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Año V, No 001, Enero - Junio, 2001 La CIA en el Perú y la débil reaparición de los
sujetos bajo subalternidad electoral
I. INTRODUCCIÓN Perú, país andino e indígena que durante su largo sometimiento colonial no ha dejado de luchar contra autoritarismos y dictaduras de españoles, criollos oligárquicos y sus fieles defensores: las Fuerzas Armadas. Este pueblo nuevamente esta en escena, pero limitado por el Estado y sus cómplices de la oposición democrática, a la lucha electoral; algunos dirán que han asumido la defensa de sus derechos civiles y políticos, lo cierto es que están en la trinchera representativa sin rumbo, pues desde siempre ningún candidato cubre sus expectativas y desde hace una década el sometimiento mediático les ha quitado el acto de pensar con autonomía. En el actual momento histórico el pueblo peruano sufre de desidentidad, de confusión, alineación, amargura, dolor. Otra vez fue a las urnas –el 8 de abril-, a ejercer la democracia representativa, a votar por una de las tres fuerzas más importantes del espectro político-electoral: el representante del APRA: Alan García, acusado de masacres y de institucionalizar el narcotráfico en las Fuerzas Armadas y la corrupción en el Estado, de los que dicen que hay que aprovechar lo bueno del imperialismo y desechar lo malo; o por Lourdes Flores, representante de la derecha católica y consevadora, racista y asociada al Opus Dei, o por Alejandro Toledo, político cholo-norteamericano “moderno”, neoliberal y duro combatiente contra el Fujimori corrupto y fraudulento, pero con gran respeto por el Fujimori del proyecto neoliberal, dada su formación como economista de Harvard y del Banco Mundial. Tres supuestos antifujimoristas impuestos desde arriba, ninguno previamente elegido, y todos con sospechosas relaciones ideológicas, políticas o culturales con el fujimorismo, o sea con las Fuerzas Armadas y su proyecto antisoberano y sus poderes ocultos, trasnacionales, ahora agazapados bajo las sombras. De allí que por lo menos una cuarta parte de los electores estuviesen indecisos, sin saber por quien depositar un voto obligatorio, bajo sanción de multa. Esta concepción de la ciudadanía coercitiva es una muestra más de que la democracia continua siendo coerción recubierta de consenso, en particular en la región de Latinoamérica y el Caribe. Los intelectuales –en general- fueron cómplices del adormecimiento y miedo, los pocos que aun quedan como tales no ejercieron la más mínima dirección intelectual anticapitalista, excepto a favor del régimen. Gonzalo Portocarrero sintetiza la mentalidad de esta elite cuando anota que hay que agradecerle a Fujimori por todo lo que ha hecho por el Perú, destacando la lucha contra el terrorismo y contra la inflación, complacencia que no la extiende para una segunda reelección, igual que sus amigos.[1] Esta es la intelectualidad de las Universidades Católica, de Lima, del Pacífico, de centros de investigación como DESCO o el IEP, con posgrados en Estados Unidos y Europa, que soñaron con trabajar en el FMI-BM, en la ONU o en su defecto en alguna universidad norteamericana. Son una casta que hegemonizó el pensamiento social durante tres décadas o más, en la primera década como críticos del Estado y después principalmente por su asociación al poder y al Estado. Una buena cantidad de ellos junto a otros que en algún momento se radicalizaron y formaron partidos de izquierda light o simplemente se incorporaron a la política, crearon sus ONGs familiares y de amigos, otros optaron por ser políticos de oposición bien pagados (en el Congreso enmudecieron cuando el Ejecutivo les acepto los supersalarios, 25 mil dólares promedio, como ingreso básico). Los intelectuales hegemónicos fueron aliados y sostén del régimen; en términos intelectuales aceptaron el neoliberalismo bajo el eufemismo Globalización, se insertaron en el pensamiento único liberal y atacaron furibundamente a los insurrectos. Se especializaron en democracia, en planificación estratégica, en ecología, en gobiernos locales, en tercer sector, en filantropía y algunos en la política del marketing y las encuestas de opinión, analizando o participando en las elecciones. No solo eso, en términos más concretos apoyaron al primer neoliberal: Belaunde, a Alan García, a Fujimori, primero con su voto en la primera o segunda vuelta y después con sus ONGs, con los comedores y desayunos populares; también como tecnoburócratas, como expertos en asuntos sociales y finalmente como estrategas de la contrainsurgencia. Otro segmento, sin poder atar ni desatar ante los éxitos neoliberales estaban absortos en discusiones sobre sus posibles candidatos o sus propias candidaturas; otros mas sofisticados y finos, conectados a las elites globalizadas, especulaban, con algo de retraso respecto a las modas regionales, sobre la posmodernidad, las instituciones, las reglas de la democracia. Los de izquierda, los más críticos, sino fueron asesinados salieron del país. Muchos de los que se quedaron aprovechando de su capital cultural, optaron por fungir como expertos en contrainsurgencia, consultores o asesores de tecnócratas o políticos. Y los menos hicieron críticas para sus círculos íntimos, bajo el terror de ser acusados de apologistas de terrorismo. Merece un párrafo especial un grupo pequeñoburgués conocido como Patria Roja, que dice retomar la herencia discursiva de la izquierda radical y que en realidad son expertos en maquilar el pensamiento de esa izquierda y últimamente en inventar planillones electorales. El grado de alineación popular fue tal que la mejor lección de lo que ocurría en el país no fueron los discursos de intelectuales o políticos que masiva e individualmente –cuando lo merecían- fueron corrompidos, sino los vladivideos. Y es ahora que las relaciones políticas son apreciadas por el pueblo como más complejas, y sin embargo con la sencillez del pensar electoral. Perú, en los últimos meses se ha convertido en una verdadera radiografía de la dominación, mostrando algunas dimensiones de la complejidad del poder. Lo que en los últimos años eran críticas periodísticas en La República o algún panfleto al imperialismo, al neoliberalismo o a la corrupción, muchas veces no probadas suficientemente, ahora se revelaron a través de cientos de videos, junto a la pudredumbre de un régimen que había organizado un poderosa mafia desde el mismísismo cerebro del Estado. Una organización dentro y fuera de las Fuerzas Armadas que capturaron y sometieron a todo un régimen y a sus instituciones para enriquecerse a través de la corrupción, el narcotráfico, el armamentismo, el tráfico de influencias y pasar a formar parte de un sistema internacional engendrado, auspiciado y protegido desde Washington. Y ¿por qué el apoyo de Washington?. La obvia respuesta a esta ingenua pregunta radica en el carácter de la política fujimorista: la reprivatización, desnacionalización, desdemocratización, desculturización, del Estado a favor de los flujos de capital principalmente norteamericanos y de su uso exclusivo de los dominadores y en particular de su más voraz agente la especulación financiera y comercial, con su vértice en el narcotráfico, el armamentismo y el uso corrupto de fondos fiscales y de ahorros. Nunca en la historia peruana Estados Unidos tuvo condiciones tan ventajosas: costos laborales flexibles y reducidos, desregulaciones monetarias y comerciales y tasas impositivas favorables. Los “cuatro jinetes”:exportadores, inversores, banqueros y especuladores financieros y rentistas (en base a royalties) son los beneficiarios de las altísimas ganancias políticamente inducidas. Baste saber que el 20% de las exportaciones de las 80 empresas más importantes de los EE.UU. tienen como mercado a Latinoamérica. Los pagos de intereses, la penetración en el sistema bancario-financiero y en las bolsas de valores, la adquisición de bancos y captación de ahorros locales y la participación en el blanqueo de narcodólares y otras actividades ilícitas. Las renegociaciones de la deuda apalancaron las economías y crearon las bases del libre mercado y la libre convertibilidad. Los inversores comerciales, mineros y en servicios aprovecharon de la ausencia de impuestos, devaluaciones, compra de empresas, desregulación sobre la propiedad y la protección medioambiental. El Estado asume las pérdidas y las empresas trasnacionales y la burguesía trasnacional las ganancias. Las empresas latinoamericanas prefieren pagar perpetuos royalties a las trasnacionales que invertir en ciencia y tecnología. No interesa que los resultados de los países sean deprimentes, que la balanza de pagos tenga una crisis crónica y que los países permanezcan estancados.[2] Precisamente un economista de la Universidad Católica se encarga de presentarse como la excepción y obviamente no es el único, otros son Aníbal Quijano, Oscar Ugarteche- a la nefasta hegemonía de los intelectuales de la que hablábamos y nos expone nítidamente en que se basó el éxito económico del suertudo de Fujimori, quien además de los aportes de su predecesor en crear los fundamentos contrainsurgentes y haber arruinado la economía hasta tocar fondo, de tal modo que capturar dirigentes senderistas o cualquier crecimiento o freno de la inflación ya era un éxito, cuando los fundamentos de la violencia y de la crisis económica aun están: ...los liberales de nuestro país tuvieron la suerte de contar con un escenario internacional y con el clima que favoreció el crecimiento de la producción primaria. Y este crecimiento, junto con el de la producción de no transables –como la del sector construcción-, se hizo posible únicamente por la masiva entrada del capital extranjero... Dicho crecimiento se paralizó desde 1997, ...Cuando disminuyó la liquidez por efectos de la crisis internacional, la economía entró en recesión. En otras palabras, cuando el flujo de estos capitales se frenó, el modelo económico se paralizó. Y como la política económica tampoco fue capaz de desdolarizar el sistema financiero doméstico, la presión al alza del tipo de cambio y el encarecimiento del crédito afectaron la capacidad de pago de las empresas endeudadas en dólares y pusieron al sistema financiero al borde de una crisis general de deuda. Rota la llamada “cadena de pagos”, el modelo entró en una situación de entrampamiento. El análisis efectuado hasta aquí revela que los límites del modelo se encuentran tanto en el patrón de acumulación y estructura del aparato productivo configurados en prácticamente dos lustros de neoliberalismo, como en la inoperancia de la política macroeconómica neoliberal del fujimorismo...[3] En el año 2000 se configuró una situación de crisis orgánica donde la
economía, la política y la conflictividad social estaban en sus límites. El
capital extranjero en actividades primario exportadoras, los capitales a
corto plazo, los empréstitos y la construcción, sin mercado interno
consistente, no pueden sostener un crecimiento prolongado, pero si exacerbar
los desequilibrios externos, la pérdida de reservas. De esta manera, la
estructura sectorial del crecimiento y el escaso dinamismo del mercado de
trabajo no permiten la generación de
empleo e ingresos como para reducir la pobreza por ingresos ni mejorar la
política social, manteniéndose el empobrecimiento secular y agregándose
nuevos contingentes y problemas en la
calidad de vida de modo cíclico.
