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Año V, No 001, Enero - Junio, 2001 LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO Ernesto Guerra
García Introducción El contexto
internacional ha cobrado una importancia cada vez mayor en las políticas de
educación superior en México, de donde han cobrado relevancia especial los
indicadores educativos del orden mundial tales como la evaluación y el
financiamiento, cuyo seguimiento está moldeando el quehacer de las
Instituciones de Educación Superior (IES). A pesar de las
crisis económicas presentadas en las últimas tres décadas las IES han
mostrado un crecimiento en la matrícula, profesores, programas e
instituciones, tratando de atender al crecimiento poblacional. En este lapso, las
políticas públicas en México han presentado un cambio de paradigma desde el
Estado desarrollista al Estado modernizador y evaluador, de tal manera que la
educación superior en México se encuentra en un momento tal que está desatendiendo
los requerimientos provenientes de las desigualdades sociales y a la vez las
demandas de los empresarios a través del
mercado laboral. Debido a las fallas
en el mercado laboral se prevé que surja un sistema de certificación
profesional para diferenciarlo de la acreditación de conocimientos por parte
de las IES quienes deberán presentar esquemas más flexibles y con métodos
orientados a abandonar la enseñanza tradicional. Ante este nuevo
ambiente, el rol de los principales actores educativos esta cambiando,
maestros, alumnos, gestores administrativos, líderes sindicales, entre otros,
tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias. El Contexto Internacional México
ha iniciado nuevas políticas públicas en respuesta a las demandas internas y
externas que según la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE, 2001) obedecen a
tres tipos de cambios profundos y complejos: la modernización de las
instituciones públicas, la difusión de la democracia y la adaptación a la
globalización económica. Esto
ha traído que la educación superior mexicana opere en un nuevo escenario de
competencia mundial, en el marco de los tratados comerciales como el de Libre
Comercio de Norteamérica, entre otros y el de la incorporación a organismos
internacionales como la OCDE. Este
escenario parece sugerir la necesidad de plantear programas de desarrollo de
nuestras IES, con base en indicadores y estándares nacionales e
internacionales. El
contexto internacional cobró especial importancia desde los ochenta cuando
México abrió la mirada hacia el exterior en materia de educación, al igual
que la mayoría de los países a tal grado que los acontecimientos y actores
internacionales ocupan una posición cada vez más importante en el debate sobre
políticas nacionales. Hoy
la evaluación y el financiamiento, que internacionalmente se han señalado
como dos de los factores más importantes para la calidad de la educación
superior, no solo es una preocupación en México, sino que es compartida por todos
los países (De Vries, 1999). La Evaluación
La
visión mecanisista y empresarial de las políticas del Estado evaluador hacen
ver a cada una de las IES como un proceso de producción en donde la calidad
de los productos está ligada con la evaluación que permitan a las
instituciones conocer sistemáticamente los aciertos y desviaciones de su
proyecto académico. Para
el Banco Mundial, los mecanismos de evaluación más efectivos enfatizan la
evaluación de la misión y del desempeño institucional en combinación con
evaluaciones externas, ya sea por asociaciones de profesionales o por una
agencia supervisora gubernamental. (Psacharopulos, 1999) En
México, la Institución encargada de la tarea de preparar estos exámenes de
admisión en la educación preparatoria y superior es el Centro Nacional de la
Educación Superior (CENEVAL) que fue creado en 1994. Administra la prueba
diagnóstica para los estudiantes de nuevo ingreso en la educación superior
así como un examen para evaluar la calidad de los recientemente graduados de
un número de programas cada vez mayor. La cultura de la evaluación se constituirá en uno
de los pilares de educación superior en México en los próximos años. El
Financiamiento El
aspecto más visible de las crisis ha sido que el financiamiento público se ha
venido contrayendo, a partir de ahí, el mercado ha sido planteado como única
alternativa en la forma de inversiones privadas; además, cada sector que
recibe financiamiento público debe competir por los fondos y comprobar que el
uso que hace de los recursos es el adecuado; para el caso de la educación
esta demostración redunda en la medición de la productividad de los
profesores y los resultados académicos de los alumnos (Didriksson, 1999). En
México, para el año 2000, alrededor del 15% del subsidio está relacionado
directamente con programas que han puesto la mira en la calidad: el Sistema
Nacional de Investigadores; el Programa de la Carrera Docente; el programa
FOMES; el fondo de becas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) y el PROMEP; se prevé que este porcentaje se incremente en los
próximos años. La
disminución del presupuesto está incrementando la centralización en las
organizaciones académicas beneficiando a las estructuras actuales de poder y
perjudicando los intereses académicos.
