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Año III, No. 004, Octubre - Diciembre, 2000 CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA
GESTIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS EN EL SALVADOR Ing. MSc. Claudia Cecilia
Leiva Bautista
Unidad de Investigación y
Proyección Social
Universidad Francisco
Gavidia
El
Salvador, C.A. 1. DESCRIPCION DE LA PROBLEMATICA En
la ciudad de San Salvador el problema de la basura es cada día más difícil de
controlar. Diariamente se generan grandes cantidades de residuos que el
servicio municipal no alcanza a recoger debido a que no dispone de suficientes
camiones recolectores para dar una cobertura total a la ciudad. La
frecuencia de recogida de la basura es muy baja, de una a tres veces por semana, por lo que se acumulan los desechos y nunca
se logran erradicar los basurales diseminados por doquier. Asimismo el servicio
que prestan los barrenderos municipales es insuficiente debido a que hay muy
poco personal asignado. Por otro lado, el salvadoreño no posee la cultura de la
limpieza pues arroja la basura en cualquier lado. Se observa en las calles que la gente arroja basura desde los
vehículos, y autobuses. Los peatones arrojan restos de alimentos, colillas,
bolsas vacías, y cualquier cosa dondequiera.
Lastimosamente la población no presta colaboración en cuanto a depositar
la basura en los lugares adecuados. No existen en las calles, zonas peatonales y parques, recipientes
instalados en lugares estrategicos para depositar las basuras que la mayoría de
peatones acostumbra lanzar al suelo. En
fin, las calles de nuestra ciudad son un eterno basurero, y por desgracia ya
nos hemos acostumbrado a vivir entre la basura e insalubridad. La baja cobertura y frecuencia en la recolección de la basura origina
botaderos o vertederos ilegales incontrolados ubicados en los más diversos lugares: predios baldios, canchas, aceras,
callejones, zonas verdes, y cualquier rincón. En algunas zonas residenciales se usan canastas elevadas de hierro para
colocar las bolsas de la basura, las que por lo general son rotas por
indigentes y perros en la búsqueda de algo que comer, provocando que se disperse esta basura por todos
lados. Los contenedores instalados son tan pocos y no tienen la capacidad
suficiente de almacenamiento. La basura rebalsa de ellos originando
microvertederos o promontorios de basura
a su alrededor. Este panorama descrito se ha vuelto común en todas la
colonias, barrios, y residenciales de
San Salvador. La cobertura de barrido de calles por parte de los barrenderos
municipales es baja. Existe poca
planificación de los sistemas de recolección y aseo, y pocos recursos humanos
capacitados para diseñar y operar los sistemas de aseo. Existen malas condiciones en la disposición final de la basura. Los
residuos sólidos domésticos se recogen y disponen mezclados con los residuos
hospitalarios peligrosos y los industriales.
Técnicamente hablando, la gestión de los desechos hospitalarios e
industriales es especial y diferente a la gestión que se le debe dar a la
basura doméstica común. En otras
palabras, los desechos hospitalarios deben ser sometidos a procesos especiales
antes de su disposición final. Asimismo, los desechos tóxicos y peligrosos,
generados por las industrias, también necesitan tratamientos especiales que
eliminen el grado de toxicidad antes de
ser colocados en un vertedero. Los residuos sólidos que el servicio de aseo municipal no logra recoger,
van a parar por lo general a ríos, quebradas, lagos, barrancos, predios
baldíos, y áreas de entrada-salida de los pueblos y ciudades. La mayoría de los
sitios de disposición final o rellenos sanitarios son en realidad un gran foco
de contaminación ambiental e insalubridad. Contaminan las fuentes de aguas
superficiales (ríos, lagos, mar), las aguas subterráneas, el suelo, y la
atmósfera. Los lixiviados que escurre la basura y el humo proveniente de las
quemas, son los causantes principales de tantos daños a la salud pública y al
medio ambiente. De los 262 municipios del país únicamente 132, es decir, el 50.4%,
poseen algún tipo de servicio de recolección de la basura. La tasa de
generación diaria de basura es de 0.7 kilogramos por habitante. La generación
anual de basura se estima en promedio igual a 1,215,000 toneladas métricas
(1997). 2. COMPOSICION DE LOS RESIDUOS SOLIDOS DOMESTICOS La composición de la basura generada es 58% materia orgánica y 42%
materia inorgánica. La composición de la fracción inorgánica es; 2% aluminio,
2% vidrio, 11% plástico, 19% papel y 8% otros (ver figura 2.1). 3. CLASIFICACION DE LOS RESIDUOS SOLIDOS Los desechos se definen como
materiales sólidos o semisólidos que son descartados por la actividad del
hombre y la naturaleza, que no teniendo utilidad inmediata para su actual
poseedor, se transforman en indeseables. Los residuos sólidos se clasifican en: ·
Residuos sólidos urbanos. ·
Residuos radioactivos. ·
Residuos agrarios. ·
Residuos hospitalarios. ·
Residuos industriales. FIGURA 2.1. COMPOSICION DE LOS RESIDUOS SOLIDOS DOMESTICOS Fuente: Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. El Salvador. ![]() 4. RESIDUOS SOLIDOS URBANOS Los residuos sólidos urbanos (RSU) son los que se originan en la
actividad doméstica y comercial de ciudades y pueblos. En los países
desarrollados en los que cada vez se usan más envases, papel, y todo tipo de
materiales desechables, la cultura de “usar y tirar” se ha extendido e
implantado a todo tipo de bienes de consumo. Las cantidades de basura que se
generan han ido creciendo hasta llegar a cifras muy altas. Los principales
factores que han dado lugar a este problema son: ·
El rápido crecimiento demográfico. ·
La concentración de la población en centros
urbanos. ·
La utilización de bienes materiales de rápido
envejecimiento. ·
El uso de envases sin retorno, fabricados con
materiales poco o no degradables. Composición de los RSU
Los residuos producidos por
los habitantes urbanos comprenden basura, muebles y electrodomésticos viejos,
embalajes, y desperdicios de la actividad comercial, restos del cuidado de los
jardines, la limpieza de las calles, etc. El grupo más voluminoso es el de las
basuras domésticas. La basura suele estar
compuesta por: ·
Materia
orgánica: son los restos procedentes de la limpieza o la preparación de los
alimentos junto con la comida que sobra. ·
Papel
y cartón: periódicos, revistas, publicidad, cajas y embalajes. ·
Plásticos:
botellas, frascos diversos, vajilla rota, etc. ·
Metales:
latas de aluminio, botes, envases, etc. A continuación se
presentan datos sobre la composición de los residuos sólidos de acuerdo a 3
estratos sociales de la población.
