicaciones sobre el plan de seguridad militar organizado para esos días. El oficio con fecha 6 de enero dice:


"Con fecha de hoy 5 de los corrientes, he dirigido al señor teniente coronel don Romualdo A. Quinteros la comunicación que dice: Para garantizar el orden público y con ello el ejercicio pleno del derecho del sufragio por los ciudadanos de esta comprensión municipal en las próximas elecciones de autoridades supremas (...), he tenido a bien nombrar a Ud. Segundo Jefe de Servicios de Vigilancia que para tal fin serán establecidos en esta ciudad conforme al croquis y directiva del Primer Jefe de los Servicios, coronel don Francisco Linares." (22)


Es de imaginarse la presión psicológica que debió haber sentido la población, ante la presencia de la Guardia Nacional y otros cuerpos de seguridad, en aquellos días.

Posteriormente a las elecciones, se envió otro oficio referente al escrutinio de las elecciones de enero de 1931: "Con motivo de ser el día de mañana la reunión de la Junta Departamental de esa Cabecera (San Salvador), para escrutar y regular los votos de las elecciones de autoridades supremas que acaban de pasar, se servirá Ud. dictar todas las disposiciones necesarias para que se guarde completo orden en dicha Junta, así de parte de los miembros que la compongan como de los partidos militantes que probablemente concurrirán al acto, poniéndose para ello de acuerdo con el Comandante Departamental, la Guardia Nacional y la Policía de Línea a fin de que se haga con la mayor eficacia y respetándose siempre el principio de autoridad. Se servirá usted, además, hacer que se cumpla fielmente lo pactado con los candidatos en Casa Presidencial con fecha 5 del corriente, sobre la manera de constituir el Directorio o Junta Departamental para lo cual está Ud. autorizado por el mismo pacto y lo acordado en Consejo de Ministros." (23)

Por otra parte, en relación a los acontecimientos de 1932, el papel asumido por la Guardia Nacional, es mencionado en el Manual de la siguiente manera:


"La falta de pago mensual y otras incomodidades han minado la lealtad de la tropa, al grado que hay sólo una Institución perfectamente organizada, disciplinada y capaz, resuelta a enfrentar cualquier emergencia, esta es la Guardia Nacional, al mando de su director General, General Armando Llanos Calderón, quien a última hora fue la que salvó después de haber perecido en el campo de batalla muchos de sus leales miembros, la vida democrática de nuestro país."

"Estamos frente a la fuerza subversiva más poderosa de todos los siglos, ante la cual no caben términos medios. Peleamos o perecemos: se es o no se es. La pasividad o indiferencia no caben más en este asunto que amenaza lo más caro del hombre: la libertad."


Los datos que a continuación se presentan, pertenecientes al Archivo de la Institución, son consecuentes con aquél planteamiento:

El total de bajas en la Guardia Nacional, entre diciembre de 1931 y febrero de 1932 fue de 18 elementos, todos ellos muertos en combates. Esta cifra, desproporcionada en relación al número de campesinos muertos en el mismo período, muestra el nivel de represión llevado por los cuerpos de seguridad, sobre todo por la Guardia Nacional, quien esgrimió el argumento, que "las consignas comunistas son y han sido siempre crueles y asesinas", y que el objetivo de aquellos era eliminarlos, tal como lo manifestaban los comunistas en las instrucciones para la ofensiva del 22 de enero: "La acción sobre las fuerzas de la Guardia Nacional deberá ser decisiva, no dejando con vida a ninguno de estos agentes, apoderándose de todas las armas y municiones que tengan." (24)


La relación de Guardias muertos en aquél período, es la siguiente:


2 de diciembre de 1931, fallecieron cinco Guardias, cuando en cumplimiento de una orden superior, se conducían, a las 10 de la noche, en una camioneta con el fin de presentarse a Casa Presidencial, con motivo del golpe contra el Presidente Arturo Araujo. Fueron atacados sorpresivamente por una descarga de ametralladora. (25)

4 de enero de 1932, falleció un Guardia, cuando un grupo comunista de más de 100 hombres, atacaron a tres parejas de guardias nacionales en el cantón Santa Rosita (26), jurisdicción de Atiquizaya.

