VESTIGIOS DEL PRE-CLASICO
EN SAN ISIDRO:
Investigación de rastreo en campo.

Por Oscar Picardo Joao
El autor es Investigador en el área
De arqueología y Director Académico
De la UFG
Mayo, 1998


 ANTECEDENTES DEL ENTORNO ARQUEOLÓGICO


 
Todo estudio en el área de la Arqueología exige un tratamiento holístico que valla más allá de la actividad de campo centrada en el dato o la evidencia arqueológica. En tal sentido, la aventura humana integra tópicos culturales, sociales, económicos, religiosos, ecológicos, políticos, entre otros; intentar una investigación arqueológica basada en la evidencia como objeto absoluto, nos lleva a resultados parciales, relativos e incompletos.

En este contexto, previo a tratar lo neurálgico de nuestro estudio: los vestigios del Preclásico en San Isidro, es conveniente analizar los antecedentes del entorno cultural e histórico que de una forma u otra nos amplían el horizonte epistemológico para dar más razones de los hallazgos en la zona antes mencionada.

Centroamérica y México, o más bien la cultura Maya ha sido objeto de densos estudios, inclusive algunos han tenido un alcanzativo hasta El Salvador; sin embargo, quizás seamos el país más abandonado en materia arqueológica, cuando nos comparamos con nuestros vecinos.

Muchos estudios genéricos han tomado en cuenta por deducción o por inducción a los Pipiles y Lencas, y a sus respectivas manifestaciones culturales; no obstante se ha trabajado poco; inclusive en el campo académico -científico - universitario no se cuenta con una escuela seria de arqueología, salvo algunos tímidos intentos sin mayor trascendencia Son instancias extranjeras que nos explican "algo" de nuestros antepasados, muchas veces al alto costo de expatriar nuestro patrimonio arqueológico; datos informales nos dicen que un 60% del total de piezas arqueológicas está fuera del país, un 30% en colecciones privadas, y un 10% en el museo David J. Guzman.

San Isidro es un ejemplo, de los centenares o millares de sitios arqueológicos que permanecen al azar y al garete de las inclemencias del tiempo, de la destrucción por actividades pecuarias, y de la mano humana inconciente; año con año se deteriora más. Este es un pequeño intento por recuperar parte del patrimonio salvadoreño.



CONTEXTO AMBIENTAL

El contexto ambiental y ecológico ayuda a explicar la compleja historia social, y en cierta medida el modus vivendi de los nativos del preclásico; las adaptaciones a los rasgos más generales de la geografía centroamericana proveen una base de datos para tratar las diferencias sociales, étnicas y económicas que distinguieron a los diferentes pueblos nativos de la región. (1)

Los rasgos generales de la región se pueden definir como: clima tropical, terreno ístmico estrecho, flora y fauna transicional entre América del Norte y del Sur, un largo eje volcánico con fallas sísmicas asociadas, una cadena montañosa central que disminuye en altitud de norte a sur, contrastantes tierras bajas en el Pacífico y en Atlántico, depresiones de oeste a este y agrietamientos; también encontramos pequeños, moderados y fértiles valles en tierras altas, abundancia de recursos exóticos como jade, obsidiana, cacao, plumas, pieles, tintes, entre otros. (2)

A grandes rasgos, el contraste ecológico fundamental de Centroamérica es, sin lugar a dudas, aquél existente entre las tierras altas y las tierras bajas. Este contraste, divide a Centroamérica en dos zonas ecológicas distintas, usualmente referidas como "tierra templada" y "tierra caliente", estas zonas a su vez se subdividen tal como lo muestra el cuadro anexo (3):
 

Tierra caliente 0 a 1000 metros SNM
Tierra templada 1000 a 2000 metros SNM
 
Árida menos de 800 a 1200 mm/lluvia anual
 
Árida menos de 500 mm/lluvia anual
 
Subhúmeda 800 a 1200 mm/lluvia anual
 
Subhúmeda 500 a 1000 mm/lluvia anual
 
Húmeda sobre 1200 mm/lluvia anual
 
Húmeda sobre 1000 mm/lluvia anual
 

Además de estas zonas ecológicas, podemos dividir la región en cinco áreas naturales: 1) Tierras altas del oeste; 2) Tierras bajas del norte; 3) Tierras bajas del pacífico; 4) Istmo del sur y 5) Tierras bajas del este. Las condiciones de cada una de estas áreas poseen una marcada diferencia, y los pobladores obviamente se adaptaron a ellas; desde esta perspectiva podemos deducir que la ecología humana resultante proveyó de bases significativas para la diferenciación de las sociedades precolombinas. Tomando en cuenta nuestro estudio, nos limitaremos a la descripción de las Tierras altas del oeste y Tierras bajas del Pacífico. (4)

El caso y problema de nuestra investigación: "El Preclásico en San Isidro", geográficamente está ubicado entre las Tierras altas del oeste y las Tierras bajas del Pacífico; no obstante, desde el punto de vista etnocultural tiene relación con las demás áreas naturales, pero por razones de limitación conceptual reduciremos los horizontes a dos áreas que permean el territorio de El Salvador.