Cuadro 4.1. “Composición
de los residuos sólidos urbanos en porcentaje peso y de acuerdo a tres estratos
sociales de la población” Fuente: ref.1
Para la obtención de los
datos de la clase alta se consideró la Residencial Capistrano, para la clase
media la colonia Miralvalle, y para la clase baja la colonia Monserrat. En los datos del cuadro
anterior se notará que para las tres clases sociales el porcentaje de materia
orgánica es superior al 50%. Y es que
este porcentaje refleja el alto consumo de vegetales y frutas frescas, no
enlatadas, por parte de la población. Legislación de los RSU
La legislación salvadoreña los denomina “desechos sólidos”, y los define
de la siguiente forma: “son aquellos materiales no peligrosos, que son
descartados por la actividad del ser humano o generados por la naturaleza, y
que no teniendo una utilidad inmediata para su actual poseedor, se transforman
en indeseables”. La ley del medio ambiente en el artículo 3 del reglamento especial sobre
el manejo integral de los desechos sólidos, no especifica la fuente de orígen
de los desechos sólidos, ni tampoco detalla categorías de estos. No existe una
clasificación de cuáles desechos se consideran peligrosos y no peligrosos.
Tampoco queda claro en la definición el aspecto de “...materiales no peligrosos
que son descartados por la actividad del ser humano...”. en sí misma esta
definición es demasiado general y además se queda corta. Tratamiento de los RSU
Gestionar adecuadamente los RSU es uno de los mayores problemas de
muchos municipios en la actualidad. El tratamiento moderno del tema incluye
varias fases: ·
Recogida selectiva: la utilización de
contenedores que recogen separadamente el papel, vidrio, plástico, metal, etc. ·
Recogida general: utiliza la bolsa general de
basura donde se deposita toda la basura mezclada. Luego es sometida a un
proceso de separación de materiales manual y mecanizado. ·
Plantas de selección. En los vertederos más
avanzados antes de depositar la basura ésta pasa por una zona de selección en
la que manualmente y con máquinas, se retira el material reciclable. ·
Reciclaje y recuperación de materiales: Lo
ideal sería recuperar y reutilizar la mayor parte de los RSU. Con el papel ,
telas, y cartón se hace nueva pasta de papel, lo que evita talar más árboles.
Con el vidrio se puede fabricar nuevas botellas y envases sin necesidad de
extraer más materias primas, y sobre todo, con mucho menor gasto de energía. ·
Compostaje: la materia orgánica fermentada
forma el “compost” que se puede usar para abonar suelos, alimentar ganado,
construir carreteras, obtener combustibles, etc. ·
Vertido: el procedimiento más usual, aunque no
el mejor, de disponer de la basura, suele ser depositarla en vertederos o
rellenos sanitarios. Aunque se usen buenos sistemas de reciclaje o la
incineración, al final siempre quedan restos que deben ser llevados a un
vertedero. ·
Incineración: quemar la basura tiene ventajas y
desventajas. Entre las ventajas están la gran reducción en volumen que se
consigue pues al final del proceso quedan sólo cenizas. Y la energía que se
obtiene en cantidades apreciables. Entre las desventajas se tiene la producción de gases
tóxicos para el ser humano. Aunque con tecnologías avanzadas y caras este
aspecto se puede reducir al mínimo o eliminar. Para que una planta incineradora sea rentable debe
tratar grandes volumenes de basura. Datos de interés
La inadecuada gestión ambiental de los residuos sólidos urbanos o
municipales se hace evidente en todas las etapas del proceso, con énfasis en el
transporte, que en algunos casos se hace en vehículos abiertos. Las bajas
coberturas del servicio por dificultad de acceso en algunas zonas se traduce en
inundación por basuras en quebradas, ríos, espacios libres, y orillas de
carreteras. La selección de botaderos o rellenos sanitarios se lleva a cabo sin un
adecuado soporte técnico. Es práctica común la quema de residuos al aire libre
para reducir volumenes. No se realiza ningún tipo de clasificación de los
residuos que llegan al sitio de disposición final. El lecho de los rellenos no
tiene membrana impermeabilizadora que evite la penetración de los lixiviados en
el subsuelo y mantos acuíferos. Los lixiviados no son recolectados ni tratados
y éstos se descargan en quebradas o ríos. A continuación se presentan varios cuadros con información importante
sobre la gestión de RSU. Cuadro
4.2. “Generación de residuos sólidos por población urbana y rural en El
Salvador” Fuente: ref.1
Los datos del cuadro anterior reflejan que tanto la población urbana
como rural tendrán un crecimiento significativo hacia el año 2010 que ha sido proyectado.