En este contexto es que como en ningún otro lugar de la región el poder ha sido parcialmente develado, los videos objetivaron las sospechas, mostrando la eficiencia en la construcción de una sociedad de control, donde la dominación mediática, formando parte de la colonialidad del poder y del saber, logra recomponerla alrededor del llamado”pensamiento único”, legitimando los planes norteamericanos de consolidación del poder y expansión del capital en una geoestrategia compartida por los gobiernos de Clinton y Fujimori. El Gobierno de Montesinos-Fujimori, dirigido desde la CIA y el Departamento de Estado de los EE.UU., preparaban los planes en el Sistema de Inteligencia Nacional y los ejecutaban con el aval de las Fuerzas Armadas a través de los poderes del Estado totalmente monopolizados por esa camarilla . La soberanía era cedida cotidianamente en forma creciente a los organismos financieros internacionales (FMI-BM), privatizando, aplicando las políticas neoliberales y recibiendo a cambio las formas marginales de acumulación de capital, las más primitivas, el enriquecimiento ilegal y en determinados casos la posibilidad de que empresarios nacionales vinculados al sector financiero –y en casos al narcotráfico- se incorporen a la burguesía trasnacional. Había que preservar las formas y para ello estaba el Estado de Derecho. Fujimori fue el portaestandarte de la “democracia representativa” y utilizaba las elecciones para legitimar la aceptación de la dominación. Llegó a su primer Gobierno (1990) con la “suerte” del derrumbe de autodenominada izquierda y el de la socialdemocracia; tuvo el apoyo del APRA y de la Izquierda Unida, de la oligarquía y la clase media, al resto de la población había que saber manipular con el discurso de la paz y la estabilización, de la inserción en la globalización y en el mercado mundial. Otros discursos y prácticas sirvieron para desculturizar, imponiendo la cultura de la banalización, fragmentar el ya maltrecho tejido social, incentivar el consumismo. Incluso la autodenominada oposición nunca supo sacudirse de esas influencias. En los primeros años muchos continuaron apoyando al régimen , estigmatizando a los opositores como “ultras” y aplaudiendo la represión contra ellos. Los medios jugaron diversas funciones: difamaban a personajes de oposición (con la información privilegiada del SIN), fueron parte de la maquinaria reeleccionista, publicitaban al Gobierno legitimándolo, sirvieron como elemento de distracción con los “cómicos ambulantes” y las telenovelas, introducían la resignación con los Talk show y distorsionaban o inventaban realidades como ocurrió con la lucha antisubversiva. Cuando llegaron a ciertos extremos como la campaña de desprestigio de un candidato opositor (Alberto Andrade) en la primera reelección o cuando fue descubierto el agente Faisal, ex subteniente argentino que mediante una página webb trabajaba en el desprestigio de opositores, las víctimas y periodistas intentaron enjuiciarlos el poder judicial rechazó tal pretensión. El poder se apoyaba en la “libertad de prensa” para calumniar opositores. Herencia de la guerra contrasubversiva, cada día las Fuerzas Armadas asumían una batalla contra los opositores. En el campo de la información –a través del SIN controlaban algunos medios y además contaban con una prensa propia. Ingentes gastos se destinaban a inventar realidades o mentiras y a los operativos de control social, sin límites, como se pudo observar en los videos donde aparece el propietario del diario Expreso- o Raúl Romero –canta-autor popular de rock y representante de un conjunto musical- recibiendo millones de dólares por sus servicios. La TV y la prensa chicha eran los arietes del sistema. El SIN lanzaba en sus titulares la información y los periodistas creaban y engrandecían los hechos. La DINOS (Dirección Nacional de Operaciones Sicosociales)[4] fue creada por el SIN para responder a un conflicto externo –con Ecuador- y luego quedó para la guerra interna. Se convirtió, al agudizarse las contradicciones, en un espacio preñado de tensiones y aparecieron sus límites. Al tratar de engañar al enemigo también lo hacían con su propia opinión pública, al propio Gobierno y a los poderes ocultos del exterior. De otro lado el exclusivismo de la información y el poder que genera provocaron recelos y miedos de quienes estaban en el poder pero fuera de las mafias. A Baruch Ivcher y a Genaro Delgado Parker les quitaron el control de sus canales al alejarse del régimen, Radio 1160 fue decomisada por ser independiente, Canal N fue acosada por no apoyar a Fujimori en las elecciones, lo mismo le ocurrió a la agencia Imedia por revelar negociados de armas. Han transcurrido dos décadas de operativos psicosociales contra enemigos internos y externos, y han conseguido acabar con tejidos sociales, con esperanzas y utopías, lograron deconstruir el poder de sendero y a los sujetos colectivos rebeldes, despolitizar y aterrorizar, alienar y silenciar. Perú vivió una psicosis que paralizó sindicatos y gremios. Hubo miedo de hablar, de protestar, de reclamar por los derechos humanos. Las leyes contra la apología de la violencia y el terror fiscal fueron dos instrumentos para crear pánicos enfermizos. Se instaura un autoritarismo sin límites donde la maquinaria mediática ocultaba a la fuerza y el clientelismo patrimonialista escondía la economía delictiva; el sometimiento mental velaba el tráfico de influencias, la tortura, el amedrentamiento, la censura y manipulación. El resto de los contenidos mediáticos en los diarios o la TV estaban regidos por las leyes del mercado, creando una confusión entre el ver y el saber, entre el mensajero y el mensaje.
Los medios atrapan al público domesticado por el mercado y les impone el estilo de vida de los ricos, impulsa el sueño americano. La tecnofascinación conecta la razón instrumental a las pasiones personales, a la paradoja de la abundancia de información con el ataque a la educación y la cultura, a la multiplicación de signos en una sociedad con déficit simbólico, un exceso de comunicación con la desaparición de lo público, la profusión de imágenes con la escasa experiencia. El resultado es la incomunicación social y el enmascaramiento de la realidad social. [5] El imaginario peruano estuvo atrapado durante este período en el juego de las violencias y sus imaginarios, del consenso y el disenso; la memoria afectivo-social de su cultura y los substratos ideológicos han condicionado una producción de sentido definida por el pánico, el miedo, el riesgo. Las ideologías y utopías populares comenzaron desde el inicio de la guerra (1980) a ser moldeadas por la polarización social y el miedo a ambas fuerzas, las de sendero y las del Estado. Después de la derrota de sendero (1992) el Servicio de Inteligencia Nacional se encargo de dar continuidad a esta visión del mundo a través del terror de Estado; el uso social de las representaciones e ideas por los psicólogos sociales fue exitoso en tanto modelaron las conductas y estilos de vida. La rebeldía perdió terreno cotidianamente y la conciencia comenzó a retroceder al mismo ritmo de la recreación de sentidos de símbolos, alegorías, mitos y rituales. La desinformación, el engaño, la desculturización de la sociedad mediante el uso de los medios rompieron con la imaginación revolucionaria e instauraron la fantasía de la paz de los sepulcros, la alineación creada por un solo flujo comunicacional. Las pulsiones subjetivas de la dominación iban acompañadas de presiones objetivas de una institucionalidad antisubversiva en la que colaboraban el Ministerio de la Presidencia y las ONGs e intelectuales para construir nuevas finalidades en los procesos sociales. Las Fuerzas Armadas y los poderes del Estado se encargaban de aplicar las políticas neoliberales aplicando leyes y controlando la subordinación mediática y las instituciones de la “sociedad civil” elaboraban los valores simbólicos encargados de recubrir la coerción Las Fuerzas Armadas con la asesoría de la CIA, crearon un engranaje capitalista que englobaba macropoderes y micropoderes para definir y capilarizar un imaginario colectivo apolíticista y consumista. Las universidades y las comunidades urbanas y campesinas fueron ocupadas por las Fuerzas Armadas y las ONGs. Los barrios y los pueblos quedaron adscritos a una política clientelar que manipulaba sus demandas y liderazgos y los sectores más organizados fueron sometidos por la muerte o la cadena perpetua. A tal punto lograron difundir la creencia de que se vivía en una democracia que muchos llegaron a pensar que no era posible vivir en una sociedad distinta. Un Estado más poderoso que el precedente aplicó un autoritarismo económico que sin embargo encubría el papel de los factores no económicos y el poder de lo económico. Al mismo tiempo que relacionaba las dos partes de la economía, establecía el marco de la dominación en otras esferas, favorecía el desarrollo de una burguesía trasnacional y desarrollaba una capacidad corruptora que como una pirámide se difundía en todas las capas s administrativas de la sociedad. Nunca descuidaron los espacios institucionales, contaron con un sistema político con partidos deslegitimados y abierto a los movimientos creados regularmente por el Estado (Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino) y regulado por organismos electorales que eviten mediante la aceptación de fraudes que la oposición se consolide; un parlamento que se redujo a una quinta parte al tiempo que le multiplicaron los salarios hasta desaparecer la oposición; y, un poder judicial que tritura la justicia. Un moderno sistema de dominación que desintegra tejidos sociales, impulsa las desidentidades, promueve expectativas, actitudes y demandas consumistas; incentiva los olvidos y aplasta subjetividades y conciencias. A la vieja sociedad disciplinaria se agrega la sociedad de control, que reabsorbe demandas, lenguajes, símbolos y mitos; pero que sin embargo tampoco tiene mucho que ofrecer en términos duraderos, y menos una legitimidad que apoye la resignación. En Perú concurre un ingrediente singular –pero no único-, se trata del “achoramiento”, de la viveza criolla que de los sectores marginales, delincuenciales se va trasladando al centro de la urbe y a los personajes en el poder. Como señala Oswaldo Medina, en la versión de una revista es “..el achorado de la sociedad de mercado, que irrumpe vestido de cuello blanco con una estrategia más violenta e ilícita donde la infidelidad, el prevaricato, la defraudación, la estafa, el soborno y el desfalco, entre otros males, son el pan de cada día”.[6] Esta hablando de individuos ambiciosos, cínicos, torpes y prepotentes encarnados en funcionarios, en la clase política y en el mismísimo Presidente; pero también de empresas, empresarios y otros personajes como: Empresas: Edelnor, Luchetti. Sedapal, Telefónica del Perú, Mutual Perú, Clae, Refisa; empresarios: el dueño del Banco de Crédito Dionisio Romero, el hoy Cardenal Juan Luis Cipriani, el Ministro Carlos Boloña, el Premier Federico Salas, la animadora de Talk Shows Laura Bozo, el asesor Vladimiro Montesinos, los parlamentarios tránsfugas del tipo Luis Cáceres o Alberto Kouri, la Ministra de la Mujer Luisa María Cuculiza, el dueño del diario Expreso: Calmell del Solar, Jefes Militares, yuppies, etc. De ellos y muchos otros se podrían relatar anécdotas que los exponen en demostraciones de ejercer un poder sin límites, avasallante, indetenible ante cualquier obstáculo contando con el aval y la protección de las Fuerzas Armadas. El uso del terror y el miedo por una verdadera máquinaria de poder y la inducción de una representación mental que unificaba Fujimori=estabilidad conformaban el marco en el que se permitía el chantaje, la violencia física y social, la gestión pública del interés privado. En estas redes de poder no solo estaba la CIA, representada por militares en el SIN (como después veremos), también concurría una de las mas nefastas logias de poder el Opus Dei que desde la España. Franquista se afincaba en Perú desde hace más de tres décadas a través del diario La Prensa, la Universidad de Piura (cuyo actual Rector es el español Ricardo Mabres), el Banco de Crédito (financiadores de La Obra, como en sus tiempos el Banco Popular de España). Durante los Gobiernos militares de Juan Velasco-Francisco Morales Bermudez (1968-80) y en el de Alan García(1985-90) la expansión de este inmovilismo conservador se estanca y sacan lecciones para la última década. Desde 1990 penetran en los cargos públicos y se aferran al poder político. La estrategia fue apoyar a la dictadura y tomar posiciones de mando. El actual Cardenal asciende de Vicario de la Prelatura a Obispo. Se enquistan en el diario El Comercio de la Familia Miró Quesada a través del sacerdote Joaquín Diez, hasta lograr su control. Ingresan al Congreso encarnados en Rafael rey y Martha Chávez (Cooperadora de la obra de Dios). Ocupan el Ministerio de Educación con Federico Prieto o con Federico Salas implementando la persuasión coercitiva o tecnología de manipulación de las mentalidades, de las debilidades y susceptibilidades psicológicas. Cuando cae la dictadura no pierden el tiempo y aparecen apoyando a Unidad Nacional con Lourdes Flores a la cabeza. Por relaciones indirectas se podría inducir que Jaime Bayly tiene vínculos pues su madre es miembro supernumeraria.[7] Otro grupo social importante en el sostenimiento del poder son los tecnócratas, los yuppies, los intelectuales de centro, de izquierda y de derecha que asesoran, consultan, ofrecen desde inocuas estrategias del marketing o encuestas de opinión, hasta políticas antisubversivas. Manejan ONGs, crean comedores populares, distribuyen alimentos, son expertros en genero, en comunicación social o en análisis político, cuando no en poder local, en medio ambiente o en planificación estratégica. En fin, son quienes pragmáticamente están siempre cerca del poder y aunque critican el neoliberalismo son sus sostenedores más eficaces . Estos racistas y defensores de la paz terminan defendiendo la propiedad privada y las prerrogativas de los altos funcionarios, las jerarquías y el statu quo
II. ¿LA CIA GOBERNÓ EL PERÚ? Si ya estamos sorprendidos con lo que ha venido ocurriendo en este país, lo dicho es solo el comienzo. Perú fue gobernado directamente por la CIA peruana. En un documento secreto –lleno de tachaduras en un 90% y con datos ya conocidos- desclasificado a solicitud de un ciudadano norteamericano Jeremy Bigwood, de octubre de 1990, dos meses después de que Fujimori asumiese la Presidencia, se dice que el Presidente estaba en el bolsillo trasero del Servicio de Inteligencia Nacional. Otro dato importante es que muchos altos jefes militares fueron destituidos por Fujimori a pedido de Montesinos, por considerar que se encontraban ligados al APRA, la corrupción y tráfico de drogas. Al parecer un conflicto entre mafias. Después veremos que este personaje será cuestionado por violación de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, homicidio calificado, tortura, persecución de políticos, periodistas y otros opositores, tráfico de influencias, narcotráfico, tráfico de armas, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. El diario Clarín de Argentina realizó una investigación sobre el Rasputín peruano. Allí se dice que Montesinos viajó a los Estados Unidos en 1976 falsificando documentos y sin permiso de sus jefes. En Washington se entrevistó con funcionarios del Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA y habría proporcionado valiosa información sobre la presencia de la URSS en el Perú. Separado de las FFAA y apresado, después estudió derecho para dedicarse a la defensa de narcotraficantes colombianos (v.gr. el capo financiero del Cartel de Medellín, Evaristo Porras Ardila) y peruanos. En 1983 nuevamente estaba vendiendo información sobre armas a Estados Unidos y Ecuador. Descubierto se refugia en Argentina. En 1985 esta de regreso quedando limpio con ayuda de la CIA y se relaciona con su promoción ubicada en lugares claves como el SIN, la Fiscalía de la Nación el Poder Judicial. Mientras cercaba al jefe de Inteligencia Edwin Díaz Cevallos, más tarde pedía ayuda al General Jorge Torres Aciego para ayudar a Fujimori a legalizar una evasión de impuestos por venta de casas. Pero lo más importante es que al parecer le consiguió el financiamiento para su campaña de 1990 del propio Pablo Escobar Gaviria. Luego consigue reconciliarse con jefes del Ejercito a través de la defensa del Mariscalito, General José Valdivia Dueñas acusado de la masacre de campesinos en el pueblo de Cayara.[8] Convertido en estratega en la lucha contra Sendero, siempre contó con el apoyo de la CIA.[9] En 1991, Montesinos tuvo otro éxito logró la autorización desde Washington para organización de la división contra la droga del SIN y la CIA intervino en su financiamiento, adiestramiento y equipamiento. La organización y control del narcotráfico estaba en sus manos y había que acabar con sendero como requisito para lograr sus objetivos . ¿Por qué los Estados Unidos nunca hicieron nada contra Montesinos y más bien lo apoyaron durante una década? Por que el diseño antisoberano de la estructura económica y financiera del país y del combate a la guerrilla se asienta sobre esas bases. En el mismo sentido se dio el autogolpe del 5 de abril de 1992, tercer combate exitoso de Montesinos-Fujimori (el primero fue la elección de Fujimori como Presidente) contra la institucionalidad y la Constitución, rompiendo el acoso de la oposición y un parlamento incontrolable. Los poderes del Estado fueron reconstruidos y concentrados a través de la violencia, todos los poderes pasaron a manos de Montesinos. Ahora si protestaron los Estados unidos, pero finalmente ni siquiera aplicaron una sanción por la manipulada intervención de la OEA. Montesinos aprovecho del golpe para limpiar los archivos policiales de sus cómplices. Esta historia se repetirá en el 2000, esta vez como comedia para el observador crítico y tragedia para los protagonistas.