La Expansión La
expansión de la educación superior en las últimas tres décadas se ha dado en
el número de instituciones, en la matrícula atendida, en el número de programas
ofrecidos y en el número de profesores. Entre 1970 y 1997 el número de
instituciones se multiplicó por cinco, la población escolar de nivel
licenciatura por seis y el personal docente por más de ocho. Esta
expansión transitó a través de la sustitución del antiguo paradigma
desarrollista que ordenaba el sentido de la intervención estatal en la
educación superior por un paradigma emergente modernizador (Acosta, 1999). La
reforma de la educación superior se relaciona íntimamente con la reforma del
Estado, a partir de los ochenta entran en debate cuestiones como el costo del
Estado, su eficiencia y eficacia, la transparencia de la gestión, las formas
de administrar, la frontera entre lo público y lo privado, aspectos que
también rodean la reforma de la educación superior. (De Vries, 1999) En
1999 el nivel superior estaba conformado por 1250 instituciones que ofrecen
programas escolarizados de las cuales 515 eran públicas y 735 particulares
clasificadas a su vez en seis grupos: subsistema de universidades públicas,
subsistema de educación tecnológica, subsistema de universidades
tecnológicas; subsistema de instituciones particulares, subsistema de
educación normal y subsistema de otras instituciones públicas. Un hecho
significativo en el crecimiento ha sido que la educación superior particular
ha tenido un crecimiento importante del 11.7% que representaba en 1975 al
27.6% en 1999 (ANUIES,2000) como consecuencia de la falta de atención a la
demanda por parte del Estado. En el ciclo escolar 1998-1999 la matrícula fue de 1´837,884 de la cual el
1.9% pertenece al nivel profesional asociado, 80.6% al de licenciatura, el
11.5% en educación normal y el 6% en posgrado. En el ciclo escolar 1998-1999
la matrícula fue de 1´837,884 de la cual el 1.9% pertenece al nivel
profesional asociado, 80.6% al de licenciatura, el 11.5% en educación normal
y el 6% en posgrado. En este proceso de expansión, la mujer ha aumentado su
participación y actualmente ocupa el 46% del nivel de licenciatura. (ANUIES,2000) Los alumnos son los principales actores de la educación superior; para el año 2000 el 95.3% de los
estudiantes eran solteros con una edad promedio de 22 años, el 73.3% no
trabajaba, el 57% de sus padres y el 77% de las madres de los estudiantes no
habían tenido acceso a la educación superior. (ANUIES,2000) En 1980, la oferta de programas de licenciatura ascendía a 2,243. Este
número casi se duplicó en la siguiente década, de tal manera que en 1990 el
número de programas de este nivel educativo alcanzó la cantidad de 4,038.