En total, para el 2010, la población salvadoreña será de 7.44 millones de
habitantes. Según los datos, la generación de basura de la población rural
disminuirá del 28% en 1992 hasta un 17% en el 2010. Por el contrario, la
población urbana experimentará un crecimiento en la generación de basura que va
del 72% en 1992 hasta un 83% en el 2010. En conclusión, la generación de basura de la población urbana supera
significativamente la de la población rural, siendo estos porcentajes del 83% y
17% respectivamente, proyectados para el año 2010. Cuadro 4.3 “Tipificación de producción percápita de RSU en El Salvador” Fuente: Ref.1
De acuerdo a los datos anteriores en el sector vivienda la tasa de generación
viene dada en kilogramos de basura producida diariamente por habitante. Como es
lógico esperar la población que tiene menos de 15,000 habitantes tiene la menor
tasa que es de 0.25 kilogramos por habitante por día. La población mayor de
200,000 habitantes genera 0.75 kilogramos de basura diaria por habitante. Para los sectores comercio y mercado las cantidades se presentan como
kilogramos de basura producida diariamente. Los datos se dan en rangos, así por
ejemplo, para el sector mercado en una población menor de 15,000 habitantes, se
generan entre 500 y 2,000 kilogramos al día. Para el sector hospital los datos se caracterizan en kilogramos por cama
por día. Es decir, la cantidad de basura producida diariamente por cada cama
del hospital. Finalmente, en la última fila se proporcionan como rangos las tasas
promedio de generación de residuos sólidos por habitante por día. Así por
ejemplo, para una población que tiene más de 200,000 habitantes se generan un
promedio de 0.75 a 1.00 kilogramo de basura por habitante por día. Cuadro 4.4. “Generación de residuos sólidos urbanos en el área
metropolitana de San Salvador en 1998” Fuente: ref.1
En
el cuadro anterior se presentan los datos para San Salvador y 16 de los
municipios que constituyen el AMSS. De inmediato se observa que es San Salvador
el que genera la mayor cantidad de basura, seguido por Soyapango, Mejicanos, y
Apopa que producen diariamente más de 1,000 toneladas de basura. De los 17 municipios, 12 de ellos tienen una mayor generación en el área
urbana, y 5 de ellos tienen mayor generación en el área rural: Ciudad Delgado,
Nejapa, Tonacatepeque, Santiago Texacuangos, y Panchimalco. A nivel del AMSS, es decir tomándo en cuenta los 17 municipios, notése que la mayor generación se produce en
el área urbana con un 90.3% del total, mientras que el área rural genera tan
sólo un 9.7% del total. Cuadro 4.5. “Cobertura de recolección de RSU en el
AMSS”
Fuente: ref.1
Según los datos del cuadro anterior, los municipios con mayor porcentaje
de recolección de residuos son: San Salvador con 86.7%, San Marcos con 81.4% y Antiguo
Cuscatlán con 100%. Los municipios que tienen una
cobertura bastante baja son: Soyapango con 29.4% y Panchimalco con 6.5%. Los municipios que no tienen ninguna recolección de residuos son: San
Martín, Tonacatepeque, y Santo Tomás. Finalmente, considerando la cobertura de recolección para los 17
municipios que constituyen el AMSS se observa bastante baja con un valor de
44.7%. En otras palabras, no se logra recoger ni siquiera el 50% de basuras
generadas en el AMSS. Cuadro 4.6 “Producción de RSU por departamento” Fuente: Ref.1
De
acuerdo a los datos del cuadro anterior, de los 14 departamentos del país, en
11 de ellos la producción de RSU es superior en el área urbana, y en 3 de ellos
la producción es mayor en el área rural: Ahuachapán, La Unión, y Morazán. El departamento que más RSU genera es San Salvador con 1,312.88
toneladas al día, constituyendo este valor el 54.3% del total generado a nivel nacional. Finalmente, a nivel nacional el total de RSU generados diariamente es de
2,415.62 toneladas. 5. RESIDUOS RADIOACTIVOS Elementos radioactivos de distinto tipo se emplean en muy variadas
actividades. Las centrales de energía nuclear son las que mayor cantidad de
estos productos emplean, pero también muchas aplicaciones de la medicina, la
industria, la investigación, etc. emplean isótopos radioactivos, y en algunos
países, las armas nucleares son una de las principales fuentes de residuos de
este tipo. En este país no existen centrales de energía nuclear ni armas nucleares.