En mayo de 1993 el General Robles denunció ante la prensa la existencia –desde 1991- del escuadrón de la muerte encargado de asesinar jefes senderistas- del grupo paramilitar Grupo Colina, que ahora se sabe estaba bajo la directa conducción de Fujimori-Montesinos-y el General Hermoza Ríos (Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas). Este grupo de sicarios se hicieron conocer en noviembre de 1991 cuando militares encapuchados masacraron a 15 pobladores pobres de Barrios Altos ; más tarde en 1992 nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta, la más importante universidad pedagógica del país, fueron secuestrados y asesinados. Descubiertos enjuiciaron a algunos militares que poco después fueron amnistiados. Recientemente –abril de 2001- se tiene más datos acerca de los estrechos vínculos de Fujimori con los miembros del Grupo Colina –a tal grado que les dio un reconocimiento y los ascendió a todos- y de cómo formaron una empresa después de la matanza de Barrios Altos, encargada de dar servicios en arquitectura, urbanismo e ingeniería. Este grupo, bajo la dirección de los jefes de la mafia nunca pudo capturar a Guzmán, no obstante haber infiltrado a la unidad que si pudo hacerlo, fallándole a quien les hizo este encargo: Bernard Aronson. En uno de los videos aparece un ex miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército, José Luis Bazán sosteniendo que Fujimori pernoctaba constantemente en el SIE al frente de la habitación del Mayor Santiago Martín Rivas, Jefe Operativo del Grupo Colina y desde allí junto a Montesinos impartían las órdenes a este grupo criminal.[10]
La captura de Abimael Guzmán –el 12 de diciembre de 1992- es un hecho paradigmático para entender las estrechas relaciones entre la CIA y el Gobierno peruano. Ahora se sabe el agente norteamericano conocido como superman y su equipo de diez agentes de la CIA fueron decisivos en la captura. Benedicto Jiménez, Coronel al mando de la unidad especial en este operativo, reconoce que tenían una relación muy cercana y que sin ellos hubiese sido difícil llegar donde llegaron.. También agrega que la CIA mantenía lazos con la Policía Nacional, la Agencia de Inteligencia Naval y con el Servicio de Inteligencia Nacional. En la Dirección Contra el Terrorismo la CIA organizó una academia enseñando a la policía a clasificar documentos, cruzar referencias, hacer interrogatorios, montar vigilancia, etc. Les proporcionaron instrumentos de espionaje y automóviles, les rentaron un local. Superman, se convirtió en rastreador de basura de casas, previamente localizadas en interrogatorios a gente cercana a la guerrilla capturada, logrando identificar cabellos, envases de vodka, medicamentos para la soriasis, paquetes vacíos de Winston. Las firmes bases sobre las que capturaron a Guzmán. El merito y el millón de dólares de recompensa quedaron en manos de Vidal y su gente, dejando mal parado a Montesinos.[11] Con el tiempo designaba a los jefes militares, diplomáticos y a las principales autoridades del país. Logró reunir la más fabulosa información confidencial comprometedora de políticos, parlamentarios, autoridades, empresarios, jerarquía eclesiástica, periodistas. Al fugarse Montesinos los Generales, embajadores, altos funcionarios abandonaron el barco y se pusieron a salvo no sin antes proponer sus sustitutos y asegurar sus bienes.[12] Después de que la OEA y el Gobierno norteamericano decidieron que Fujimori democratice el país, ocurrieron dos hechos decisivos para que abandone el Gobierno. El principal es tiene que ver con que la dupla Fujimori-Montesinos por más instrumental que haya resultado para el control de la insurgencia y del narcotráfico, no podían vender armas a las FARC, justamente cuando Estados Unidos organiza una intervención en gran escala con el llamado Plan Colombia. Washington disparo la crisis de legitimidad al sacar a la luz un video donde Montesinos compra a un congresista tránsfuga por 15,000 dólares. El Congreso norteamericano se preparaba para aplicar sanciones económicas a través de la resolución 43 y en Consejo permanente de la OEA discutía la resolución 1080, aunque encontraban dificultades para probar una quiebra del Estado de Derecho. El 20 de noviembre Fujimori renuncia a la Presidencia desde Japón. La relación de la CIA con Montesinos data de hace 27 años y probablemente prosiga. Algunos analistas, incluso el Washington Post, sostienen que esta siendo protegido por ella, considerando la información privilegiada con que cuenta después de conocer las experiencias del panameño Noriega y el chileno Contreras. Hoy no se sabe donde esta. Podría encontrarse en Venezuela, en Panamá, en alguna isla del Caribe o incluso en el mismo Perú, disfrutando de sus cuentas en Malasia, Suiza, Panamá y otros paraísos fiscales. Lo que si se sabe con certidumbre es que el Médico venezolano Lorenzo di Cicilia le práctico una cirugía plástica en Caracas y que la CIA lo protegió en su salida después de negociar su impunidad. El 26 de septiembre el Teniente General Peter Pace, Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, se reunió con Fujimori y los altos jefes de las Fuerzas Armadas y les aconsejó que trabajaran con la OEA de modo constructivo. Algo olvidó y cuatro días después viajó a Estados Unidos y les ofreció alta rentabilidad para sus inversionistas. Como estamos apreciando, estamos frente a la caída de un régimen putrefacto, militares y altos funcionarios civiles organizados en una verdadera mafia gubernamental controlaban el poder y el funcionamiento de todo el aparato estatal, como consecuencia de la implementación del proyecto neoliberal y de las exigencias de la guerra interna. Esta mafia ve debilitadas sus trincheras cuando Presidente y Asesor se fugan del país junto a otros delincuentes. Y es que el poder en el Perú ha estado en manos militares constituidos en clase política coaligada, en estos tiempos, con los empresarios, tecnócratas y políticos de tercera categoría que ofrecían apariencia civil al gobierno militar. Establecieron un intercambio con el Imperio, mientras que éste se beneficiaba con las privatizaciones, el armamentismo y del sistema financiero la coalición recibía las excrecencias provenientes del narcotráfico, comisiones por privatizar a favor de determinadas transnacionales , tráfico de influencias y apropiación de créditos y del tesoro público. El proyecto de la mafia buscó coincidir exactamente con las necesidades del capital: derrotar a los movimientos subversivos, terminar con el sindicalismo y los partidos de oposición, rearticular al Estado con los poderes del Estado y los privados de las trasnacionales y narcotraficantes. Lograron la manipulación de conciencias controlando la información y por tanto los medios, legitimaron cada día la violencia estatal y su monopolio, modificaron cultura y valores, alteraron la conciencia patriótica, manteniendo formas y escondiendo acciones cotidianas antiperuanas y así consiguieron consolidar un Estado nacional sin nacionalización de la nación, sin ciudadanía, sin Estado de Derecho, sin institucionalidad y por tanto sin normas, sin leyes, sin justicia, sin clase política civil, sin intelectuales y sin izquierda.. Construyeron un autoritarismo sin más límites que los propios, basado en un consenso patrimonialista y clientelar, un uso selectivo y oculto de la represión, una combinación de terror fiscal y ayuda social, y un control mediático totalitario. Paralelamente la lógica y racionalidad instrumental y pragmática del imperio se trasladó a la toma de decisiones y a las formas de vida de generales, empresarios, tecnócratas, altos funcionarios: de la capital a las regiones, a las localidades. El triunfo de la ideología neoliberal se empezó a percibir en la dominancia de lo privado sobre lo público, en el egoísmo y la competencia respecto a la solidaridad, en la fuerza del mercado sobre la sociedad, de la subordinación frente a la soberanía y de la ganancia sobre el salario. El pueblo era una construcción estatal que iba reflejando la incultura primitiva de los militares, del fútbol, los chistes, el erotismo, los talk show, los diarios chicha. Las relaciones de poder articulan viejas relaciones que aluden a un terror histórico provocado por el primer genocidio o etnogenocidio inaugural cuando despojan al pueblo indio de sus territorios, de sus potencialidades de poder y de su sistema político, cuando se le impone la propiedad, el trabajo gratuito y la religión católica. Se reconstruye un pueblo bajo relaciones serviles, conformado de modo clasificatorio –racista- que tendra que recurrir a la rebelión permanentemente para liberarse. Después de innumerables masacres, de constante disciplinamiento, ante una derrota queda una sociedad postradicional que busca un mesías, que opta por el autorechazo, una efímera multitud y débil conciencia histórica. Las FF.AA como herramienta de la globalización desata una política contrainsurgente y de subalternidad como para recordar aquel genocidio germinal. III. EL GOBIERNO DE LA
CORRUPCIÓN. El 16 de septiembre Alberto Fujimori anunció que dejaba la presidencia y desmantelaba el SIN, tras revelaciones de corrupción de Vladimiro Montesinos. El 24 de septiembre Montesinos abandona el país con rumbo a Panamá –quien lo aceptó por recomendaciones del Gobierno norteamericano y de la OEA- y un mes después regresó, aprovechando el Vicepresidente Federico Salas para renunciar pretendiendo salvarse. Una semana después bajo presión norteamericana y de su instrumento la OEA Fujimori fracasó al hacer lo propio despidiendo a jefes militares. Ese es el momento cuando comienza a confirmarse la existencia de redes de corrupción y que la expansión mafiosa de los 90 fue más grande que la de los 80 con Alan García Pérez. La expansión neoliberal va de la mano con la de las narcomafias.