Durante los siguientes ocho años continuó la expansión de la oferta de
programas: en 1998 existían 6,188, lo cual representa un incremento del 53%
con respecto a la cifra de 1990. (ANUIES,2000) El número de plazas de personal académico del sistema de educación
superior ha ido creciendo de manera significativa en el transcurso de las
últimas décadas hasta alcanzar en el ciclo 1998-1999, la cifra de 192,406; de
los cuales el 82.4% corresponde a la licenciatura; el 8.7% a la educación
normal y el 8.9% al posgrado. El 29.4% de las plazas es de tiempo completo,
el 8.9% de medio tiempo y el 61.7% es por horas. (ANUIES,2000) No obstante el crecimiento presentado, la tasa de cobertura actual es aun
insuficiente para atender las necesidades del país en materia de formación de
científicos, técnicos y profesionistas, como ha sido ampliamente reconocido
por gobiernos, instituciones educativas y sectores sociales. Concretamente,
la ubicación de México en el contexto internacional muestra índices
insatisfactorios en materia de educación superior, como el de la eficiencia
terminal, cuya tasa de egreso de licenciatura es del 69% mientras la tasa de
titulación es del 39% en promedio. (ANUIES,2000) Aspectos Demográficos
La
evolución demográfica planteará en ésta y en las siguientes décadas retos
adicionales a la educación superior, derivados principalmente del cambio en
la estructura por edades de población. México, como el resto del mundo, ha
venido ampliando los niveles de escolaridad, tendencia que seguramente se
reforzará en un futuro, sin embargo la brecha entre el nivel de escolaridad
de los países del primer mundo y los de América Latina incluyendo México
observa una tendencia cada vez mayor.(Johnston, 2000). La
reducción en la tasa de natalidad, una menor tasa de mortandad y una mayor
esperanza de vida al nacer, pueden generar que para el año 2020
aproximadamente, uno de cada cuatro mexicanos tenga entre 35 y 54 años de
edad y uno de cada tres sea mayor de 35 años. Este fenómeno de envejecimiento
relativo tendrá profundas consecuencias en las esferas social, económica,
política y cultural y particularmente en lo que se refiere a servicios de
educación, empleo, salud y vivienda. Aspectos Económicos
Otro
reto en México es lo económico, las crisis recurrentes dificultan la
planeación del sistema de educación superior ya que difícilmente se cuenta
con escenarios estables de crecimiento económico a mediano y largo plazos.
Los expertos presentan generalmente diferentes alternativas con
probabilidades muy similares de suceder. Proyecciones
para el 2010 indican que el sector servicios es el que más crecerá el cual
absorberá alrededor del 59% de la población ocupada, mientras que el
industrial llegará al 24% y el primario disminuirá al dar ocupación al 17%. (ANUIES,2000) El Mercado Laboral
De
acuerdo con las tendencias, según la ANUIES algunas de las posibles
características del empleo y del trabajo serán las siguientes: ·
Contracción del empleo en el sector público y
crecimiento relativo en el sector privado. ·
Disminución de las oportunidades de empleo en
las grandes empresas. ·
Aumento de oportunidades en el empleo no
estructurado y de la economía informal. ·
Ritmo creciente de cambio en la estructura de
puestos y la exigencia de una mayor cualificación en casi cualquier
ocupación. ·
Pérdida de estabilidad y seguridad en el
trabajo ·
Creciente informalización en las relaciones
entre empleador y empleado. ·
Tendencia a la racionalización y disminución
de los puestos que requieren bajos niveles de educación. ·
Demanda creciente de conocimientos de
informática, idiomas extranjeros y capacidad para el manejo de las nuevas
tecnologías de la información y comunicación. ·
Aumento en las funciones laborales que exigen
altos niveles de conocimiento en diversas esferas. En
especial, los graduados de la educación superior deberán caracterizarse por
los siguientes elementos para enfrentar los retos del mundo de trabajo: ·