Pero sí varios hospitales publicos y
privados que emplean algunos elementos radioactivos para el tratamiento de
enfermedades. Está por ejemplo la llamada “bomba de cobalto” del hospital
Rosales que se utiliza en la unidad contra el cáncer. En la industria también hay algunas empresas que utilizan la radiación
radioactiva para esterilizar sus productos. Hace algunos años la empresa
salvadoreña DELMED tuvo un grave accidente en su planta radioactiva. Hubo una
fuga de radiación que dió como resultado una muerte y varias personas
gravemente contaminadas por radiación dañina. Legislación
En el reglamento especial en materia de sustancias, residuos, y desechos
peligrosos de la ley general del medio ambiente, en el artículo 3, no se define
específicamente el término “residuos radioactivos” pero sin embargo hay un
término que utilizado en forma general incluye este concepto. Este término
denominado “sustancia prohibida” está definido textualmente por la ley de esta
manera: “toda aquella sustancia cuyos usos, por razones sanitarias o
ambientales, ha sido totalmente prohíbida por decisión gubernamental. En dichos
casos se categoriza como desecho peligroso”. En el mismo reglamento de la ley, el capítulo IV se refiere a la
generación de desechos peligrosos y en su artículo 23 se da un listado de
desechos peligrosos en donde se designa como “Y0” a todos los desechos que
contengan o se encuentren contaminados por radionucleidos cuya concentración o
propiedades puedan ser el resultado de actividad humana. 6. RESIDUOS AGRARIOS
Y SIMILARES
Se incluye en este grupo los residuos de las actividades del llamado
sector primario de la economía (agricultura, ganadería, pesca, actividad
forestal, y cinegética) y los producidos por industrias alimenticias, desde los
mataderos y las empresas lácteas hasta las harineras y el tabaco. La mayor parte de los residuos de estas actividades son orgánicos;
ramas, paja, restos de animales y plantas. Muchos de ellos se quedan en el
campo y no se pueden considerar residuos porque contribuyen de forma muy eficaz
a mantener los nutrientes del suelo. Tratamiento de los residuos agrarios
En las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales casi todos los
restos se aprovechaban. Se quemaban para obtener energía, se usaban para abonar
los campos y la paja ha perdido su valor porque es más rentable alimentar al
ganado con piensos compuestos. Los abonos químicos son más baratos que los
orgánicos que exigen ser manipulados. La principal dificultad para un aprovechamiento adecuado de estos
residuos es la económica y por eso se deben pensar incentivos que faciliten su
uso. Ayudas a la agricultura ecológica que usa abonos naturales o al uso de la
biomasa para obtener energía. Producción de biogas
Los residuos orgánicos de estas actividades tienen un alto contenido
energético. Antes se aprovechaban quemándolos, pero en la actualidad una
experiencia muy positiva en algunas regiones ha sido la obtención de gas metano
por la fermentación de la biomasa. Los restos orgánicos de las explotaciones se
acumulan en un reactor en el que fermentan. En este proceso se produce gas
metano que se quema para dar energía. Si el tamaño de la explotación es
suficiente puede abastecerse de energía a los lugares donde no hay
electricidad. Legislación
La ley general del medio ambiente en su reglamento especial en materia
de sustancias, residuos, y desechos peligrosos, no hace mención específica de
los residuos de productos químicos utilizados en las labores del campo, como lo
son fertilizantes, herbicidas, pesticidas o plaguicidas. Sin embargo, en forma
general estos residuos tóxicos y peligrosos pueden entrar en la categoría de
“residuo peligroso” según el artículo 3 del capítulo I referido a las
disposiciones generales del anteriormente mencionado reglamento. Según el
reglamento, “residuo peligroso” se define como: “material que reviste
características peligrosas, que después de servir a un propósito específico
todavía conserva propiedades físicas y químicas útiles, y por lo tanto puede
ser reusado, reciclado, regenerado o aprovechado con el mismo propósito u otro
diferente”. Este concepto deja fuera la posibilidad de que un residuo peligroso
sea destruído cuando no tiene ninguna utilidad
Por ejemplo, un fertilizante químico que ha caducado, es decir, ha
sobrepasado su fecha de vencimiento, se considera técnicamente un residuo peligroso.
Pero en la definición sólo se está considerando la posibilidad de reuso,
regeneración o reciclado. En este sentido, dicho concepto se queda corto pues
no toma en cuenta la eliminación o destrucción de un residuo peligroso cuando
no tiene ninguna utilidad. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define el residuo
peligroso como “cualquier residuo o combinación de residuos que represente un
peligro inmediato o potencial para la salud humana o para otros organismos vivos
por ser dichos residuos no degradables o persistentes en la naturaleza porque
pueden magnificarse biológicamente, o pueden ser letales o por cualquier otra
forma puedan causar o tender a causar efectos acumulativos perjudiciales. Comparando ambos conceptos de residuo peligroso, el de la legislación
salvadoreña y el de la OPS, se nota una gran diferencia entre ellos. La
legislación salvadoreña ni menciona que un residuo peligroso sea un peligro
para la salud humana. Más bien considera que un residuo peligroso puede ser
reusado. Tampoco contempla la destrucción de tales residuos cuando ya no son de utilidad. Otro aspecto en el cual esta legislación tiene deficiencia es que no
define las categorías de residuos peligrosos. En el artículo 23 del capítulo IV
referido a la generación de desechos peligrosos, se da un listado de desechos
peligrosos, pero no de residuos peligrosos. El título del mismo reglamento
distingue ambos términos: “Reglamento especial en materia de sustancias,
residuos y desechos peligrosos”. La palabra “y” en
vez de “o” entre ambos términos los distingue y diferencia. El diccionario
Larousse de la lengua española define de distinta forma estos términos: ·
Desecho: cosa que se ha desechado. ·
Residuo: parte que queda de un todo. Aquello