"Las Tierras altas del oeste" están demarcadas por dos cadenas montañosas, siendo más antigua la del norte y más temprana la del sur en términos geológicos. La cadena del norte empieza en el altiplano de Chiapas (México) hasta Alta Verapáz en Guatemala. Esta cadena tiene asociadas cuencas planas y mesetas. La cadena del sur, de origen volcánico, empieza en la Sierra Madre de Chiapas llegando hasta las montañas de Honduras y norte de Nicaragua; así mismo, esta cadena tiene asociadas cuencas, valles y mesetas.

En El Salvador la cadena volcánica está localizada en una depresión transístmica y las cuencas y valles son a la vez bajos (Chalchuapa, Zapotitlán, Ilopango). (No obstante lo más característico de El Salvador se encuentra en el área natural de Tierras bajas del Pacífico). La mayor parte de las tierras altas del oeste pertenecen a la división de Tierra Templada, siendo en su mayoría subhúmeda. En cuanto a recursos naturales y minerales, en esta área podemos decir que son variados y escasos; en las zonas aledañas a El Salvador, se encuentran, por ejemplo: obsidiana, jadeíta, sal, tientes, pieles, plumas, entre otros. Estos suelos, generalmente, son fértiles debido a la actividad volcánica del eje sureño (ceniza y escoria). Los principales productos agrícolas fueron el maíz y frijol; el maíz, además de la relación cultural, fue el más importante, pudiendo ser sembrado por muchos años sin usar el descanso en las tierras; por la humedad de la zona, la irrigación no era un elementos fundamental en el cultivo del maíz. Otros cultivos se llevaban a cabo utilizando la técnica de roza, tala y quema (5).

Las "Tierras bajas del Pacífico" se encuentran entre el istmo de Tehuantepec hasta la península de Nicoya; esta área natural está constituida por llanuras, colinas y laderas volcánicas; esta área posee vertientes y ríos cortos, de corriente rápida que forman deltas y diques desembocando en el océano Pacífico; el más grande de éstos es El Lempa de El Salvador. Estas costas contienen grandes áreas de suampo (ciénagas) formadas por mareas, las más extensas ubicadas en El Salvador (Golfo de Fonseca y Jiquilisco). Algunas de estas áreas poseen canales naturales, posiblemente utilizados para navegación y transporte por los aborígenes. Vientos fuertes costeros hacen que el mar inmediato sea de difícil navegación, y a la vez propicie una vida marítima más rica.

Las tierras del bajo Pacífico pertenecen a la zona ecológica de Tierra Caliente, la mayor parte del área es subhúmeda; el patrón de lluvias da como resultados bosques naturales, aunque es característico una época de sequía. Las sábanas a lo largo de la costa son pequeñas y dispersas, teniendo una vegetación natural con apariencia de bósque tropical húmedo compuesto por monte alto, y en áreas áridas charrales espinosos. Son muy comunes sobre la costa los bosques de manglar. La fauna de esta zona es neotropical, compuesta por monos, perezoso, ardilla, coatí, venado, conejo, jaguar, ocelote, margay, tortugas marinas y más de 500 especies de aves entre las que destacan: guacamaya, loros, tucanes, quetzales, torogoz, etc.

Sobre los recursos naturales, podemos destacar la sal, plumas brillantes, pieles, maderas duras, caucho, copal, tiente, corteza de higuera para papel, bálsamo. Los suelos son generalmente fértiles, resultado de la deposición volcánica; esto facilitaba el cultivo de maíz, frijol, calabaza, yuca, cacao, camote, entre otros, utilizando el método de tala, roza y quema para la siembra. (6)



ETNOHISTORIA Y CULTURA DE LA AMERICA CENTRAL.


 
Muchos de los pueblos centroamericanos tenían una verdadera conciencia histórica, y además sistemas calendáricos y gráficos para expresar esa conciencia por escrito; a pesar que estas historias tienden a concentrarse en asuntos locales, ellas contienen un sorprendente conocimiento global u holístico del entorno. Las etnohistorias deben constituir un punto de partida para cualquier intento de comprender el pasado aborigen de Centroamérica. De este modo encontramos en las culturas Mayas glifos logográficos grabados en piedra, madera, cerámica, y posteriormente en códices de papel de corteza, telas de algodón y pieles de venado. (7)

Parte de la temática de interés grabada consiste en eventos políticos, sucesiones dinásticas, reinos rivales y alianzas nupciales; muchas de las historias eran un instrumento legitimador de la autoridad. En la cultura maya encontramos dos acepciones de historias: una lineal y política, y otra cíclica cósmica, y según estudios, la primera dependía de la segunda; en definitiva la historia cósmica era el lugar histórico predominante. Sin embargo los Mayas que pertenecieron a la franja del Pacífico, y los Pipiles de El Salvador han dejado poca evidencia histórica; más bien, de lo cerámico, lo arquitectónico y lo cúltico deducimos fenómenos históricos, aunque hay datos de documentos Españoles sobre la "Pictografía e Histografía Pipil", aparentemente registrada en ciclos de 52 años, y con un remarcado contenido político (8)

Podríamos pensar en un contexto de historias y tradiciones orales, en donde lo real se funde con lo mítico; eventos relacionados con las genealogías, enseñanzas religiosas, tradiciones ancestrales, cosmogonías, teogonías, son elementos comunes en los marcos de la historia oral de los pueblos antiguos.