Montesinos –como vimos- por décadas estuvo asociado al narcotráfico. En 1996, fue acusado por Demetrio Chávez, Vaticano, de recibir 50 mil dólares-mes por dejar pasar drogas. En agosto de 2000 se le descubrió, vendiendo armas a las FARC, 10 rifles AK-47 compradas a Jordania, aparentemente su último negocio oficial. Aquí comienza el protagonismo de los videos. En estas videocintas, que pudieran ser más de tres mil, filmadas en actos de corrupción o chantaje, con la intención de corromper para monopolizar el poder y al mismo tiempo construir un sistema de impunidad, que por lo visto hasta hoy funcionó a la perfección, pues allí se compromete a todos los poderosos del imperio que actuaban enlazados en Perú: la CIA, la embajada de los Estados Unidos, trasnacionales, políticos, empresarios, magistrados del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Jurado Nacional Electoral, dirigentes de partidos políticos, periodistas, militares, etc. Al parecer no se olvidó de ninguno, Fujimori antes de su huida se encargo de limpiar el prontuario de sus mejores servidores o socios, llevándose a Japón aquellos que comprometen al Ministro de Industria Joy Way, a Martha Chávez, el ex Ministro de economía Camet, Efraín Goldemberg o Pandolfi. Aparecen jefes de la supuesta oposición: del APRA como Agustín Mantilla, del Frente Independiente Moralizador como el Congresista Guido Pennano y Ernesto Gamarra (en un video le están pagando 3 mil dólares por desviar una investigación contra Montesinos), del Partido Popular Cristiano (el mismo de Lourdes Flores) Luis Bedoya de Vivanco y Rafael Rey. Ahora también se conoce que la mafia tenía infiltrados en la oposición desde que comenzaron a gobernar. Recientemente se sabe por que miembros del gabinete como Joy Way fueron excluidos de los videos. El dirigía una mafia -seguramente hoy transformada en empresas- fungiendo como Agregado Comercial sin serlo, en la que estaban involucrados el Embajador en China Roberto Villarán Koechlin, el canciller Efraín Goldemberg, el Consejero Comercial Andrés Chong y algunos militares. Los negocios incluían aviones, repuestos, ferrocarriles, arroz, medicinas, maquinaria agrícola y servicios. Diplomáticos en negocios particulares a través de legaciones peruanas, un Presidente haciendo compras militares. Eran una cadena de mafias. Por ejemplo, otra era la relacionada con provisiones a las Fuerzas Armadas y el uso de los fondos de la Caja de Pensiones Militar Policial. Ella fue operada por Alberto Venero, testaferro de Montesinos-Fujimori. Venero admitió en sus confesiones ante el Poder Judicial que le pagaba comisiones a Montesinos por el manejo de la Caja, adquisición de armas, uniformes, chalecos, helicópteros. Con los videos no quedan dudas de dos viejas dudas respecto a la honorabilidad de Fujimori y acerca de cuando comenzaron a operar. La dupla Montesinos-Presidente comenzó a actuar delictivamente, a aprender e interactuar con otras mafias, antes de que el segundo llegue a la Presidencia. Ya al mando de la nación incorporan a elementos de la cúpula militar. Construyeron una corte palaciega que evitaba las críticas y silenciaba por las buenas o las malas a quienes disentían. Actuaban defendiendo desde los minicrímenes contra personalidades o simples personas como los de dos agentes de inteligencia militar o algunos periodistas o políticos hasta los miles de asesinatos, desapariciones y torturas. Ellos felicitaban, posaban, defendían con discursos inverosímiles, recibían mensajes por beeper para votar, se burlaban , acusaban de apologistas de terrorismo a los opositores, sostenían la autonomía de los poderes del Estado, la vigencia del Estado de Derecho. Igualmente cuando fueron descubierta la mafia los siguieron defendiendo. Y los miembros de la mafia que iban apareciendo en los videos sostenían en los juicios que su riqueza era producto de herencias, negocios lícitos, que no sabían quien pagaba los salarios –si Montesinos o por nómina-. Para apreciar los viejos sueños de enriquecimiento ilícito de Fujimori, recordemos que en 1990 los hermanos Fujimori junto a Rodolfo Matsuda, Augusto Miyagusuko y Absalón Vásquez, recogiendo enseñanzas de la izquierda formaron la ONG Apenkai para administrar las donaciones del Japón. Después del golpe Manuel y Augusto Miyagusuko fueron nombrados Presidente y Gerente de la Compañía Popular y Porvenir, la más importante empresa pública de seguros. La empresa aseguró helicópteros del ejército, mismo que escogió a la empresa Debrett (de Benavides y Crousillat) para reponer los helicópteros bielorusos usados comprados y no entregados por cerca de 5 millones de dólares. Acusado el General Hermoza por Miyagusuko de recibir comisiones de Debrett, aquel anuló los contratos de seguros. Tiempo después el mismo Miyagusuko compró 1,689 Has. en Chavimochic (cuyo presidente era Rodolfo Matsuda Matsomura miembro de Apenkai, la ONG de Fujimori) por 2’300,000 dólares, de las cuales 800 Has. serían de SIGMA empresa proveedora de Popular y Porvenir. En dos años 1995-96 Popular y Porvenir cobraba 15 millones de dólares por el seguro de 70 naves y contrataba a Alejandro Saona, quien al mismo tiempo subcontrataba a Llosyd’s de Londres por la mitad, siendo la diferencia para Hermoza y Saona. La corrupción tuvo continuidad con la mafia de Alan García, lo que muestra que los altos jefes militares acumulaban conocimientos y eran transgeneracionales. Sergio Siragusa tras el cambio de Gobierno continuo con los negocios. Con Alan García pagó sobornos para la construcción del tren eléctrico. Con Fujimori continuaron los negocios relativos al tren eléctrico. Luego a través de otra firma, la empresa PROCRE –cuyo asesor legar era Javier Corrochano- pagó sobornos a los Almirantes y Contralmirantes de la Marina de Guerra para obtener el contrato de los misiles otomat y cañones Oto Melara. En base a estas experiencias desde el mismísimo 1991, Montesinos junto al Comandante Jorge Wittembury y Javier Corrochano, montaron una red que monopolizaba la compra de armas y de la renovación de material bélico: compraron aviones MIG, helicópteros a Nicaragua, repotenciaron tanques y renovaron submarinos. Una verdadera mina de oro comparado con el robo de donaciones. Desde 1992 ya tenían constituidas por lo menos 15 empresas que centralizaban todas las adquisiciones, compartiendo ganancias con las familias oligárquicas Oscar y Enrique Benavides, Moshe Rotschild y José Luis y Cesar Crousillat . Mientras Moshe Rotshild ya vendía aviones Antonov usados, en ese mismo año aparece Alexandre Grolchetski vendiendo aviones del mismo tipo y le colocan como introductores al inefable Corrochano como asesor y al ex General Juan Carrera, quienes lo llevaron al palacio a platicar con Fujimori para concertar la negociación que consistiría en una fraguada donación de dos aviones, al mismo tiempo que Carrochano y Carrera se apropiaban de otros tres. Esta estafa llegó al poder judicial y nada ocurrió. El 28 de septiembre de 1995 se creó la empresa W21 Intertechnique por Moshe Rotshild, representando a la empresa bielorusa Beltekhexport, para ofertar 4 días después 18 aviones MIG-25 y misiles por 762 millones de dólares. El Ministro de Defensa, General Malca era el operador, y en 1996 se compraron 14 aviones Sukhoi-25 y 12 MIG-29, todos usados e inservibles, pero que produjeron una inmensas comisión de por lo menos 19 millones de dólares. La corrupción fue diseñada con una estrategia de guerra, cada vez de modo más sistemático. Todo el tinglado lo fueron preparando minuciosamente desde el 5 de abril de 1992, cuando fue cerrado el parlamento, disuelto y declarado en reorganización el poder judicial. Blanca Nélida Colán fue nombrada Fiscal de la Nación tres días después como una trinchera jurídica. De hecho cuando surgieron las primeras denuncias sobre apropiación de donaciones internacionales, sobre el Grupo Colina y el narcotráfico esta mujer se encargaba de impedir la investigación. Un Comité integrado por el hermano de Fujimori –Santiago, después dedicado al tráfico legal (Alberto dio las leyes para que así sea) de vehículos japoneses desde Chile-, por Moisés Pantoja Presidente de la Corte Suprema y Montesinos calificaban a los nuevos funcionarios del poder judicial. Desde 1992 también vieron la posibilidad de hacer negocios con la deuda, con su renegociación y con las reservas del país. En la compra de papeles de la deuda peruana, el Gobierno encargó al Swiss Bank comprar a los tenedores por un monto de 1,200 millones de dólares a un 42% del valor cuando estos estaban a un 15%, después se incluyeron en la renegociación Brady a un 70% de su valor. En solo esta operación se embolsaron 290 millones. En esta última renegociación Plan Brady se incluyeron otras deudas como el pago de los buques Pachitea y Mantaro, 42 millones de sobrepago que aun estaban en litigio por actos de corrupción del año 83, incluyendo intereses y moras. Las deudas Ferrostal y AIG pagadas a cambio de comisones. En el primer caso se trataba de 180 millones no pagados de un adeudo por la compra de submarinos y que fueron incorporados a la deuda. En el caso de AIG había 10 millones de dólares de recompensa por lograr el pago de una deuda, que después apareció en el Plan Brady. También se viene investigando los inmensos recursos obtenidos con la privatización, son 8 mil millones de dólares y sus intereses. Algunos piensan que la mitad se gasto en regalar alimentos y el resto en campañas electorales. Los vínculos con el narcotráfico son aún más oscuros, no obstante que el narcotraficante Demetrio Chávez, El Vaticano declaró en 1996 que había pagado 50 mil dólares mensuales durante cinco años, lo que equivale a 3 mil millones de dólares. A ello hay que sumar los ingresos propios como los obtenidos usando el mismísimo avión presidencial que en 1996 lo encontraron con 174 Kg. de cocaína. Hay cálculos de por lo menos 4 narcovuelos al año. Dos buques de la armada peruana: Matarani e Ilo, fueron descubiertos en Europa con grandes cantidades de cocaína. En pocas palabras todas las FFAA estaban involucradas en el narcotráfico. Con toda esta escasa información es aun difícil decir cual fue la médula de la corrupción . Para Diego García Sayán, Ministro de Justicia del Gobierno transitorio de Paniagua, fue el tráfico de armas o sea la compra de armas subvaluadas. Calcula que el 25 o 30% de las exportaciones de un año, unos 1,500 millones de dólares se gastaban en ello. Solamente la pura comisión en la compra de los MIG29 se calcula en 400 millones. La mafia trabajaba con un grupo de testaferros haciendo movimientos financieros en el banco Wiese, el Banco de Crédito, Interbank de México, bancos de Bolivia, Mimi, Nueva York, bancos suizos y en los paraísos fiscales del caribe. En la Caja de Pensiones Militar Policial estaba articulada al Banco de Comercio a través de FINSUR que triangulaba las sucias operaciones relacionadas con la venta de armas; las dos últimas de propiedad de la primera. El testaferro de Montesinos-Fujimori era Juan Valencia, agente del SIN, director de FINSUR y con un puesto en La Caja. Tambien estaba asociado a Popular y Porvenir que aseguraba el 90% de los seguros del Gobierno. La Caja realizó operaciones fraudulentas en la compra de acciones a Financiera del Sur y la cadena de hoteles “Las Américas”. Por esas entidades pasaban los productos del narcotráfico, chantaje, tráfico de influencias y beneficios por la venta de armas. La Comisión Waisman en febrero del 2001 estaba investigando a más de 300 presuntos implicados en las fechorías. Alan García dejó una deuda por 20 mil millones de dólares que en una década Fujimori la llevó hasta los 35 mil millones, no obstante haber pagado 12 mil millones en esos años. El Fiscal Especial, José Ugaz, presentó el 9 de abril de 2001 una acusación constitucional contra Fujimori por delitos de rebelión, asociación para delinquir y fraude al tesoro público. Se sabe que la banda utilizó los métodos mediáticos más de punta para hacer triangulaciones para el uso del tesoro público, incluyendo movimientos financieros virtuales con la asesoría de las mafias internacionales del narcotráfico, de Colombia, de la Argentina o de Rusia. Por lo menos hizo un viaje al año al Japón donde el embajador del Perú le llevaba las cuentas, además de 10 viajes internacionales por año a otros países a recoger fondos que nunca llegaron. De otro lado el saldo electoral en la primera vuelta de las nuevas elecciones le dio solamente el 1.7% de los votos, o sea 5 parlamentarios. Uno de los críticos más mordaces de Presidente, como lo llamaba, es el periodista Cesar Hildebrandt, quien sintetiza duramente lo que fue este régimen bestial y