que resulta de la descomposición o destrucción de algo. Además hay que agregar, que el artículo 3 del capitulo I referido a las
disposiciones generales, no define el término “desecho peligroso”, por lo
tanto, queda un vacío conceptual cuando más adelante en el mismo reglamento
éste término es utilizado varias veces, sobretodo, en el artículo 23 del
capítulo IV referido a la generación de desechos peligrosos. Otra debilidad de este reglamento está en el mismo artículo 23 donde ni
siquiera se consideró que cualquier sustancia química para fines agrícolas que
ha sido desechada es un desecho peligroso. En el listado de desechos peligrosos
no aparece la categoría de sustancias desechadas por las actividades agrícolas. Datos de interés
En el cuadro 6.1 se presentan datos de productos agroquímicos que han
caducado y que se encuentran almacenados
en diferentes bodegas distribuidas por todo el país. Cuadro 6.1. INVENTARIO DE PLAGUICIDAS EN DESUSO. -FUENTE: ref.2
El inventario de plaguicidas
en desuso muestra que en el país existen nueve grandes bodegas en las que se
encuentran almacenados 44 toneladas de químico sólido y más de 38,000 lt en
estado líquido. Esta cantidad de plaguicidas
en desuso podría ser mucho mayor dada
la gran actividad agrícola que existía en décadas pasadas en el país. Existe la
seguridad de que hay una gran cantidad
de empresas que almacenan químicos fertilizantes en desuso que no han sido
reportados. Los plaguicidas tenían una
buena reputación hace unos 50 años. Los cultivos se vieron protegidos de la
invasión de las plagas con el uso de plaguicidas. El gobierno empezó a importar
grandes cantidades de estos químicos para erradicar la transmisión de
enfermedades por los mosquitos. Asimismo, los campesinos utilizaban una gran
cantidad de herbicidas, insecticidas, y plaguicidas para el control de sus
cultivos contra las pestes. Sobretodo, en la época del auge del cultivo del
algodón es cuando más importación de
estos químicos se tuvo. Pero el auge del algodón decayó y por consiguiente se
quedaron una gran cantidad de estos químicos almacenados en las bodegas. Por
otro lado, en los años ochentas se prohibió el uso de muchos químicos por su
alto grado de toxicidad, dando esto como resultado el embodegamiento de grandes
cantidades de estos. 7. RESIDUOS HOSPITALARIOS Los hospitales producen residuos sólidos normales, pero además un tipo de
residuos muy específicos formados por restos orgánicos, material de quirófano,
curas, etc. Los residuos clínicos pueden propagar enfermedades y el tratamiento
normal es la incineración que asegura la eliminación de microorganismos. Los
residuos radiactivos o tóxicos y peligrosos deben ser sometidos a tratamiento
especial, según cual sea su naturaleza. Es necesario distinguir entre residuos hospitalarios, y residuos
patogénicos. Los primeros son todos aquellos que se generan dentro de un
establecimiento de salud, entre otros los patogénicos. Los segundos serán sólo
aquellos que tienen como característica
de peligrosidad su patogenicidad, es decir su capacidad de transmitir
infecciones y enfermedades. Hay residuos hospitalarios cuya característica de
peligrosidad es la de ser contaminantes, como son las sustancias químicas de
laboratorios, radiología, o de talleres de mantenimiento. Por residuo patológico debe entenderse todo residuo, elemento material
en estado sólido, semisólido, líquido o gaseoso que representa características
de toxicidad y actividad biológica que puedan afectar directa o indirectamente
a los seres vivos y causar contaminación del suelo, el agua, o la atmósfera. Clasificación de residuos
patológicos. ·
Elementos corto-punzantes. ·
Materiales de diagnóstico y curación que
contengan restos de sangre o fluidos corporales. ·
Sangre y fluídos corporales. ·
Restos orgánicos (orina, heces, etc.) ·
Equipos para perfundir soluciones. ·
Equipos para extraer o colectar fluidos. ·
Equipos y accesorios descartables. ·
Residuos químicos con actividad biológica. ·
Restos de comida de salas de aislamiento. Composición de los
residuos hospitalarios
Una de las características importantes de los residuos sólidos de
hospitales es su heterogeneidad, característica que es consecuencia de la
amplia gama de actividades complementarias a la atención médica que se
desarrolla al interior de un hospital, todas las cuales, en mayor o menor
grado, aportan residuos de diversas calidades. La composición de los residuos sólidos hospitalarios puede establecerse
de acuerdo a diferentes criterios de clasificación de componentes, según sea la
utilidad que un determinado criterio de clasificación puede prestar en la
resolución de un problema específico. Es así como los diversos componentes pueden
ser clasificados de acuerdo a su lugar de orígen, a su combustibilidad, a su
carácter organico, a su putrescibilidad, a su peligrosidad, su patogenidad, o
bien de acuerdo a los compuestos y elementos químicos que conforman los
desechos. Desde el punto de vista del manejo sanitario de los residuos sólidos
hospitalarios interesa especialmente clasificar los desechos de acuerdo a su
carácter infeccioso. En rigor, un residuo, para ser considerado infeccioso, debe contener
gérmenes patógenos en cantidad y con virulencia suficiente como para que la
exposición de un huésped susceptible del residuo pueda dar lugar a una
enfermedad infecciosa. Por tanto ha de entenderse como residuos hospitalarios a las distintas
variedades de desechos generados en establecimientos de salud, como
consecuencia del funcionamiento de los mismos. Habrá entonces residuos contaminantes, residuos inocuos (domiciliarios),
y residuos patogénicos. Los medicamentos vencidos son residuos contaminantes químicos, los residuos
de las áreas administrativas son residuos inocuos (papeles, restos de
embalajes, etc), los residuos de áreas de mantenimiento y talleres (aceites,
grasas, pintura, adhesivos), lavado de vehículos (barros), etc, son residuos
contaminantes con diversas características de peligrosidad. Si el establecimiento posee su propio horno pirolítico entonces genera
emisiones gaseosas contaminantes, que deben ser controladas, y efluentes
líquidos del lavado de gases que también deben ser tratados puesto que son