El 22 de enero de 1932, el propio día de la insurrección comunista, solamente murieron siete Guardias. Cuatro Guardias fallecieron en combate contra los comunistas, efectuado en Sonzacate (27) ; dos fallecieron cuando un grupo de comunistas atacó la Comandancia de Tacuba (28), y uno más en el cuartel de Sonsonate (29), en un enfrentamiento armado.

4 de febrero de 1932, falleció un Guardia, cuando los comunistas asaltaron la Comandancia del Puesto de Nahuizalco (30) , el 22 de enero del mismo año.

11 de febrero de 1932, murió un Guardia en una batida contra los comunistas en las montañas de la hacienda Metalío (31), jurisdicción de Acajutla.



SI LOS COMUNISTAS TOMARAN EL PODER


La campaña ideológica anticomunista dentro de la filas de la Guardia Nacional, se incrementó a partir de la década de los años 40, siendo Director General el Coronel Joaquín Adolfo Fermán, específicamente a partir de la muerte de dos Guardias Nacionales, los alumnos Alberto Ton Loy Villatoro y Jesús Benjamín Quintanilla, "que fueron muertos en un combate librado contra un grupo de militares que el día 10 de junio de 1945, se sublevó contra el señor Presidente de la República, General Salvador Castaneda Castro, habiendo tenido lugar el encuentro en el campo de Aviación de Ilopango en donde tenía su Cuartel General el grupo de revoltosos." (32)

Por disposición del Consejo de Gobierno Revolucionario, el 19 de enero de 1949 asumió la Dirección de la Guardia Nacional el Coronel José María López Ayala, reconocido ideólogo de dicho Cuerpo. Se introdujo el casco de fibra estilo norteamericano, color verde oscuro, que fuera utilizado hasta su desaparición y que le daba mejor presentación y mayor seguridad en el combate. López Ayala estableció la Sección de Información.

Posteriormente, en los años 60, durante la presidencia del Coronel Julio Rivera, asumió la dirección de la Guardia el Coronel Eduardo Casanova, quien sustituyó el fusil "Checo" por la carabina M-1. Como esta arma carecía de yatagán, se acentuó el uso del corvo.

En esa época, se propagó el rumor de la posibilidad de la toma del poder por los comunistas, y se infundieron temores entre la población sobre lo que sería el país ante esta situación, afectando los aspectos más sensibles y subjetivos de las personas, como sus valores y tradiciones. El Manual consigna: "usted comenzará a vivir con miedo; se acabará la propiedad privada, su casa, su negocio, su ganado, su tierra, su automóvil le serán confiscados; si practica alguna religión tendrá que sufrir las agresiones del régimen; se organizará una policía política igual que la rusa o la china, para vigilarlo; en todo el país se organizarán clases de adoctrinamiento a las que usted tendrá que asistir para aprender las maravillas del comunismo; comenzará una campaña de odio y difamación contra los Estados Unidos; le serán practicados descuentos y deducciones en su salario; no podrá comprar libremente lo que desee en la tienda, porque todo comenzará a escasear; cualquier funcionario podrá decidir en que lugar debe usted vivir; la bandera de Rusia aparecerá junto a la de su país; los retratos de los héroes de su patria desaparecerán de las escuelas y oficinas públicas, apareciendo en sus lugares los de Marx, Lenin, Brezhnev, Kosigin, Mao Tse-Tung, Castro y Che Guevara; desaparecerán los periódicos y la emisoras de radio y televisión independientes, y sus dueños y directores tendrán que asilarse; no volverá haber elecciones; millares de jóvenes, los que constituyen la flor y nata de la población, huirán del país o serán encarcelados; como los comunistas no tienen moral, el desenfreno y la inmoralidad serán cultivados y abonados entre las juventudes. Usted no será dueño de nada, no sólo porque la propiedad privada habrá sido eliminada, sino porque el régimen será el verdadero dueño de su tiempo, de su pensamiento, de su información, de su trabajo, de sus aspiraciones. Usted será menos que un esclavo, porque por lo menos el esclavo podía pensar." (sic)