Ser polifacéticos en capacidades genéricas
que abarquen diferentes disciplinas. ·
Ser flexibles ante la diversificación y
evolución del mundo laboral. ·
Estar preparados para la internacionalización
del mercado laboral mediante una comprensión de diversas culturas y el
dominio de otros idiomas. ·
Ser capaces de contribuir a la innovación y
ser creativos. ·
Contar con una actitud positiva para
emprender sus propios negocios y empresas. ·
Estar interesados en el aprendizaje durante
toda la vida y preparados para ello. ·
Ser capaces de trabajar en equipo. ·
Contar con capacidades de comunicación y
sensibilización social. ·
Ser capaces de hacer frente a las
incertidumbres. ·
Estar animados de un espíritu de empresa. ·
Estar dispuestos a asumir responsabilidades. ·
Contar con una formación sólida en los
conocimientos y capacidades generales. ·
Desarrollar aptitudes para resolver
problemas. La Vinculación
Lo
anterior vislumbra una mayor vinculación entre educación y sector productivo
y la intención de enlazar los programas de desarrollo social y económico y
los de desarrollo educativo mediante un nuevo modelo que aproveche las
ventajas comparativas de los distintos agentes. Esta vinculación se
sustentará en una política industrial que explícitamente valora el factor
tecnológico y la capacitación del personal como variables centrales de la
competitividad. La Certificación
Por
razones históricas, la educación superior ha funcionado generalmente de una
manera independiente de su contexto social, muchos títulos tienen poca o
ninguna importancia en el mercado laboral. Una
característica de las nuevas exigencias de cualificación para el trabajo será
el cambio en la forma de certificación de conocimientos y habilidades. Una de
las tendencias sugiere que las IES sólo certifiquen los estudios mientras que
otros organismos certifiquen el ejercicio de la práctica profesional o las
competencias laborales. (ANUIES,2000). Esto
querrá decir que para el año 2020 no bastará el título o grado otorgado por
una IES, probablemente estará operando un sistema nacional de competencia
profesional ligado con los campos profesionales y con los sectores
productivos de bienes y servicios. Aspectos Sociales
La crisis de la deuda iniciada en los ochenta produjo reformas de primera
y segunda generación en los años siguientes en la economía mexicana y se
combinó con una transición política hacia la democracia; los actores
principales de la política y de las políticas universitarias han cambiado: ha
declinado la importancia e influencia de los líderes sindicales y
estudiantiles y se ha incrementado el papel de los funcionarios gestores y de
las personalidades académicas en la definición de los cambios y en la
preservación de las continuidades. (Acosta, 1999). Por
otro lado, la vulnerabilidad de México seguirá siendo la desigualdad social, y
aun cuando las nuevas políticas educativas la refuercen, las comunidades
educativas tendrán que cumplir un papel de enorme importancia para la
solución de los problemas sociales en los ámbitos nacional y local. El Profesorado La posición de los académicos ha cambiado,
tradicionalmente ejercieron su trabajo con amplia discreción, a partir de los
ochenta tienen que mostrar sus actividades a terceros y hay evaluaciones de
la productividad (Didriksson, 1999). Para atender las necesidades de formación y capacitación
del profesorado se han desarrollado diversos programas, en el periodo de
1994-1999, el Programa Nacional de Superación del Personal Académico
(SUPERA), y el Programa de mejoramiento del Profesorado (PROMEP) han apoyado
a la formación del personal de carrera de las IES y la consolidación de
cuerpos académicos en cada una de las dependencias académicas. El
PROMEP, puesto en operación por el gobierno federal a fines de 1996, tiene
como uno de sus propósitos, mejorar las proporciones del personal académico
de tiempo completo y por hora en cada una de las dependencias académicas.