contaminantes. Como ya se ha dicho los efluentes líquidos generados por la actividad
médica propiamente y que posean la característica de infecciosidad deben ser
colectados y tratados separadamente, antes de ser vertidos al exterior del
establecimiento. A continuación se detalla los distintos tipos de tratamiento de residuos
hospitalarios:
Prevención de la
contaminación y el contagio
Hoy
en día es imprescindible aplicar todas las medidas de prevención necesarias
para evitar el contagio de infecciones tanto endémicas como epidémicas y de
esta manera proteger la salud de la población. En todo centro dedicado a la salud, la esterilización y el
acondicionamiento del material deben ser permanentes. Para ello se debe contar
con personal capacitado que debe actualizarse constantemente y con la mejor
tecnología disponible. Hospitales, sanatorios, y clínicas deben cumplir diversas normas para
evitar cualquier riesgo. En esta tarea, en la que participan todos los
servicios de los centros asistenciales, la esterilización ocupa un rol
fundamental. También es importante la eficiencia en el proceso de lavado de la ropa
mediante la utilización de sistemas y equipamiento especializado de lavandería
hospitalaria, con control sobre los métodos de recolección, lavado y
distribución. Esterilidad es sinónimo de ausencia total de gérmenes viables: bacterias,
esporas, virus, y hongos, ausencias fundamentales para evitar la posibilidad de
contraer enfermedades. Actualmente, también en el ámbito de la salud se maneja el concepto de
calidad total, para lo cual es imprescindible contar con procesos validados
tanto en el ámbito hospitalario como en el industrial. Separación de los
residuos
La separación de algunas de las diferentes fracciones componentes de los
residuos sólidos de hospitales es una práctica común en los establecimientos
hospitalarios, si bien tal separación se realiza frecuentemente con el fin de
disminuir los costos de manejo interno y externo de los residuos y no con el
propósito de reducir los riesgos sanitarios asociados al manejo de las
fracciones infecciosas o peligrosas en general. La implantación de una práctica adecuada de separación en orígen de las
fracciones infecciosas y de otras fracciones peligrosas permite derivar el
resto de los residuos hospitalarios hacia la recolección municipal, reservando
los sistemas de manejo especiales sólo para aquella porción de residuos que
realmente ofrece riesgos. Pese a las ventajas de la separación en orígen de las
fracciones peligrosas, no resulta fácil implementar este tipo de prácticas en
los establecimientos hospitalarios. Tratamiento y
disposición final de los residuos hospitalarios
Desde el punto de vista sanitario eliminar los desechos hospitalarios
sin tratamiento resulta absolutamente inaceptable, ya que implica someter a
alto riesgo la salud de las personas y el
medio ambiente. A lo anterior debe agregarse que muy frecuentemente los
residuos son dispuestos en basurales a cielo abierto en los cuales, por regla
general, se practican actividades de recuperación de materiales sin ningún
control, quedando las personas que se dedican
a estas actividades expuestas al contacto directo con material
contaminado microbiológicamente. Cabe destacar que el manejo deficiente de los residuos de hospitales no
sólo puede crear situaciones de riesgo que amenacen la salud de la población
hospitalaria, personal administrativo, personal de servicio y pacientes, sino
también puede ser causa de situaciones de deterioro ambiental que trascienda
los límites del recinto hospitalario. De primordial importancia para abordar cualquier programa de control de
las situaciones de riesgo derivadas del manejo inadecuado de los residuos
sólidos de hospitales es caracterizar cualitativa y cuantitativamente el
problema. Ello permitirá dimensionar los espacios físicos necesarios para
manejar los diferentes tipos de desechos, decidir acertadamente acerca de qué
alternativas técnicas utilizar para el tratamiento de cada tipo de residuos, y
seleccionar los equipos y dispositivos más convenientes para tal propósito. Legislación
El artículo 23 del capítulo IV referente a la generación de desechos
peligrosos del reglamento especial en materia de sustancias, residuos, y
desechos peligrosos de la ley del medio ambiente, da un listado de desechos
peligrosos en el cual se designa como “Y1” a los desechos clínicos resultantes
de la atención médica prestada en hospitales, centros médicos y clínicas. La crítica que se puede hacer del anterior concepto es su
naturaleza demasiado genérica. Sabemos
que en los hospitales, clínicas y centros de salud, se producen
fundamentalmente dos tipos de residuos: residuos sólidos que son inocuos pues
son asimilables a los residuos sólidos urbanos o domésticos. Y además se
producen residuos que son infecciosos o patógenos. En el artículo 23 no se hace
ninguna distinción entre estos tipos de residuos. Por otro lado, en el artículo 3 del capítulo I referente a las
disposiciones generales del mismo reglamento, la definición de residuo
peligroso no incluye a los residuos infecciosos o patógenos los cuales son
residuos peligrosos de orígen biológico. Según la ley, textualmente, residuo
sólido es: “material que reviste características peligrosas, que después de
servir a un propósito específico todavía conserva propiedades físicas y
químicas útiles, y por lo tanto puede ser reusado, reciclado, regenerado o aprovechado
con el mismo propósito u otro diferente” Nótese en la anterior definición que ésta tiene sentido para un residuo
hospitalario infeccioso hasta donde dice “material que reviste características
peligrosas...” pero de aquí en adelante no tiene ningún sentido. Un residuo
hospitalario patógeno no puede ser reciclado, regenerado o reusado. Es
totalmente ilógico que los residuos humanos provenientes de partos, de
operaciones quirúrgicas, de amputaciones de miembros, etc sean reciclados. La gestión de estos
residuos consiste en someterlos a un proceso de destrucción por incineración
para posteriormente depositar las cenizas producto de la incineración en un
vertedero especial. Además, el equipo médico contaminado como por ejemplo jeringas, material
corto-punzante, sondas, bolsas, guantes quirúrgicos, envases, etc. nunca deben