La Guardia Nacional adiestró a sus miembros para "conocer a los comunistas", explicándoles cuáles eran sus rasgos principales para detectarlos. Por ejemplo, en relación a la religión, se les decía que ningún comunista es religioso. La mayoría de los comunistas son ateos y revelan un odio a dios, que no es más que un odio infantil hacia su padre. Cuando un Guardia sospeche de que alguien es comunista "hágalo hablar de dios, de la religión, del Papa o de los sacerdotes." Otro elemento para detectar al comunista era su actitud ante la Unión Soviética (Rusia). "Todo comunista exhibe una actitud de veneración ante todo lo ruso. La mejor prueba de que alguien no es comunista en secreto es que condene las perfidias y las canalladas de Rusia o de Fidel Castro." Otro rasgo que permitía descubrirlos, es "su ciega obediencia a las consignas que vienen de Moscú. Si defiende la coexistencia pacífica, la determinación de los pueblos, la extinción del colonialismo, es decididamente comunista, aunque diga que es anticomunista o demócrata." Otro síntoma bueno para reconocer a un comunista era vigilar las lecturas que practica; "cuando usted sospeche que alguien pueda ser comunista, investigue qué periódicos lee, que revistas recibe, que libros ha leído. Si son comunistas o filocomunistas, pongan a ese individuo en remojo: puede ser comunista." Cuando se tenga sospecha de algún individuo. "llévele la conversación a hablar de patronos y obreros, si el individuo opina que aquellos son enemigos en vez de colaboradores en la función comercial, sin género de dudas el individuo es comunista." (33)

En el año de 1967, asume la Dirección de la Guardia Nacional el General José Alberto Medrano, conocido como "El Chele Medrano". El General Medrano estableció el servicio más eficiente de comunicaciones en todo el territorio nacional; fundó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANSESAL). Apoyó el desarrollo del Servicio de Inteligencia, tanto con personal especializado como con equipo especial y con fuentes de información altamente calificadas.

También fue el fundador, en 1963, de la Organización Democrática Nacionalista (ORDEN), una organización cívica (?), auspiciada por el gobierno de la República, que tenía entre sus objetivos divulgar, fundamentalmente, en el área rural, la doctrina, los principios y las ventajas del sistema democrático, a fin de contribuir a frenar la penetración ideológica y la subversión comunista. Esta organización estuvo directamente controlada por la Guardia Nacional, como parte de sus actividades paramilitares y dentro de la estrategia de prevenir cualquier brote de reivindicación popular. ORDEN desapareció, formalmente, en 1979

Una noticia aparecida en La Prensa Gráfica del 14 de julio de 1967, referida a la coordinación de diferentes sectores, en el Departamento de Usulután, para combatir la delincuencia, nos recuerdan los primeros años de la Guardia Nacional: "Se ha formado un Consejo de autoridades integrado por el Comandante departamental, Coronel Pablo Fiallos; el Gobernador Político departamental, Sr. Ricardo Ruíz Quiroz; el Alcalde Municipal, Dr. Orlando Infante; el Director de la Policía Nacional, Comandante Primero Pedro Hernández; el Comandante de la Compañía de la Guardia Nacional Teniente Roberto D'Abuisson (34); y el Director del Hospital San Pedro, Dr. Francisco Paniagua. Ellos velarán porque se mantenga la tranquilidad de la ciudad, llevando el rastrillo todas las noches y domingos todo el día por lugares señalados como peligrosos, así como la persecución de criminales,quienes anden armados dentro de la ciudad, persecución de quienes se dediquen al contrabando de bebidas, medicinas, etc. Los negocios que actúen en forma ilegal, serán cancelados. Para este fin saldrán batidas de la Guardia Nacional, Policía Nacional, Policía Militar, Policía de Hacienda, Policía Municipal y patrullas de barrio (léase ORDEN). La ciudadanía honrada y honesta de Usulután se encuentra muy contenta con la medida tomada."