Tiene dos facetas: 1) el otorgamiento de becas a los profesores de carrera
contratados antes de 1996 para que todos obtengan el nivel de posgrado, y 2)
el compromiso de las IES de no contratar personal de tiempo completo que no
cuente ya con el perfil deseable. La
labor académica cuya actividad principal se concentraba en la docencia
durante el período desarrollista ha cambiado, las nuevas políticas dictadas a través del PROMEP sugieren
cuatro actividades esenciales: la enseñanza, la investigación, la instrucción
de los estudiantes y el trabajo departamental (SEP,2000). Los Planes y
Programas La característica principal de los tiempos
actuales es la alta velocidad con la que están ocurriendo los cambios en los
diferentes órdenes de la vida. Esta
situación representa un reto para las IES, las cuales deben preparar para el
futuro los cuadros de expertos en las distintas ramas del conocimiento. Esto
exige revisar y adaptar en forma constante los contenidos educativos y
diseñar nuevos planes curriculares para ofrecer una mejor formación que
corresponda a la economía abierta que impone una competencia nacional e
internacional. El
Programa de Desarrollo Educativo (1995-2000) buscando que los planes se
ajusten más a las oportunidades de empleo, una de las estrategias ha sido la
creación de programas tecnológicos de nivel licenciatura de dos años con
relativo éxito. La pertinencia de los programas tiene que ver de
manera fundamental con los contenidos curriculares y con los programas de
estudio que son ofrecidos por las IES. La mayoría de las instituciones se han
abocado en los últimos años a la revisión y reorientación de su oferta
educativa; pero a pesar de ello, aún se han identificado diversos problemas
en la articulación entre la formación profesional y el mundo de trabajo. El Proceso de
Enseñanza Aprendizaje
Por
lo que se refiere a la estructura curricular, ésta es en general vertical y
poco flexible, lo que obstaculiza la movilidad de los estudiantes entre
programas, opciones y niveles educativos. Las licenciaturas continúan con una
orientación de especialización temprana, tienden a ser exhaustivas con una
duración demasiado larga y con pocas salidas intermedias. Durante
los últimos años, se han realizado transformaciones diversas en los métodos
educativos, pero aún en muchas instituciones se privilegia la enseñanza sobre
el aprendizaje con métodos tradicionales centrados en la cátedra, que
privilegian lo memorístico y la reproducción de saberes, sobre el
descubrimiento. En estos casos los procesos y prácticas educativas son
convencionales, poco flexibles y escasamente innovativos, resultado de la
rigidez en la formación universitaria. La educación sigue siendo
excesivamente teórica, en tanto en los trabajos prácticos predomina el
carácter ilustrativo, más que la experimentación o el contacto directo con
problemas concretos. La investigación, en términos generales, aún no aporta
lo suficiente a la formación del estudiante de licenciatura. Además, es
insuficiente todavía la utilización de herramientas didácticas modernas
basadas en las tecnologías de comunicación e información a disposición de las
IES. (ANUIES,2000). Conclusiones
La
tendencia en educación superior es a seguir creciendo procurando dar atención
a las demandas de la mezcla demográfica que las siguientes décadas
presentarán. La influencia de los organismos internacionales será cada vez
mayor y los diferentes actores tendrán que adaptarse ante los nuevos
esquemas. El
escenario descrito como parte de la problemática real se antoja como un
parteaguas del que surgirá una nueva concepción de las IES: las políticas educativas, la estructura
organizacional, la forma de operar, la generación de nuevas formas de
enseñanza y aprendizaje, las formas más flexibles en los planes y programas y
en general en los curricula, entre otros aspectos de la educación,
presentarán innovaciones más frecuentes. La
(OCDE, 2001) sugiere atender en forma inmediata cuatro esferas de reforma: 1)
El grado de eficiencia de los programas e instituciones en función del número
de graduados con relación a los estudiantes de nuevo ingreso; 2) sus costos
unitarios; 3) la importancia de los programas ofrecidos, tanto en pertinencia
como en flexibilidad; y 4) la acreditación de los programas. Pero
independientemente de esta visión economisista pragmática, las IES deberán
tener una perspectiva más abierta pero preocupada por el ser humano en todas
sus dimensiones con una mayor flexibilización, centradas en el alumno y los
aprendizajes y dando una mayor importancia a la innovación y la
investigación. (Vargas, 2001) REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ANUIES
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desarrollo, una propuesta de la ANUIES. México. Documento publicado en
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Acosta (coord..) (1999). Historias paralelas, un cuarto de siglo de las
universidades públicas en México, 1973-1998. UACJ, México, pp.45-77 De
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México, pp.45-77 Didriksson,
Axel (1999). “Tendencias e impacto del futuro de la educación superior en
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