ser reusados, reciclados, o regenerados. Estos residuos deben ser primeramente
esterilizados o incinerados y finalmente depositados en vertederos especiales. Datos de interés
En el cuadro 7.1 se presenta información importante sobre algunos
hospitales nacionales relativa a la capacidad de atención de acuerdo al número
de camas, si le dan tratamiento a los residuos hospitalarios infecciosos a
través del uso de incinerador, y si la gestión de los residuos es a través de
un servicio especial o es simplemente municipal. Entendiéndose que si recibe un
servicio especial significa que los residuos hospitalarios tanto inocuos como
infecciosos reciben un tratamiento especial y separado. Mientras que el
servicio municipal proporciona un tratamiento en el cual se mezclan tanto los
residuos inocuos como infecciosos, procedimiento que ambientalmente no es
viable ni adecuado. Cuadro 7.1. Gestión de los residuos sólidos hospitalarios en algunos
hospitales nacionales de El Salvador. Fuente: ref.1
En el cuadro anterior se observa que el hospital Rosales tiene la mayor
capacidad instalada en cuanto al número de camas (635), pero no posee
incinerador para tratar sus desechos infecciosos. Sin embargo, recibe servicio
especial y municipal para el tratamiento de sus residuos. En general, se observa que varios hospitales nacionales no poseen ningún
incinerador y si acaso lo poseen puede ser de tipo artesanal, como es el caso
del hospital Neumológico. En el cuadro 7.2 se presenta la cantidad de kilogramos de residuos
sólidos generados por cama diariamente en los hospitales que anteriormente se
consideraron en el cuadro 7.1. En este cuadro se ha tomado en cuenta que la
generación de desechos hospitalarios promedio es de 0.65 kg/cama/dia. Este
factor ha sido calculado en base a la producción de residuos de varios
hospitales y se ha calculado un promedio general. Además es importante
mencionar que este factor incluye tanto a los residuos inocuos como a los
infecciosos. CUADRO 7.2. Cantidad de residuos sólidos generados por algunos
hospitales nacionales de El Salvador Fuente: elaboración a partir de los datos del cuadro 7.1
De acuerdo a los datos anteriores los hospitales que tienen incinerador poseen
capacidad instalada suficiente para dar tratamiento a los residuos infecciosos.
Se observa que si el incinerador opera las 8 horas diarias laborales existe
capacidad para incinerar la totalidad de residuos que se está produciendo
diariamente por cada cama hospitalaria. El resto de hospitales que no tienen
incinerador gestionan sus residuos a través de servicios privados y
municipales. En el cuadro 7.3 se presenta el consolidado de producción de residuos
hospitalarios en el área metropolitana de San Salvador (AMSS). Se han agrupado
por sectores la totalidad de hospitales públicos, privados, y del Instituto
Salvadoreño del Seguro Social (ISSS). Tanto la producción diaria de residuos
hospitalarios como la anual han sido calculadas en base al número de camas y el
factor de producción de residuos hospitalarios que es igual a 0.65 kg/cama/día.
En otras palabras, en promedio en cada hospital se producen diariamente 0.65
kilogramos de residuos hospitalarios por cada cama hospitalaria. Cuadro 7.3. Consolidado de producción de residuos hospitalarios en el
área metropolitana de San Salvador (AMSS) Fuente: ref.1
Factor de producción de residuos sólidos hospitalarios = 0.65
kg/cama/dia. Según los datos del cuadro anterior, los hospitales públicos generan la mayor
cantidad de residuos: el 61% del total. En las cabeceras departamentales no existe un plan de manejo de desechos
peligrosos hospitalarios. Sin embargo, algunos hospitales han implementado
medidas para mejorar el manejo interno. En Sonsonate se conoce de un esfuerzo
entre el Seguro Social, el Hospital San Juan de Dios, el Ministerio de Salud, y
la Alcaldía municipal, quienes se han coordinado para reducir el riesgo en
todas sus etapas. En el cuadro 7.4 se presentan datos sobre la producción de residuos
hospitalarios en las cabeceras departamentales. Cuadro 7.4. “Producción de residuos hospitalarios en las cabeceras
departamentales” Fuente: Ref.1
Según
los datos del cuadro anterior las dos ciudades con mayor producción de residuos
hospitalarios son Santa Ana con un 29.9%, y San Miguel con 24.4%. Generando ambas
ciudades más de la mitad de los residuos, es decir, un 54.3% del total. 8. RESIDUOS INDUSTRIALES La industria genera una gran cantidad de residuos muchos de los cuales
son recuperables. El problema está en que las técnicas para aprovechar los
residuos y hacerlos útiles son caras y en muchas ocasiones no compensa
económicamente hacerlo. De todas formas, está aumentando la proporción de
residuos que se valorizan para usos posteriores. Residuos
industriales inertes y asimilables a los RSU
Los residuos inertes son escombros, gravas, arenas y demás materiales
que no presentan riesgo para el medio ambiente. Hay dos posibles tratamientos
para estos materiales: reutilizarlos como relleno en obras públicas o
construcciones o depositarlos en vertederos adecuados. El principal impacto negativo que pueden producir es el visual, por lo
que se debe usar lugares adecuados,
como canteras abandonadas o minas al aire libre y se deben recubrir con tierra
y plantas para reconstruir el paisaje. Los residuos similares a los sólidos urbanos que se producen en las
industrias suelen ser recogidos y tratados de forma similar al resto de los
RSU. Residuos peligrosos
Son las sustancias que son inflamables, corrosivas, tóxicas o pueden
reaccionar químicamente cuando están en concentraciones que pueden ser
peligrosas para la salud o para el
ambiente. El impacto negativo de estas sustancias se ve agravado cuando son
difíciles de degradar en la naturaleza. Los ecosistemas naturales están muy
bien preparados por millones de años de evolución para asimilar y degradar las
sustancias naturales. Siempre hay algún tipo de microorganismo o de proceso
bioquímico que introduce en los ciclos de los elementos las moléculas. Pero en
la actualidad se sintetizan miles de productos que nunca habían existido antes
y algunos de ellos, como es el caso de los CFC, DDT, muchos plásticos, etc.