LA GUERRA CONTRA HONDURAS


En el año de 1969, la Guardia Nacional juega un papel fundamental, como Guardia de Frontera, en el conflicto contra Honduras. Ya desde 1967 se habían producido los primeros incidentes fronterizos, con el resultado de tres Guardias muertos por las tropas del vecino país. En el Archivo de la Guardia, se registra este incidente de la siguiente manera: "Los Guardias Nacionales José del Carmen Guardado Reyes, José René Santos y Carlos Morán Chávez, fueron asesinados el 29 de mayo de 1967, en la hacienda Dolores, cantón Lajitas, jurisdicción de Polorós, lugar fronterizo con la República de Honduras, por un grupo de forajidos armados con fusiles del Ejército Nacional de Honduras, quienes actuaron en represalia por la captura del criminal hondureño Antonio Martínez Argueta que dos días antes había sido capturado por los interfectos, por estar reclamado por el Juez de Primera Instancia de Santa Rosa de Lima por el delito de homicidio, hecho cometido en este país."

La Prensa Gráfica, en su edición del 29 de mayo de 1967, describe el hecho de la siguiente manera: "Un incidente fronterizo se produjo en jurisdicción de Polorós, La Unión entre agentes de la Guardia Nacional y miembros de un cuerpo de seguridad hondureño."

;La noticia aparecida el 2 de junio siguiente, en el mismo periódico, da cuenta de la muerte de los Guardias: "En Polorós fueron rescatados, por personas particulares, los cadáveres de los Guardias Nacionales (...), bajo la protección de la Guardia Nacional de Polorós. Las tropas hondureñas, acantonadas en aquel sector, permitieron a los particulares rescatar los cadáveres sin molestarlos en lo más mínimo. Los cadáveres de los Guardias Nacionales fueron sepultados en aquel lugar."

El 26 de junio apareció un artículo titulado "La Patria ante todo", firmado por el Dr. Francisco E. Nuila Villalta, con gran sentido nacionalista y reivindicando la heroicidad y sacrificio de los Guardias muertos. (35) El artículo dice asi:

"En razón del problema surgido con la República de Honduras; es indudable que los incidentes fronterizos tenían que arrastrar una reacción de patriotismo tanto en Honduras como en El Salvador, especialmente en éste, es decir en nuestra querida Patria por el hecho de que tres miembros de la Guardia Nacional en el cumplimiento de un mandato judicial de capturar a un responsable de uno o varios delitos graves, habían perdido la vida en refriegas sostenida con autoridades civiles o militares del vecino país, y la reacción tenía que ser aún más grave cuando los cadáveres de aquellos infortunados guardias estuvieron por más de un día expuestos a la intemperie, porque el lenguaje de las armas imperaba en aquella región, impidiendo su retiro.

El luto y el llanto llegó a los hogares de esos tres miembros de los cuerpos de seguridad, mujeres viudas e hijos sin padres quedaron, como consecuencia del cumplimiento del deber, como sólo lo pueden hacerlos salvadoreños.

Muchas vidas de guardias y policías han sido segadas por manos criminales en nuestros campos y en nuestras ciudades, y no podemos decir que por ser manos salvadoreñas en tales casos, tienen, más justificación que cuando han sido hondureñas; de ninguna manera. Tanto en uno como en otro caso los hechos son reprobables."


En los días previos de la guerra con Honduras, ORDEN fue utilizada, para atacar a aquellos pocos, que en la Universidad de El Salvador, denunciaron las maniobras y significado de aquella confrontación.

Durante la guerra contra Honduras, en julio de 1969, la Guardia Nacional asumió una actitud beligerante al mando del General Medrano y propició, al máximo, la actitud anti-hondureña. En aquella ocasión murieron 9 Guardias Nacionales, durante 100 horas de combates.


"Nueve Guardias fallecieron heroicamente en el campo de batalla, en territorio hondureño, el 17 de julio de 1969, durante 100 HORAS de confrontación bélica con la vecina República de Honduras, en defensa de nuestra dignidad nacional, por haber violado los derechos humanos contra nuestros compatriotas residentes en aquella República, quienes inmisericordemente fueron torturados unos, muertos muchos y despojados todos, por las autoridades y pueblo hondureños, cometiéndose los más atroces y deplorables crímenes que estremecieron la conciencia de América, como jamás ha acontecido a lo largo de nuestra historia política y militar." (36)



PERIODO 1969 - 1974


A mediados de la década de los 60, el desarrollo político y organizativo se los sectores populares, era muy fuerte entre los obreros y el estudiantado universitario, situación que se incrementó a fines de esa década, cuando surgen las organizaciones magisteriales y de estudiantes de secundaria.