sin doctrina; que, por lo que dice, ni siquiera mereció llamarse neoliberal: “...inauguraba escuelas en las que se había robado con el cemento, prometía obras que no podía hacer, condecoraba a los pandilleros de uniforme con los que había organizado la sobrevaluación de la chatarra con la que repondríamos el material caído en la guerra que perdimos y fingimos ganar (N de R: se refiere a la guerra con Ecuador). Y por la noche, los domingos , ejercía el arte de mentir en TV con su mejor sonrisa de costado: todo estaba bien, la pobreza había sido casi eliminada, las Fuerzas Armadas depuradas, Montesinos era un patriota, los congresistas de la oposición habían comprendido por fin y por eso cambiaban de tienda..... Sus embajadores no eran tales sino agentes de sus negocios y testaferros de sus triangulaciones sino agentes de sus negocios en la banca no auditada. Sus generales –todos derrotados- eran proveedores de plata negra. Su experto en seguridad nacional era un agente de la CIA. Su cura favorito era un fascista fascinado por la idea de pisotear los derechos humanos. Su jefe del ejército daba órdenes al grupo de asesinos llamado “Colina”. La prensa que degustaba era la que había comprado su mayor secuaz. La TV que lo hacía llorar de la emoción era la que sus esbirros expropiaron de facto y a empellones. Sus enemigos, empalados en la prensa basura que él mismo financiaba, eran los que se habían atrevido a decirle no. Y nadie podía estar fuera de ese libreto gigantesco. Por eso perdimos el Tribunal Constitucional (abolido), la poca autonomía del poder judicial(arrasada). El contrapeso del Congreso (hecho madero de milicos), el control del Consejo Nacional de la Magistratura(convertido en oficina de subasta de sentencia), la dignidad de la Fiscalía de la Nación (devenida burdel donde una madame hacía lo que Montesinos ordenaba y más, por si acaso). Y perdimos a las Fuerzas Armadas, con las que el “asesor” trapeaba el piso y robaba para él y su jefe. Y perdimos la guerra del 95. Y la guerra contra el desempleo. Y perdimos el cielo: mirarlo.”[13] Este fue el Perú durante una década. No obstante, estamos hablando del mundo interno, lo que los videos y los valiosos periodistas críticos de investigación hicieron visible, de lo ocurría al interior del Perú. Falta mucho que decir sobre los lazos con las mafias internacionales y el poder mundial. Esbocemos algunos planteamientos. La producción y distribución de drogas, la compra de armas y los negociados privatizadores siguen el esquema de poder colonial. En relación a las drogas, en la América Andina los campesinos pobres reciben porciones ínfimas de los ingresos, mientras que en el centro imperial –las metrópolis del capitalismo avanzado- las mafias de narcotraficantes ligados al capital financiero se quedan con más del 90% de los ingresos. En varios países andinos han manejado los resortes fundamentales del Estado y fingen proyectos para erradicar los cultivos y luego ser certificados por quienes son los consumidores e inversionistas de las grandes ganancias. Esta probado que las operaciones de blanqueo no pueden hacerse sin la complicidad o aceptación del sistema bancario y organizaciones financieras del centro con tentáculos en la periferia. Un caso probadamente documentado por blanqueo de dinero es el del Banco Internacional American Express, de los Estados Unidos, con presencia en Islas Caimán. En el otro lado de la cadena esta el caso de Interbanc, banco privatizado en 1994 a favor de Darby Overseas consorcio domiciliado en Islas Caimán, creado por Mr. Brady (el mismo ex Secretario del Tesoro de George Busch) y Mr. Hollis McLaughlin, Jefe de asesores de la Presidencia. El responsable de Interbank en Perú era nada menos que el Ministro de Economía de Fernando Belaunde: Mr. Carlos Pastor.[14] Existen cálculos acerca de las ganancias mundiales de los múltiples negocios encadenados entre sí, controlados por redes mafiosas más o menos estables, como son: tráfico de armas, protección, secuestro, tráfico de influencias, contrabando, tráfico de personas migrantes, prostitución, juego clandestino, divisas, materiales nucleares, etc. Si a estas actividades les agregamos las ganancias legales derivadas de las ilegales las ganancias en 1997 se estiman en más de tres billones de dólares, cifra equivalente al 10% del producto bruto mundial.[15] Las mafias internacionales vienen conformando una burguesía trasnacional integrada por funcionarios internacionales, jefes de estado, grandes empresarios, jefes militares, asesorados por expertos financieros; sin embargo, aunque parezca a la inversa, los estados mayores de estas mafias tienen su origen en el centro del imperio. Igualmente, los “paraísos financieros” donde se crean empresas y se anudan negocios ilegales, dependen de fuerzas internacionales globales legales y son funcionales a los círculos globales de poder. Jean Ziegler sostiene que las prácticas delictivas de los parásitos financieros constituyen la etapa superior del capitalismo marcada por la hiperbolización de los beneficios a velocidad vertiginosa lo que tiene su base en la financierización del mundo empresario y en la desregulación generalizada, la pérdida de soberanía estatal y la depredación social.. En resumen, la constitución de la mafia peruana que nace en las Fuerzas Armadas se inscribe en una cadena asociada a la compra de armas en los años 80 y que se inserta en la globalización neoliberal dirigida por Fujimori-Montesinos comenzando con la desviación de fondos originados en las privatizaciones, las renegociaciones de la deuda pública, los negociados en la especulación, hasta el saqueo de los recursos naturales de la periferia del país, incluyendo el último rincón. Una verdadera economía criminal que emerge de un Gobierno transformado en administración privada que cuenta con la solidaridad del poder internacional y cada vez más en las microsolidaridades en las regiones y departamentos. A la violencia de las Fuerzas Armadas y de la CIA se une la de mafias y consorcios controlados por los carteles de la droga y la industria armamentista, patrocinados por el FMI, el BM. Un sistema oligárquico revitalizado y más centralizado que ya no le interesa la industrialización sino controlar la economía misma junto a las bandas internacionales. IV. LAS
ELECCIONES EN UN PAÍS RACISTA: LUCHAS SOCIALES Y SUJETOS SUBORDINADOS A LA
POLÍTICA ELECTORAL. Las elecciones presidenciales del Perú ha tenido cuatro momentos en poco más de un año y tuvo como protagonistas primero a Fujimori y Alejandro Toledo, y en el 2001 a Toledo, Lourdes Flores, Alan García y Fernando Olivera. En las dos primeras –año 2000- los mencionados contrincantes representaban al capital y al proyecto neoliberal, el primero un dictador y –como ya vimos- mafioso periférico que gobernó con el apoyo directo de Los Estados Unidos, de la CIA, del FMI y del Banco Mundial. Fraudulentamente ganó la primera vuelta en abril y bajo la presión norteamericana, que cuidaba la legitimidad del régimen servil, se detuvo en cerca del 50% de votos a favor y aceptó entrar a una segunda vuelta el 28 de mayo. Fujimori fue el único candidato adjudicándose un triunfo indiscutible, excepto por un 30% de los votos fueron en blanco o viciados y un millon no votaron no obstante estar bajo penas de onerosas multas en un país muerto de hambre. Es indudable que esas fueron las elecciones contemporáneas más corruptas y fraguadas, violando su propia Constitución de 1993 –como producto del autogolpe de un año atrás- y después de haber destituido a tres magistrados constitucionales que dictaminaron contra la segunda reelección. En 1996 Absalón Vásquez, saca la ley de interpretación auténtica. A estados Unidos no le convenía un país inestable con potencialidad de caos cuando preparaba la invasión a Colombia y las calificó de no legítimas y amenazó con sanciones. Cuando se dieron cuenta que las protestas podrían ser pasajeras en un país sin izquierda organizada Clinton abandonó la crítica y a través de la OEA lo aceptó como democratizador. Después de todo aun mantenía la imagen corroída de democratizador, moralizador y de mano dura para lograr la prosperidad y la paz deseadas por todos. Perú es un caso típico del mundo andino y mesoamericano donde la llamada democracia no es otra cosa que el voto de las masas inspiradas y coactadas por el autoritarismo e inducidas por los medios masivos controlados por las mafias en el poder, y que ponen en escena el teatro de la democracia. Al parecer nunca queda del todo claro que las elecciones son controladas por la burguesía y nunca son el medio de tomar las decisiones básicas. Se hacen para legitimar al sistema, la política y las acciones de las clases dominantes, dando la apariencia de que los individuos –denominados ciudadanos- tienen el mandato popular; pero además es el medio de canalizar, controlar y limitar la actividad política de las masas populares. Las elecciones ocultan la conflictividad social y las potencialidades de confrontación de clases, escondiendo los poderes activos en aras de la pasividad y lo efímero de la ficticia participación individual, fragmentada y aislada . Al aceptar este tipo de representatividad se acepta el sistema político, es como una consulta de reafirmación del orden establecido. En estos tiempos –más que nunca- los medios controlan y moldean la opinión pública y solo quienes tengan los recursos para acceder a ellos tendrán posibilidades de ser representantes. Las elecciones en las últimas dos décadas nos muestran que estas relaciones de poder no han cambiado, su carácter evolucionó acercándose cada vez más a una buena dominación y alejándose de la democracia. En 1980 tres fueron los candidatos principales, Fernando Belaunde por Acción popular, Luis Bedoya Reyes por el PPC y Armando Villanueva por el APRA. Los dos primeros oligárquicos y básicamente conservadores, más el primero que el segundo. Ganó Belaunde con un 54.37% de los votos válidos. La izquierda con 5 candidatos llegó al 14%, la mitad del APRA que quedó en segundo lugar. La buena votación que obtuvo la izquierda en la Constituyente de 1979 (30%) mostró que mientras que las masas se orientaban a la unidad y a la izquierda, en sus representantes ese triunfo desató tal ambición de partidos y candidatos que provocaron su debacle. Un año después la izquierda estaba superatomizada. Unos querían el poder a través de las elecciones y otros por medio de la violencia. Las guerrillas comenzaron y muchos intelectuales iniciaron el exodo y se alejaron del pueblo autorecluyéndose en las ONGs , en los centros de investigación y otros siguieron inscritos en la política oficial. En 1993 hubo elecciones municipales y nuevamente reapareció esa tendencia hacia la izquierda, la revolución en los medios la favorecieron y la IU junto al APRA lograron el 62% de los votos. En 1985 ganó Alan García Pérez , representante del APRA obtuvo el 45.74% de los votos validamente emitidos, la IU el 21.26% el CODE con Luis Bedoya el 11.89%. La izquierda perdió identidad y apoyó al APRA oponiéndose cada vez más a Sendero Luimoso, sin embargo la mayor cesión de soberanía a las fuerzas armadas, la crisis económica y la corrupción del este partido y del frente de izquierda orientó a las masas a los candidatos independientes. En 1989 Ganó las elecciones municipales en Lima Ricardo Belmont, un independiente de derecha. Y en 1990 en una segunda vuelta ganó el hasta ese momento con apariencia de independiente: Alberto Fujimori, cuando en la primera vuelta el otro independiente Vargas Llosa le había sacado una ventaja del 3%. El triunfo de este delincuente principiante se lo dieron el APRA e Izquierda Unida. En 1992 se dio el golpe de estado y en 1993 se organizó un referéndum para aprobar una nueva constitución neoliberal que se aprobó con el 47.63% de los votos válidos. Allí se aprobó la reelección, un congreso manejable de 120 miembros, el habeas data para protegerse de la crítica, la pena de muerte a terroristas, la flexibilidad laboral y de la política social. En las elecciones al Congreso Constituyente al no presentarse los erráticos APRA e izquierda, ganaron los movimientos creados por Fujimori, Cambio 90/Nueva mayoría con el 49.3% de los votos. En 1995 Fue reelegido Fujimori con el 64% de los votos, cuando ya podía manipular la opinión pública en base a un supuesto crecimiento del 13%, cuestionado por la realidad cotidiana; a un fraude que nadie se atrevió a poner en duda, al uso de recursos estatales en campaña, a que el candidato de oposición, Javier Pérez de Cuellar era muy exquisito para una población andina que había invadido su país, finalmente la oposición solo quería sobrevivir.