permanecen muchos años antes de ser eliminados. Además al salir tantas
moléculas nuevas cada año, aunque se hacen ensayos cuidadosos para asegurar que
se conocen bién sus características, no siempre se sabe bien qué puede suceder
con ellos a medio o largo plazo. Otro hecho que aumenta el daño es la bioacumulación que se produce en
sustancias, como algunos pesticidas del grupo del DDT. En otras ocasiones los
residuos se transforman en sustancias más tóxicas que ellos mismos. Gestión
La primera medida que se debe considerar siempre es si es posible
generar menos residuos o aprovecharlos en otros procesos de fabricación.
Continuamente están saliendo nuevas tecnologías que permiten fabricar con menor
producción de residuos, lo que tiene la ventaja de que los costos se reducen
porque se desperdicia menos materia prima y no hay que tratar tanto residuo. En
la actualidad, en la mayor parte de los sectores industriales, existen
tecnologías limpias y el problema es más de capacidad de invertir de las
empresas y de formación en los distintos grupos de trabajadores que de otro
tipo. Muchas empresas están reduciendo llamativamente la emisión de contaminantes
y la generación de residuos, ahorrándose así mucho dinero. Pero al final de los procesos industriales siempre se generan más o
menos residuos. Con la tecnología actual sería posible reducir el impacto
negativo de cualquier contaminante a prácticamente cero. Pero hacerlo así en
todos los casos sería tan caro que paralizaría otras posibles actividades. Por
eso, en la gestión de los residuos tóxicos se busca tratarlos y almacenarlos de
forma que no resulten peligrosos, dentro de un costo económico proporcionado.
Esto se consigue con diversos procedimientos, dependiendo de cuál sea el tipo
de residuo. Así tenemos: Tratamientos físicos,
químicos y biológicos. Consiste en someter al residuo a procesos físicos (filtrado, centrifugado,
decantado, etc.). Biológicos (fermentaciones, digestiones por microorganismos,
etc.), o químicos (neutralizaciones, reacciones de distinto tipo). De esta
forma se consigue transformar el producto tóxico en otros que lo son menos y se
pueden llevar a vertederos o usar como materia prima para otros procesos. Las
plantas de tratamiento tienen que estar correctamente diseñadas para no
contaminar con sus emisiones. Incineración. Quemar los residuos en incineradoras especiales suele ser el método mejor,
cuando se hace con garantías, de deshacerse de los residuos tóxicos. Disminuye su volumen drásticamente y además permite obtener energía en
muchos casos. Sus aspectos negativos están en las emisiones de gases y en las
cenizas que se forman. Tanto unos como otros suelen ser tóxicos y no pueden ser
echados a la atmósfera sin más o vertidos en cualquier sitio. Vertido
Al final de todos los procesos siempre hay materias que hay que
depositar en un vertedero para dejarlas allí acumuladas. Esta es una parte
especialmente delicada del proceso. Los vertederos de seguridad deben
garantizar que no se contaminan las aguas subterráneas o superficiales, que no
hay emisiones de gases tóxicos o salida de productos tóxicos y que las aguas de
lluvia no entran en el vertido, porque luego tendrían que salir y lo harían
cargadas de contaminantes. En la práctica esto es muy difícil de realizar,
aunque se han realizado progresos en el diseño de estos vertederos. Legislación
Para el caso de los residuos industriales que son asimilables a los RSU
(residuos sólidos urbanos), es decir, que pueden ser considerados como RSU, se
aplica El reglamento especial sobre el manejo integral de los desechos sólidos.
Para el caso de los residuos industriales peligrosos que se considere
que poseen las mismas características de peligrosidad que los RTPs (residuos
tóxicos y peligrosos) se aplica el reglamento especial en materia de
sustancias, residuos, y desechos peligrosos. Datos de interés
Según datos del “Estudio de Diseño y Factibilidad del Programa de
Descontaminación de Áreas críticas en El Salvador”, en el ámbito nacional el
sector industrial se agrupa en la Asociación Salvadoreña de Industrias (ASI) y
Asociación de Medianas y Pequeñas Industrias (AMPES). La industria de El
Salvador, una de las más grandes de Centroamérica, está dominada por la
agroindustria y los textiles (18% de PIB). Ambas son altamente contaminantes. De acuerdo con el registro nacional hasta 1995 existían 1584 industrias
que vierten residuos industriales a algún punto de disposición final, de las
cuales 454, es decir el 28.7%, están situadas en el área rural y 1,130, es
decir el 71.3%, en el área urbana. De las industrias registradas en el área urbana el 68% descarga sus
residuos el sistema de alcantarillado, el 10% a los colectores de aguas
pluviales, el 15% a ríos y quebradas, el 1.4% descarga directamente al mar y
únicamente el 4% tiene sistemas de tratamiento de efluentes. (ref.1) 9. REFERENCIAS 1.
Análisis Sectorial de Residuos Sólidos en El
Salvador. Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Organización
Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud. División de Salud y
Ambiente. Agosto de 1998. 2.
Leiva Bautista, Claudia Cecilia. “Residuos
Tóxicos y Peligrosos (RTPs)”. Revista Theorethikos, año III, N°3,
julio-septiembre del 2000. Universidad Francisco Gavidia. El Salvador. 3. Ley del Medio Ambiente. Diario Oficial, tomo N°339, número 79. República
de El Salvador. América Central. 1998.
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