En esta época (1968) se lleva a cabo la huelga magisterial de ANDES 21 de junio; entonces, como antes, fueron utilizados los miembros de ORDEN, para atacar a los maestros participantes, muchos de los cuales fueron apaleados.

En el mes de mayo de 1971, para ponerse acorde con los ejércitos modernos, la Guardia Nacional tuvo un cambio significativo, introdujo el color verde en su uniforme (desde su creación fue color kaki) y el fusil G-3, "que junto con las nuevas técnicas recibidas, convirtieron a este Cuerpo, no sólo en garante del orden público y protector inmediato de las personas y propiedades, sino en un auténtico soldado, con suficiente capacidad militar para defender con toda hidalguía, demostrada en muchas ocasiones, nuestra integridad territorial, tan amenazada actualmente por un país vecino." (37)

Al igual que en otras ocasiones, la Guardia Nacional participó, como fuerza leal al gobierno, con motivo del alzamiento contra el Gral. Fidel Sánchez Hernández, el 25 de marzo de 1972, "en donde los Coroneles Oscar Gutiérrez y José Alfredo Hernández tuvieron participación destacada para lograr que los revoltosos capitularan sus actos subversivos, ya que los ataques de éstos se dirigieron con mayor ímpetu contra este Cuerpo de Seguridad Pública." (38)

En julio del mismo año, se produce la toma militar de la Universidad de El Salvador, por miembros de la Guardia Nacional. Durante el período de la toma, falleció un Guardia Nacional de nombre Lucio Romero Bautista, el 1 de agosto de 1972, en forma contingencial, en ocasión que venía de prestar servicio de la Universidad Nacional en compañía del subteniente Francisco Anselmo Aguilar, al momento de bajar del camión en que se conducía, se le disparó a Bautista su fusil de equipo que lo tenía cargado y sin seguro, cuando lo golpeó contra el suelo, ocasionándole una lesión en la yugular izquierda. (39)

A principios de los años 70, comenzaron a darse los primeros niveles de organización de los trabajadores del campo, que asumieron características formales y orgánicas, cubriendo una buena parte del territorio nacional.

En febrero y marzo de 1971, se desató una brutal represión a raíz del secuestro y muerte de un miembro de la oligarquía Ernesto Regalado Dueñas. Todo el país apareció cubierto con carteles que decían: "ORDEN -presente- contra el comunismo y contra la violencia" y tenían dibujado una calavera.

La lucha armada revolucionaria había comenzado, y los enfrentamientos con la Guardia Nacional, en la capital, se pusieron a la orden del día. Para ese entonces este cuerpo de seguridad contaba con 2.500 elementos, distribuidos en todo el territorio nacional.

Las primeras noticias se divulgaron el 20 de octubre de 1969, al ser abatido el Guardia José Victor Gómez, como a las 21:45 horas, en "persecución de delincuentes por el barrio San Jacinto, de esta ciudad, al proceder a la detención del guerrillero guatemalteco Julio Rubén Landa Castaneda, resultó muerto el guardia Gómez y lesionados los guardias Antonio Merino Escobar, José María Alegría e Isaac Segura, asimismo falleció en el encuentro armado el citado guerrillero." (40)

El 1 de marzo de 1972, el entonces Ministro de Defensa, General Fidel Torres, hizo la denuncia, ante los cuerpos de seguridad de la Policía Nacional, la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda, sobre las acciones de la guerrilla "que está pretendiendo crear un clima de violencia con propósitos subversivos." (41)

Al día siguiente, 2 de marzo, a las 19:20 horas, en la primera acción armada reconocida por la guerrilla, fue muerto a balazos el Guardia Manuel de Jesús Rivera estando en compañía del guardia Nelson Eduardo Córdova, que prestaban servicio en el edificio antiguo del Hospital Bloom. Esta acción fue una de las noticias de mayor impacto en este año, pues a diferencia de los hechos anteriores, en esta ocasión, los guerrilleros se llevaron el fusil de equipo del Guardia muerto.