En realidad comenzaba una recesión que en el 2000 afectaba a todo el país mostrando el estancamiento y el desempleo en toda su crudeza.. La mafia Fujimori-Montesinos había comenzado a despilfarrar para no sobrecalentar la economía. Todo mundo comenzaba a preguntarse que había ocurrido con los 8,500 millones de dólares de las privatizaciones (producto de la frenética venta de 150 empresas estatales, fundamentalmente exportadoras y de servicios) y otros miles de millones de dólares recibidos como préstamos. Fujimori no respondía al periodismo crítico sino era con inauguraciones de campaña. La cúpula gobernante creo un nuevo seudo movimiento Perú 2000. Los servicios de inteligencia en enero del 2000 ya tenían toda la estrategia y mecanismos electorales aceitados para una campaña corta, para un combate más en la eternización de la mafia: la Dirección Nacional de Operaciones Especiales inició los nuevos operativos de manipulación, los recursos fluían con prontitud, el SIN vigilaba de cerca de la oposición y preparaba ataques a los principales candidatos de oposición a través de los medios, las empresas de opinión y políticos opositores eran silenciados rápidamente. Los apristas camuflados en el fujimorismo como maestros en el arte de la corrupción le recomendaron al Ex Presidente García que no vaya como candidato. Dos meses antes de las elecciones del 2000 existían opiniones de intelectuales de la Latin American Studies Association (LASA), Transparencia y el Consejo de la Prensa Peruana e informes como los del Centro Carter DNI y la Federación Internacional de Derechos Humanos sobre la falta de condiciones para que se realice un proceso electoral bajo los cánones institucionales de justicia y libertad. Ya era visible la participación de las Fuerzas Armadas en las elecciones, el uso de recursos del Estado en la campaña oficial, el sabotaje y la guerra sucia contra los candidatos de oposición. Desde ese entonces la contienda era ilegítima. Luego en marzo apareció la falsificación del millón y medio de firmas. Embajadores de la Unión Europea y el Informe de Rebeca Cox del Electoral Reform International Service observaron que no había institucional ni sistema democrático. Las Fuerzas Armadas caminaban sobre una cuerda floja al fraguar un microgolpe de Estado legalmente disfrazado. Descubierta la falsificación, los organismos electorales como el Jurado Nacional de Elecciones, la Oficina Nacional Procesos Electorales y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) estaban totalmente parcializados y los culpables nunca fueron castigados. El Poder Judicial es el encargado de nombrar al presidente del JNE y a los presidentes de los 48 Jurados Electorales Especiales. Igualmente estuvieron al servicio de la reelección 30 mil tenientes gobernadores, 200 subprefectos y dos mil gobernadores, todo un ejército del fraude. En campaña electoral crearon el Profam, programa que ofrecía terrenos y en el cual se inscribieron 800 mil personas. El 96.1% de las pintas con propaganda correspondían a “Perú, país con futuro” con un diseño asociado a Perú 2000. En todo el país se usaban recursos públicos proelectorales. Una campaña electoral permanente que era intensificada en los últimos seis meses previos a las elecciones, de allí que se calcule un derroche entre 2 y 4 mil millones de dólares del tesoro público. El Servicio de Inteligencia Nacional se constituyó en el comando supremo electoral, los altos jefes militares transformaron a las Fuerzas Armadas en un partido. Elaboraban sofisticados planes como el Bermuda, Narval, Octavio, Periodista 1 y 2. En los medios el Restado era el principal anunciante. Recién se supo que el SIN financia a una docena de diarios sensacionalistas cuya tarea más que elogiar al Presidente era desprestigiar a la oposición. Con todos estos antecedentes los opositores participaron avalando el fraude. El día de las elecciones votaron militares y policías, los miembros de los organismos electorales inducían el voto, se repartían cedulas marcadas o mutiladas, se suplantaban miembros de mesa, en los escrutinios aparecieron diferencias entre el número de electores y votantes; en fin hicieron lo que daba su imaginación para un fraude electoral. En un balance bastante serio de las elecciones del 2000 se dice que éstas carecieron de las condiciones mínimas para ser consideradas democráticas, libres y justas. Dictamen avalado por organismos internacionales: la OEA, Centro Carter, Instituto nacional demócrata de los Estados Unidos, Federación Internacional de Derechos Humanos, Electoral Reform Internacional Service del Reino Unido; y nacionales: Defensoría del Pueblo, Consejo por la Paz y Transparencia. Afirman que en la historia electoral no ha existido un proceso tan irregular. Califican a la legislación electoral como parcializada, ineficiente y defectuosa y a las autoridades electorales de incompetentes y parcializadas. Fundamentan estas conclusiones en: a) inscripción inconstitucional de la candidatura del Presidente Fujimori y problemas en la legislación electoral, b) quiebre de la imparcialidad estatal, uso de bienes públicos, utilización del cargo público, acciones de hostigamiento; c) ausencia de competencia electoral, acceso discriminatorio a los medios de comunicación que estaban al servicio del Presidente candidato, ausencia de pluralismo informativo, hostilización y acoso a los candidatos, personeros y observadores; d) Incompetencia y parcialidad de la autoridad electoral, en la designación de funcionarios electorales, en la falsificación de firmas para inscribir al Frente Independiente Perú 2000, abdicación del JNE de su atribución de fiscalización electoral, ausencia de capacitación a los miembros de mesa y a los electores, carencia de un sistema de cómputo eficiente, accesible y confiable.[16] En conclusión el 28 de mayo de 2000 con la elección del único candidato como Presidente terminó una década de engaños cotidianos, pues allí comienza una caída desenfrenada que termina en la renuncia de Fujimori. Después de la segunda vuelta lanzaron un rumor de distracción: que Fujimori renunciaría dejando a Tudela como Presidente; se dijo que Montesinos era amigo de George Busch hijo. La izquierda y otros conciliadores hablaban de apoyar a los democratizadores del Gobierno como Fujimori contra Montesinos el autoritario. En general, hubo tácito acuerdo para aceptarla elección de Fujimori, no desconocer a un Congreso ilegítimo e ilegal y en no efectuar una reforma profunda de las Fuerzas Armadas. Nuevamente llegó la Misión de alto Nivel de la OEA, como en el 92 a encubrir los golpes de Estado. En el 92 sin elecciones y en el 2000 con elecciones. Estas comisiones están siempre presididas por ex presidentes 100% pro norteamericanos con garantía de servir a sus intereses. Ahora llegó con una agenda de 29 puntos para democratizar al país, a partir de la constitución de una Comisión Democratizadora oficialista con presencia de la oposición y de la sociedad civil. Al margen del contenido del memorando nadie quiso ver en el una afrenta a la dignidad del pueblo y más bien el Gobierno los acusó de ingerencia en asuntos internos. Luego vino la ya conocida “marcha de los cuatro suyos” convocada y encabezada por el candidato Toledo. Allí participaron centrales sindicales, estudiantes, artistas, frentes regionales, gremios, colegios profesionales. Las acciones previas y todo el proceso estuvo circunscrito a la protesta electoral. Apareció la inventiva y comenzaron a lavar banderas, a fumigar el Palacio de Gobierno, a repartir bolsas de basura con los rostros de los mafiosos mayores: Fujimori-Montesinos. Mientras tanto estos últimos continuaron gobernando como siempre: compraban congresistas por decenas, nombraron a la gansteril Carmen Higaona como contraloría general de la República, ordenaron la detención de Baruch Ivcher, desactivó al SIN bajo el control de militares y congresistas del régimen, efectuó algunos cambios en la cúpula militar pero manteniendo su poder, y montaron algunos operativos sicosociales como la persecución de Montesinos, cuando juntos organizaron su huida y la difusión del rumor de golpe, colocando al Presidente como la garantía de la democracia, consiguiendo parar la difusión de los videos. Antes había sorprendido a todos al nombrar como Primer Ministro a Federico Salas, supuesto opositor que algunos reconocen ahora como infiltrado. Aunque más impactante fue cuando el prestigioso historiador Pablo Macera apareció como candidato oficialista al Congreso, en detrimento del respeto que se le tenía como intelectual critico y radical. Lo mismo que antes hicieron con Aprista Javier Valle Riestra, que en junio de 1998 fue convocado para el mismo cargo, ocurrió con Salas. No estaríamos lejos de la verdad si asumimos que los apristas que cogobernaron con Fujimori (Absalón Vásquez, Valle Riestra, Mercedes Cabanilla y Luis Alva Castro, entre otros) hayan sido los nexos con Fujimori, la OEA y los Estados Unidos, para facilitar y coordinar la vuelta de Alan García y que éste sea quien reciba y disperse los votos orientados a la izquierda. La salida de Montesinos en septiembre significó el principio del derrumbe de un régimen pero el sistema sigue enraizado, a tal grado que los nuevos Jefes militares del nuevo Gobierno de Valentín Paniagua también tienen compromisos mafiosos; y si decidiese cambiarlos seguramente que los aparatos de poder seguirían intactos aunque compitiendo con los nuevos, quizás más cercanos al próximo Presidente. Poco después el Gobierno rompió el diálogo auspiciado por la OEA al exigir una amnistía irrestricta para los militares, que debería ser incluida en la Constitución. Anteriormente –en junio de 1995- ya habían amnistiado a los militares ladrones y asesinos, pero lo que venía ocurriendo con el dictador Pinochet a la sazón los impresionó tanto que querían refrendar aquellos acuerdos. El país había quedado en bancarrota,. Los fondos estatales estaban llegando a su límite con el flujo irrestricto a través del SIN. Miles de millones de dólares era lo que costaba mantenerse en el poder. Incluso se dice que existía una nómina extra para los militares 3 mil para los generales de brigada, seis mil para los de división y 15 mil para los comandantes generales. América TV de Crousillat y el diario Expreso de Eduardo Calmell del Solar, como los diarios “chicha” siguen actuando con la libertad que le otorga la pusalinimidad y compromisos de muchos de los políticos que aun hoy gobiernan. Las elecciones fueron un excelente mecanismo de distracción. Más de 10 procesos en una década, mientras los trabajadores eran despedidos, anulo la estabilidad laboral y flexibilizó las relaciones laborales, la mitad de la población vive en la miseria con ingresos promedio de un dólar día. En las últimas elecciones de abril de 2001–primera vuelta-Montesinos siguió manejando sus tentáculos estableciendo relaciones con dos de los principales candidatos: Lourdes Flores Nano y Alan García Pérez. La primera fue una aliada en la oposición y negoció fraudes electorales, como el de Miraflores en elecciones municipales; fue defensora de la fujimorista Martha Hildebradt cuando agredió al periodismo, apoyó a Montesinos en la cesión de Tiwinza a Ecuador, y disputaba con Alan García por ser la preferida. Sobre éste último hay fuertes presunciones de haber intercambiado con la mafia su candidatura por inmunidad para ambas partes. El racismo y temas afines han estado presentes en las elecciones de la década del miedo. En 1980 un grave error de Vargas Llosa fue el haber menospreciado a la población indígena. Barrantes introdujo en su campaña municipal de 1993 el slogan “un candidato como tú”. En 1995 esa población voto por Fujimori y en 2000 por Toledo, ambos recurrieron a símbolos orientados a un sentido indigenista. En 2001 Toledo fue más agresivo en esta orientación, adopto poses milenaristas y mesiánicas, proponiendo el Pachacuti neoliberal, mientras que Alan evitando la polémica retoma las reivindicaciones regionalistas, los subsidios, el banco agrario, y otros programas que en su momento los uso como contrainsurgentes (1985-1990), con buenos resultados, pues mucha gente en ese entonces –como ahora- no se daba cuenta de las verdaderas intenciones. V. DERECHOS HUMANOS, PRESOS POLÍTICOS Y GUERRILLAS. La democracia ha existido en el Perú, para poder hablar de su reconstitución o de la redemocratización del Estado y de la vida política institucionalizada del país, como lo hace Aníbal Quijano. Creemos que estamos mezclando la realidad social con las ficciones academicistas; ahora bien, y si nos preguntamos sobre qué régimen político existía en el Perú?. Siendo consecuentes con los propios escritos de Quijano,( ) diremos que el Estado peruano es producto de la colonialidad del poder y del saber, su existencia es solo una respuesta a las necesidades internacionales del capital, es un ente que siempre ha carecido de autonomía y soberanía ante el imperialismo, que es y ha sido escasamente representativo y ha usado las elecciones más como instrumento de legitimidad, legalidad y dominación; donde la sociedad no se ha democratizado, la ciudadanía es una farsa al segregar y excluir a la mayoría indígena; donde el Estado de Derecho y la justicia han sido una ficción ante el uso de la violencia objetiva y subjetiva como mecanismo principal de subalternidad. Estamos frente a un Estado donde nunca se han separado lo civil y lo militar y las Fuerzas Armadas son el referente obligado para gobernar, donde la sociedad civil no llegó a consolidarse ante los militares. Perú es una de las sociedades donde las relaciones sociales han estado y están marcadas por la desintegración étnica y geopolítica, por la clasificación racista entre sus habitantes, por la ausencia de un imaginario colectivo, por la conflictividad y odios permanentes, por la desidentidad profunda que alude a una sociedad imaginada. Lo que unifica