En este marco del inicio de las acciones insurgentes, en que los Guardias se convirtieron en el principal blanco, en un acto solemne, que podría interpretarse como una acción de autoconfianza y unificación ideológica, la Guardia Nacional designó como su patrona a la virgen María Auxiliadora, el 31 de mayo de 1972, acto que se llevó a cabo en el Cuartel Central. Fue escogida porque "su nombre es de máxima actualidad, especialmente en los tiempos tristes en que vivimos, porque pareciera que después de la post-guerra, se han desatado las nefandas fuerzas del mal; pareciera que los Cuatro Jinetes Apocalípticos se han enseñoreado de la faz de la tierra. Las fuerzas oscuras se encuentran aguerridas en su lucha para destruir la sociedad y demás valores que hemos heredado de siglos." (42)

Entre marzo de 1972 y marzo de 1974, fallecieron, en enfrentamientos con la guerrilla, seis Guardias Nacionales, en diferentes lugares de San Salvador y en situaciones diversas. (43) Ante estas muertes, el Manual del Guardia Nacional se refiere de la siguiente manera:

"Todos estos guardias nacionales se suman a las muchas víctimas de las hordas comunistas que están actuando clandestinamente en nuestro país. Estos son unos energúmenos carentes de sentimientos humanitarios, enfermos del alma, llenos de odio y de maldad que les corre hasta la última célula de sus entrañas, nacidos únicamente para traernos la tragedia, sembrar el pánico, causar dolor y asesinar a seres inocentes y útiles a la Patria, sostén de sus familias y esperanzas de sus hijos. La actitud de estos salvajes comunistas contrasta con la doctrina que engañosamente peroratan, de buscar la paz y la unión de los hombres. Estos actos revelan que los enemigos de la paz política y social del país, pretenden socavar los cimientos mismos de la República, obedeciendo consignas del comunismo internacional." (44)


 


NOTAS

(1) Del informe de la Comisión de la Verdad. México, 1991.


(2) La patrullas cantonales, estaban formadas por 5 o 6 personas del mismo cantón, las cuales las integraban en forma rotativa; su organización cubría todas las zonas rurales del país. Su única arma era el machete y sus actividades básicas consistían en el patrullaje nocturno de los cantones; su objetivo explícito era el mantenimiento del orden: impedir robos, detener "bolos" (ebrios), evitar peleas, etc.

(3) Eran considerados como delincuentes, todas aquellas personas que cometían delitos contra la propiedad territorial, como: introducirse a los campos o terrenos sin permiso del dueño, administrador o mayordomo; cazar en dichos terrenos sin el expresado permiso. El que sembraba sin licencia, era echado del terreno; el que cortara madera, leña, árboles o yerbas, o sacara cualquier fruto o producciones industriales, era juzgado y castigado como ladrón. (Ley de Policía 1895)

(4) Los cuerpos expedicionarios eran patrullas militares, al mando de un oficial del ejército, que se desplazaban por todo el territorio nacional. No tenían una preparación adecuada, lo que les impedía poner freno a los robos. Si alguna persona caía en manos de los cuerpos expedicionarios, era, desde luego, hecha presa y muchas veces pasada por las armas.

(5) Art. 10 del Capítulo I de la Ley de Policía, Reformada por Decreto Legislativo de 12 de mayo de 1895. El primer Decreto Legislativo data del 29 de abril de 1825, sobre vagos, coimes y mal entretenidos.

(6)b Ibid. Art. 11

(7) Decreto Legislativo del 19 de marzo de 1889.

(8) El Artículo 7 del Acuerdo Legislativo, decía: "El Ejecutivo podrá establecer Cuerpos de Policía de esta clase en aquellos departamentos en donde fuera necesario, dedicando al sostenimiento de ellos, además de los fondos destinados al ramo de Policía, los productos de las guías del añíl."

(9) Belarmino Suárez (?). Recopilación de Leyes. s.f.

(10) Guidos Béjar, Rafael. El ascenso del militarismo en El Salvador. UCA editores. San Salvador, 1988.

(11) Peralta Lagos estudió en la Academia Militar de Toledo, España. En 1900 fue nombrado Subdirector de la Escuela Politécnica Militar, puesto que desempeñó por dos años. El 1 de marzo de 1911 entró a formar parte del gabinete de Araujo, como Subsecretario de Fomento, posteriormente pasó a desempeñar la cartera de la Guerra.

(12) Publicado en el Diario Oficial Nº 32, T. 72, de 7 de febrero de 1912.

(13) Fue Director hasta 1919. Había sido condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor por el gobierno francés. El soberano de Prusia lo distinguió con la Gran Cruz de Hierro, al igual que, Benito Mussolini, el boxeador Max Shemelling y Edwin Rommel.

(14) El Decreto Legislativo del 22 de abril de 1904, derogó en todas sus partes las disposiciones contenidas en la Sección 14ª de la Ley de Policía que trata de quebradores de trabajo, lo mismo que las del Código de Agricultura y demás leyes referentes a la misma materia, "por ser atentatorias a las garantías individuales consignadas en los artículos 15 y 23 de la Constitución, y por ser contrarias a la equidad y a la justicia, y que afectan únicamente a las clases menesterosas del país."

(15) Función que desempeño hasta su desaparición en 1992.

(16) Diario Oficial 24 de agosto de 1914

(17) En 1924 había ya una Federación Regional de Trabajadores de El Salvador dentro de la Confederación de Obreros Centroamericanos (COCA). Líneas comunistas y anarco-sindicalistas emergieron pronto y se extendieron dentro de estas organizaciones aunque muy poco asimiladas. White, Alastair, El Salvador. 1987, pp. 114.

(18) El término de Ministerio de Guerra que aparecía en esta Ley Orgánica, se sustituyó por el de Ministerio de Defensa y Seguridad Pública , por D.E. Nº67, publicado en el D.O. Nº138, T. 160, de 29 de julio de 1953.

(19)También corresponde a la Guardia Nacional en tiempos de paz, según el Artículo 16 de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional vigente, lo siguiente:

  1. Asegurar el mantenimiento del orden público y otorgar protección a las personas y bienes en las zonas rurales del territorio nacional;

  2. Establecer vigilancia en las fronteras terrestres nacionales, para evitar su violación por fuerzas regulares o irregulares o por individuos aliados;

  3. Cooperar con las otras ramas en el auxilio a la ciudadanía en casos de calamidad pública;

  4. Participar en el desarrollo de programas de orden social y cultural, propiciados por el Gobierno de la República;

  5. Proporcionar a los funcionarios del Poder Judicial los auxilios que necesiten para hacer efectivas sus providencias, conforme lo ordene la autoridad respectiva.

(20)Manual del Guardia Nacional. El Salvador, 1974.

(21)Del Reglamento de Servicio de la Guardia Nacional. Diario Oficial Nº 10, Tomo 98, del 13 de enero de 1925.

(22) Oficio enviado por Pío Romero Bosque, al Director de la Guardia, el 6 de enero de 1931. Sufragio Libre. Elecciones de Autoridades Supremas, acción de los poderes públicos, 1931. Obra preparada por el General José Tomás Calderón. San Salvador, 1931. p.76

(23) Circular del 17 de enero de 1931. General José Tomás Calderón. San Salvador. 1931. p.22

(24) Boletín Informativo del Comité Central del Partido Comunista del 16 de enero de 1932, numeral 3º.

(25) Capitán David E. Orantes, Guardia Gilberto Cardona, Guardia Ramón G. Platero, Guardia Reyes López y el Alumno Eulogio Cruz

(26) Cabo Miguel Angel Zelaya

(27) Subteniente José Cristóbal Machado; Sargento José Inés Méndez; Guardia Gilberto Salvador Aguilar y Guardia José Tránsito Platero

(28) Guardia Roque Alvarado Ticas y Guardia Juan Bautista Aguilar.

(29) Guardia Gustavo A. Cortez

(30) Guardia Timoteo Merino

(31) Guardia Tomás de Jesús Roldán

(32) Datos del Archivo de la Guardia Nacional

(33) Manual del Guardia Nacional.