a este país son las Fuerzas Armadas y símbolos patrióticos alejados de la racionalidad. Hay veces en que brillantes intelectuales son influidos por el debate académico, por los intelectuales oficiales en el medio y no queremos asumir nuestras categoría para examinar una realidad tan inédita como muchas otras. Cuando Quijano establece los rasgos del régimen fujimorista, señala que estos son: la concentración del control del Estado por una asociación de las Fuerzas armadas y una tecnocracia política sometida a aquellas; un aparato militar civil –el SIN- que es el instrumento central de gobierno de aquella asociación y mecanismo de terror; destrucción de las instituciones políticas y la construcción de otras como instrumento de control político; control corrupto de los medios; uso corrupto de los recursos del Estado; práctica sistemática del fraude electoral; uso de la violencia por una aparato político de control y desarrollo de una vasta red mafiosa. La mafia contando con la alcahuetería norteamericana (OEA, FMI), creo un régimen dictatorial nuevo e inedito, por su carácter despótico y parafernalia demoliberal, que puso al Estado al servicio del capital trasnacional. Anota que la OEA está tramada por los mismos intereses que el fujimorismo de allí su comportamiento. No sabemos a que institucionalidad democrática se refiere Quijano, sino veamos lo que ocurrió en los últimos 50 años. ¿O es un período muy breve?. Este medio siglo nos muestra que así como las instituciones cambiaron tan radicalmente en esta ominosa década; igual ocurrió desde 1948-1956 presidida por una dictadura militar, que fue “interrumpida” cuando entre 1956-1968 se produjo cierta transición que fue frustrada al interior del ciclo por los militares. Luego viene el período 1968-1980 con dos gobiernos militares con distintos proyectos que cada cual cambian totalmente la institucionalidad. En 1979 Perú tiene una nueva Constitución que podría haber modificado la institucionalidad y la vida política si el país no se hubiese militarizado, pues en 1980 comienza una guerra interna con la aparición de Sendero Luminoso que dura casi tres lustros. En los dos primeros los militares tendrán cada vez más la dirección política del país, a pesar o no de los gobiernos civiles. Podemos afirmar que todos los cambios institucionales de esta década estuvieron asociados a la contrainsurgencia y la presión colonial. Lo que queremos decir es que la historia contemporánea del Perú no esta marcada por la modernidad y la democratización como dicen varios destacados intelectuales peruanos incluyendo a Quijano, sino por la dominancia de una marcada inestabilidad y conflicto, interrumpida por ciertos tiempos de equilibrio cívico militar. Los mapas institucionales cambiaron constantemente y en ningún momento se pudo hablar de transición democrática. Ese es un invento de intelectuales que colocaban a la teoría por encima de la realidad. Para no ir muy lejos, la elección de un Fujimori sin partido y sin programa, el autogolpe contra-institucional, la instauración de un régimen neoautoritario, patrimonialista, movimientista y políticamente inclusivo, por las Fuerzas Armadas y el Presidente, son una expresión de lo que decimos. Es sintomático que paralelamente al programa de estabilización del FMI y los megashock sin respuesta popular, los gastos en seguridad (contrainsurgencia) y en deuda son los que más crecieron, mientras que los sociales y en acumulación disminuyeron. Los movimientos mediáticos y los tecnócratas reemplazaban a los partidos y los empresarios se incorporaban a la vida política. Las Fuerzas Armadas adquirieron una enorme centralidad al encargárseles dentro de la política oficial parte de la política social –junto al Ministerio de la Presidencia y las ONGs-, de construcción de infraestructura y las donaciones; se les encarga y ratifica el control militar total del país; mientras que en el nivel extraoficial e ilegal manejan el narcotráfico con la DEA, el contrabando. Los intelectuales no comprendieron –al dedicarse a la pseudoteorización, o sea a la especulación sobre los saberes eurocentricos y no a la investigación y/o a pensar la sociedad compleja- que el pregonar la modernidad, la institucionalidad, la democracia y la gobernabilidad no es ni lejanamente suficiente. Las reflexiones sobre las clases y la segmentación de los sectores populares y empresariales, los cambios en el poder y su uso, las nuevas formas de dominación y la manipulación de las propias elecciones y de la democracia, son elementos que aun son incomprendidos. Recordamos que un prestigioso sicoanalista peruano para explicarse la supuesta volubilidad electoral del pueblo peruano, alguna vez dijo que todos los peruanos teníamos algo de Alan García, de Fujimori, de Abimael Guzmán. Lo que es una macro-simplificación y facilismo explicativo que no nos dice nada sobre la desintegración social peruana que va más allá de lo étnico, lo geográfico, la clasificación racista, las desigualdades y tocan los tejidos de todas las configuraciones sociales, a las mismas clases, etnias, géneros, grupos religiosos y políticos, y sus interrelaciones complejas, así como la subjetividad social con todas sus intrincadas dimensiones. Si esbozamos un esbozo de reflexión acerca de las elecciones de abril de 2000, la explicación psicoanalítica más confunde que aclara. El pueblo no voto por el neoliberal Toledo o el farsante García Pérez por que en ese momento le salió lo Pérez o lo Toledo que todos llevamos dentro o por estupidez o falta de memoria, sino que siendo el voto obligatorio y coercitivo un segmento del pueblo dio un voto de castigo a los racistas (Lourdes Flores) y el mismo y/u otro apoyó a uno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta, al mismo tiempo no queremos reconocer que entre estos votos y los viciados, nulos y en blanco y los que no votaron existe cierta identidad en rechazar el proceso electoral por distintas consideraciones, siendo uno de los factores el hecho de que las opciones mediáticas, que son creadas por quienes pueden hacer campaña en las calles y principalmente en los medios, se circunscribieron a tres o cuatro de más de diez? , ninguno de ellos elegidos en eventos o procesos colectivos, en bases partidarias o de movimientos. No responden a una democracia representativa. De otro lado, otro segmento, que voto por Alan y Toledo es el desculturizado, embrutecido mediaticamente, acostumbrado al intercambio de votos por comida, aterrorizado por el hambre, y al cual estos candidatos se dirigieron como antes otros. Quizás de ellos estaría haciendo alusión nuestro psicoanalista. Pero también votaron por Toledo empresarios como por Alan sectores de clase media concientes de que estos responderán a sus intereses, aunque antes se hayan equivocado. Otro factor es que el viejo poder no ha desaparecido, sigue actuando. Mientras existan las fuerzas armadas sin cambios profundos en conciencia, en sus preferencias sociales y en sus proyectos respecto a la sociedad, en este sentido respecto a las mayorías, el poder neoliberal estará presente y reactualizándose. En un video se puede apreciar un acto de compromiso de alto mando militar con Fujimori, firmando un acta de carácter mafioso, que Pérez de Cuellar apoyó, al no hacer más cambios en la cúpula militar. Igualmente en el Congreso se tenían identificados 38 parlamentarios–de 120- implicados en los videos, aparte de otros tránsfugas menos conocidos y los militantes fujimoristas. La CONFIEP, que agrupa a los grandes empresarios de todos los sectores, muchos de ellos formando una burguesía trasnacional, continua añorando los tiempos de la acumulación subsidiada. El poder judicial ha sufrido algunos cambios pero la estructura de la corrupción no ha sido alterada a fondo. El poder oculto puede ser reactivado por el futuro Presidente sea por su experiencia mafiosa o por que la economía y la política económica seguirán siendo neoliberales. La política fiscal , el presupuesto, las relaciones de la deuda externa, las privatizaciones, la flexibilidad laboral, la autonomía regional y departamental, la tecnoburocracia y los altos salarios de elite, el sistema electoral y de representación, la Constitución, etc. Elementos sistémicos y sujetos que pueden ser los elementos de un nuevo autoritarismo corrupto. En fin, se requiere de una revolución estatal para que pensemos en un nuevo proyecto de país no colonial y donde las relaciones de poder sean profundamente modificadas. Lo que también queremos decir es que si bien hay una izquierda orgánicamente ausente ella esta potencialmente presente en amplias multitudes, a la deriva, confusa, sin siquiera candidatos que llenen el vacío de por quien votar. Seguramente hasta sujetos de la derecha habrán pensado en llenar ese espacio. Se impone la necesidad de nuevas formas de hacer política de izquierda y creemos que tendrá que objetivizarse si se crean las condiciones para ello. La izquierda ha venido abandonando ideas y proyectos, liderazgos y ética, en la medida en que se iban involucrando en la política oficial. Las FFAA se les adelantaban en implementarlas haciendo una caricatura de las perspectivas de izquierda. En 1968 hicieron una revolución con reforma agraria, industrial, de las empresas, militar, en fin , en todos los ámbitos de la vida social asumiendo muchas de las propuestas de izquierda, concluyendo con una nueva Constitución. La del 80 fue la década de la subversión, de sendero y el MRTA, el APRA y las FFAA nuevamente fueron los que recuperando los intereses y necesidades populares detectadas por la izquierda y diseñando eficaces medidas contrainsurgentes-populistas quisieron transformar el país creando regiones, oponiéndose a la deuda externa, buscando el crecimiento de las zonas rurales, etc.; y en los 90 estamos frente a una nueva revolución –ahora neoliberal- también dirigidas por las Fuerzas Armadas. Reformaron otra vez el Estado, esta vez comenzando con una nueva constitución. La emergencia de los frentes regionales y la necesidad de gobiernos autónomos, son una muestra de una política para medir el abandono al que hacíamos referencia y las vicisitudes a la que estuvo expuesta al ser adoptada por la mafia pero caricaturizada, primero por las necesidades contrainsurgentes y después por las necesidades autoritarias. En efecto Alan García creó las regiones en las postrimerías de su Gobierno, como estructuras territoriales de gran tamaño que finalmente solo sirvieron para derrochar los escasos presupuestos entre una militancia ávida de mayores ingresos. Fujimori se encargó de disolver los gobiernos regionales y en su lugar estableció los Consejos Transitorios de Administración Regional –CTAR- bajo la presidencia nombrada por el ejecutivo y la transitoriedad nunca se trasformó en gobiernos electos. Más bien fue un eslabón del hiper centralismo limeño y militar, que junto al Ministerio de la Presidencia , al Vice Ministerio de Desarrollo Regional, las autoridades políticas departamentales –prefectos- provinciales y distritales, la Asociación de Municipalidades y un Congreso unicameral por distrito único, con enormes ingresos para paralizar a la oposición, no dejaban resquicios para la autonomía Y la izquierda nunca hizo nada al respecto. Si atendemos a la dinámica de la lucha de clases y de los movimientos sociales esta reivindicación es central en la distribución del poder entre departamentos y regiones y la forja de una democracia. De otro modo no es posible hablar de ciudadanía, de gobernabilidad, de liderazgos y de democracia., siquiera liberal. En marzo de 2000 se produjo un paro cívico nacional protagonizado por los frentes regionales y los campesinos, que paralelamente realizaron una marcha nacional; acciones que venían precedidas por las jornadas del año anterior, de grandes protestas contra la reelección. Detengamos en este movimiento y la marcha de los cuatro suyos. Los puntos centrales de la plataforma de estos frentes a fines de enero de 200 eran: la elección de las autoridades regionales simultáneamente a los comicios generales, presidenciales y parlamentarios; la defensa de la soberaníay del territorio nacional; el cambio de la política económica, rechazo a las privatizaciones y el apoyo a los productores agrarios; por una política social y defensa de los derechos humanos. El 22 de enero de 2000 los frentes de defensa, los frentes patrióticos, comités cívicos y asambleas regionales emitieron un pronunciamiento donde en resumen plantean: 1- Rechazo a la reelección, a la política neoliberal de Fujimori y a las consecuencias sociales de ésta. Contra el atropello de la soberanía e integridad territorial, las privatizaciones, el autoritarismo militarizado, el atropello a las libertades y derechos ciudadanos y la corrupción generalizada. 2- Denuncian que para imponer fraudulentamente la re-reeleción se hace uso indebido de los fondos públicos, se manipulan los programas de emergencia social, chantajeando a los más pobres, hostilizando a líderes sociales y políticos, parametrando a los medios y utilizando a todas las instituciones del Estado en las campañas. A través de las autoridades gubernamentales se manipulan jurados electorales, creando un sistema insolvente y parcializado. 3- Después de estas propuestas políticas democráticas, sintetizan sus demandas en: a)Descentralización y autonomía, b)defensa de la soberanía e integridad territorial, c)convocatoria a elección de autoridades de gobiernos regionales autónomos, d) vigencia de libertades y derechos democráticos, e)inversión de recursos públicos en desarrollo regional, f)lucha contra la corrupción, g)generación de empleo y trabajo, h) defensa del patrimonio nacional, del agro y de la propiedad , i)defensa de la vida, de3l medio ambiente y de la producción frente a la irracional producción minera. 4- Convocan a la población civil a la resistencia y auspician el diálogo con las fuerzas de oposición.