(34) Jefe de la Sección de Inteligencia S-II de la Guardia Nacional, conocida estructura de la red de inteligencia del Estado Mayor; acusado de torturas y desapariciones de opositores al régimen. D'Aubuisson fue fundador del Partido ARENA; también es señalado como el autor intelectual de la muerte de Monseñor Romero y fundador de los Escuadrones de la Muerte.

(35) La Prensa Gráfica, 26 de junio de 1967, pag.7

(36) En el Archivo de la Guardia se registran los siguientes: Subteniente José Argelio Menéndez, Cabo Gabriel Rosales, Guardia Juan Antonio Rivas, Guardia Rafael Antonio Solito Torrento, Guardia Ramón Alfredo Medina, Guardia Oscar Osmín Quintanilla, Guardia Candelario Chávez Trejo, Guardia José Saul Serrano y Guardia Francisco A. Gómez Abarca

(37) Manual del Guardia Nacional

(38) En esta ocasión, en la colonia Atlacatl, de San Salvador, murió el Guardia Atilio Guerra López, quien formaba parte de las fuerzas leales al Gobierno, "como miembro heroico de la Benemérita Guardia Nacional, convirtiéndose así, inocentemente, en una víctima más de las ambiciones desmedidas de esta clase de elementos que desgraciadamente para la humanidad existe en todo el mundo." (Archivo de la Guardia Nacional)

(39) Archivo de la Guardia Nacional

(40) El 4 de abril de 1971 se supo de la muerte del Guardia Alfonso Ayala en el cantón Planes de Renderos, jurisdicción de Panchimalco, a consecuencia de varios disparos que le hicieron al proceder a identificar a un grupo de individuos desconocidos. El 12 de septiembre de 1971, murió el Guardia Francisco Antonio Regalado Recinos, al ser atacado con disparos de armas de fuego que le hicieron tres individuos desconocidos, cuando prestaba servicio especial en la colonia Escalón de San Salvador. El Guardia Napoleón Granados Santos, murió el 28 de enero de 1972 cuando se encontraba prestando servicio de seguridad en la casa del entonces Subdirector de este Cuerpo, teniente coronel José Alfredo Hernández, en la colonia "5 de Noviembre" de San Salvador, cuando fue atacado con arma de fuego por unos desconocidos que se dieron a la fuga. (Idem)

(41) El Diario de Hoy, 1 de marzo de 1972.

(42) Del discurso del Director General, en ocasión de nombrar a la Patrona de la Guardia Nacional.


(43) Meses después, el 28 de julio de 1972, los Guardias Rafael Ricardo Trejo y Albino Santamaría, fallecieron ultimados a balazos cuando prestaban servicio de vigilancia en la finca San Francisco propiedad de la compañía Sol Millet, situada en jurisdicción de San Salvador. El 28 de marzo de 1973, el Guardia Ramón Reyes conducía una moto de ese Cuerpo sobre la Avenida Las Margaritas, colonia Santa Sabina, Cuscatancingo; cuando fue atacado por unos guerrilleros que le dispararon por la espalda con armas de fuego, cal. 45 y 32; posteriormente le lanzaron al cadáver bombas incendiarias.

En tempranas horas de la mañana del día 6 de marzo de 1974, en el Consejo Central de Elecciones, situado en la colonia Flor Blanca de San Salvador, fueron asesinados los guardias Juan francisco Martínez y Julián Ramírez, el primero de ocho balazos y el segundo de cinco, con proyectiles de 45, 38 y 9 milímetros; por elementos considerados como facciosos.

Este hecho fue cometido por ocho presuntos guerrilleros, entre ellos una mujer, que irrumpieron aquel lugar con el objeto de causar daños e interferir el proceso electoral del 10 de marzo de ese año. A los interfectos les fueron robados por los asaltantes los fusiles G-3, correspondiente a su equipo. Los facinerosos huyeron del lugar de la tragedia, no pudiendo ser identificados. Por medio de hojas sueltas y señales dejadas en el lugar de los hechos, los delincuentes se autodenominaron miembros del "Ejército Revolucionario del Pueblo" (ERP).

(44) Manual de la Guardia Nacional.

 


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