Lo suscriben 17 organizaciones de 16 departamentos (de 25) y en el paro participaron ellos más las organizaciones de los trabajadores, estudiantes, pobladores. Fue un éxito rotundo pero finalmente canalizado como movimiento ciudadano, la autonomía de los movimientos regionales se perdía en la política. Bajo la argucia de que si bien es cierto que solo se resuelve lo regional o departamental, las demandas de los trabajadores y los intereses populares, a través de un cambio de Gobierno, estas demandas particulares desaparecieron. La marcha de los cuatro suyos, de sindicatos, frentes regionales, universidades, comunidades indígenas, junto a gremios profesionales, clubes de madres, bases partidarias, gente acomodada, desde los cuatro puntos cardinales, multiplicó lo esperado y fue una gran movilización nacional y sin embargo expropiaron las demandas populares a favor de una amorfa sociedad civil, de una borrosa e indescriptible ciudadanía. La mejor prueba de lo venimos afirmando esta en lo que pudimos observar tras la gran marcha. Después de la marcha la población en general quería desahogarse y expresar su repudio al orden social y político, al FMI-BM, a los partidos y movimientos en el poder, a los políticos y tecnócratas, al régimen, al tipo de sociedad excluyente y racista ; y, después de los videos: a los tránsfugas, a las mafias dirigidas por Fujimori-Montesinos, a los militares, al SIN, a los altos funcionarios, a los tecnócratas, a los medios. Las protestas aparecían en las barriadas, en las universidades, entre las mujeres, los artistas. Tomaron sistintos nombres Colectivo Amauta, El Agora, La Resistencia, Orwell, Colectivo Sociedad Civil, Red Democrática, Frente Democrático Nacional de Mujeres, etc. Un rasgo común será la búsqueda de espacios públicos, la reivindicación de lo colectivo, la relación horizontal, la creatividad, la afinidad de clase o actividad, el multipartidismo. La estrategia fujimorista frente a las luchas sociales fue acabar con los liderazgos en una sociedad que aun se mueve a través de ellos. Cómo le hizo?. Manipulando la democracia. El parlamento y las alcaldías –tratando de que la izquierda no pase de ser minoría, pues la mayoría era para sus líderes de movimientos adeptos- fueron colocados como botín, otorgándoles cierta libertad en la fijación de salarios. Absorbió a otros a través de las consultorías y asesorías. Y activó la política de ayuda gubernamental asociando a las miles de ONGs al Estado. En resumen les dio el anzuelo de la ambición en un contexto de éxito neoliberal, desatando la competencia entre ellos. En las universidades y escuelas implantó el terror y agredió incluso fiscalmente a artistas e intelectuales. Los otros líderes que seguían actuando por fuera del sistema simplemente eran víctimas del asesinato, la tortura, la desaparición o el exilio. Esta fue la geografía del poder durante una trágica década para el movimiento popular. Daba la impresión de que la derecha de las FFAA había acumulado experiencia, mientras que la izquierda prefirió el olvido y la colaboración. Esta última quedó tan sorprendida de los videos que solo atinaban a felicitarse por la suerte de no aparecer en ellos. Hasta ahora el analista de izquierda Martín Tanaka se lamenta de que Fujimori dejó pasar “una oportunidad única , extraordinaria, para cambiar la historia”.[17] Carlos Iván Degregori – que fungió como asesor de la contrainsurgencia, justificando su tarea con una crítica irracional a sendero- afirma que Fujimori hizo “...a su manera una revolución de esperanzas entre 1992 y 1996” y luego menciona la arrolladora victoria de 1995, que el shock del 92 fue inevitable, y que en 1990 compró el programa antisubversivo de las Fuerzas Armadas. La conclusión – antes de abril de 2000- era que gane quien gane habrá una transición democrática sui generis. [18]
Mientras que intelectuales como Manuel Manrique, Julio Cotler o Sinesio López, Rodrigo Montoya, entre otros, se martirizar al persistir enrevesadamente para mostrar las dificultades de la transición a la democracia desde la perspectiva de Bobbio, Sartori, Tocqueville, etc, etc.; algunos pocos como José Luis Renique al menos descubren que en 1993 fue difundido por una revista limeña los detalles del Plan Verde, esbozo de una “democracia tutelada de corte fascistoide, de fachada civil y alma militar”, así lo dice o es una metáfora o ¿una antinomia?. También descubre una hebra fundamental en la constitución del fujimorismo: “la aceptación -pasiva o activa- por parte de grupos críticos de las elites peruanas de la tentación autoritaria representada por Fujimori.”[19]
Explicarnos estas situaciones nos conducen al racismo.
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[1] Gonzalos Portocarrero, en Caretas, Lima 3 de febrero de 2000. |
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[2] James Petras, Las relaciones USA-Latinoamérica, ALAI 315, 5-09-00, en WWW..ALAI |
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[3]
Félix Jiménez, “El modelo neoliberal peruano: límites, consecuencias sociales
y perspectivas”, Cap. VII del libro El ajuste estructural en América latina,
2000, WWW. Clacso.org , p.
165 |
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[4] En Colombia las Fuerzas Armadas crearon el departamento E-5, asesorada por expertos en comunicación, con ingentes recursos y conectados a la prensa grande. Produce información y forma expertos en opinión pública. |
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[5] En “Aplanadoras desculturizadoras o transculturizadoras”, tomado de Voz, edición 2017, 6-19 de octubre de 1999, http://burn.ucsd.edu/ , podemos leer: “Denominaré a la primera tecnofascinación, pues ella alía la fascinación tecnológica al realismo de lo inevitable. Se traduce de un lado, en una ‘cultura del software’ que permite conectar la razón instrumental a la pasión personal y, de otro, a una multiplicidad de paradojas densas y desconcertantes: la convivencia de la opulencia comunicacional con el debilitamiento de lo público, la más grande disponibilidad de información con el palpable deterioro de la educación formal, la continua explosión de imágenes con el empobrecimiento de la experiencia, la multiplicación infinita de los signos en una sociedad que padece el grande déficit simbólico. La convergencia entre sociedad de mercado y racionalidad tecnológica disocia la sociedad en ‘sociedades paralelas’ : la de los conectados a la infinita oferta de bienes y saberes y la de los excluidos cada vez más abiertamente tanto de lo bienes más elementales como de la información exigida para poder decidir como ciudadanos. La tecnofascinación contiene también a esa cultura de la privatización que ha convertido la política en intercambio y negociación de intereses y al mercado en el principio organizador de la sociedad en su conjunto, en un movimiento de autolegitimación que hace coincidir la autonomía del sujeto con el ámbito de la privacidad y del consumo. |
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[6] Caretas, revista semanal N° 1635, Lima 7 de septiembre de 2000. |
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[7] Román de la Fuente, Historia secreta del Opus Dei en el Perú, en Diario Liberación, Lima 30-03-2001, p. 16. |
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[8] En mayo de 1988, una patrulla militar encargada de sembrar el terror en Ayacucho, asesinó a hachazos a 24 campesinos en el pueblo de Cayara como respuesta a una acción militar de sendero. Ante la presión social un fiscal inició la investigación; cuatro testigos presenciales desaparecieron y el Fiscal destituido. |
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[9] En un artículo de Karen de Young, la CIA reconoció y protegió a Montesinos como agente y aliado; sin embargo desde junio de 2000 el Consejero de Seguridad Nacional Sandy Berger y la secretaria de Estado Madeleine Albright firmaron una directiva para reducir al mínimo las relaciones de Estados Unidos con Montesinos. Washington Post, Junio-Septiembre de 2000. Realmente cayó en desgracia cuando fue descubierto vendiendo armas a las FARC y formalmente cuando se difundió uno de sus miles de videos donde aparece comprando u Congresista por 15 mil dólares. |
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[10] The New Herald, 31-03-2001. Se calcula que en la década de este régimen de 2,200 presos acusados por terrorismo, 400 fueron condenados a cadena perpetua y que el número de detenidos desaparecidos aun no ha podido establecerse. |
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[11] Charles Lane, periodista, Washington Post, 7 diciembre de 2000. |
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[12] En otoño de 1999 Coletta A. Youngers en Papeles de Cuestiones Internacionales N°68 , examinando a las fuerzas armadas andinas sostenía que “El caso más flagrante es el de Perú. El Gobierno estadounidense proporciona apoyo político y económico a los servicios de información, el SIN, pese a su implicación en actividades antidemocráticas y de los escuadrones de la muerte. EE.UU afirma que el SIN desempeña un importante papel de cooperación en las operaciones antinarcóticos, que es eficaz, y que, por tanto, no tiene más alternativa que apoyarlo. Como consecuencia, autoridades estadounidenses se reunen públicamente con funcionarios del SIN, alaban su trabajo en la prensa y le facilitan apoyo económico a través del presupuesto antinarcóticos del Departamento de Estado y de la CIA. Hace tiempo que se rumorea que el director de ipso del SIN, Vladimiro Montesinos, máximo asesor de seguridad del Presidente Fujimori, está en la nómina de la CIA. |
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[13] César Hildebrandt, Liberación, Lima 7 de abril de 2001, P. 5. |
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[14] Financial Times, 22 de julio de 1994. |
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[15] Jorge Beinstein, “La gran mutación del capitalismo. Narcomafias, centro y periferia”, Le Monde Diplomatique, en WWW. Rebelión.org , 3 de mayo de 2000. |
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[16] Perú: Balance de Transparencia de las elecciones peruanas del año 2000, WWW. Agencia informativa Pulsar. |
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[17] Martín Tanaka, “El gran pecado del fujimorismo”, La República, Lima, 26 de noviembre de 2000. |
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[18] Carlos Iván Degregori, ¿Dije Democrático?, en |
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[19] José Luis Renique, “Después de la Caída” Del fujimorismo a la democracia en el Perú”, WWW. ciberayllu |