Desde el punto de vista cultural, apostamos por la tesis que afirma un génesis autóctono, más que un trasplante de otra realidad cultural; para esta investigación, cultura se define como: Conjunto de creencias y valores expresados en realidades tangibles e intangibles, heredados tradentemente. Por lo general los historiadores culturales (Paul Kirchhoff) han definido un área cultural: Mesoamérica; ubicando en este contexto a Lencas, Pipiles, Subtiabas, Nicaraos y Chorotegas, y definiendo el marco cultural por las lenguas y otros rasgos tangibles. Los antecedentes de historia cultural se encuentran en dos obras clásicas: "Handbook of South American Indians" (1948) y "Handbook of Middle American Indians" (1964). Otros estudiosos integraron a los antecedentes culturales una nueva concepción centroamericana básica -moderadamente distante a la mesoamericana- integrando a los siguientes grupos: Chocoes, Maribios, Cunas, Guamíes, Talamancas, Huetares, Votos, Suerres, Matagalpas, Miskitos, Sumus, Payas y Jicaques (ampliando los horizontes hacia el sur: Nicaragua, Costa Rica y Panamá) (9). No obstante las tendencias de "Evolución Cultural" recientemente, han desplazado los modelos de historia cultural asumiendo los temas de comportamiento como eje de estudio, y dando explicaciones de las diferencias y de el modo de adaptación; de este modo han planteado el reto de evoluciones específicas (divergencias) y evoluciones generales (convergencia).

Una de las primeras divisiones culturales más importantes "Mesoamericana", subdividía la región de Centroamérica en: tierras altas Mayas, tierras bajas Mayas y periferia sur; el criterio cultural de las tres subregiones era:

  1. cosmología fatalista;
  2. deidad: serpiente emplumada Xipe Totec;
  3. escritura jeroglífica;
  4. sistema calendárico complejo;
  5. sacrificio humano;
  6. juego de pelota;
  7. ceremonia del volador;
  8. mercados;
  9. estilos artísticos Olmeca y Maya.
 Tomando en cuenta estos datos se establecieron tres períodos principales (10):
 
Preclásico, 1250 a.C. a 300 d.C.
Clásico 300 a 900 d.C.
Postclásico 900 a 1520 d.C.
Características:  

  

Actividad cerámica;  

civilización olmeca

Características:  

  

Civilización de Teotihuacán, que influenció cerámica, arquitectura y otros patrones.

Características:  

  

Influencias Tolteca y Azteca; vida urbana, comercio y guerra.

 

Tal como se anotó anteriormente, los modelos de Evolución Cultural para el análisis fueron los últimos avances en materia científica - arqueológica; tanto las corrientes que priorizan las relaciones ambientales "Ecología Cultural", como las que priorizan las relaciones productivas "Materialismo Histórico", han dado la última palabra para explicar los fenómenos culturales.

Julian Steward fue de los pioneros en aplicar el enfoque de evolución cultural a la historia centroamericana, percibiendo debilidades en las áreas culturales; así estableció una nueva categorización definida por fases: "Preagrícola", "Formativa", "Clásica" y "Absorción Mexicana"; Steward comparó evoluciones culturales entre Mayas y otras culturas, y argumentó sobre una evolución convergente o paralela, en base a desarrollos de irrigación y otras técnicas de subsistencia , por ejemplo.

Los estudios de evolución cultural comenzaron a pulular en el ámbito científico - arqueológico; inclusive en El Salvador se han aplicado estos criterios, obteniendo como resultado un enfoque de cómo las formas de los cacicazgos bien establecidos se adaptaron a sistemas culturales vecinos más desarrollados; inclusive se ha afirmado que los Pipiles en El Salvador habían desarrollado un estado mientras que los Nicaraos en Nicaragua aún no, debido a que los Pipiles estaban involucrados en actividades de comercio y de guerra con estados más avanzados (11).

Últimamente se han generalizado los desarrollos evolutivos en seis fases evolutivas, tal como se detalla a continuación:

Fase I (¿? a 8000 a.C.) y Fase II (8000 a 4000 a.C.)

Desarrollos evolutivos no conocidos; bandas seminómadas; adaptación en múltiples zonas ecológicas; caza, pesca y recolección.

Fase III (4000 a 1000 a.C.)

Cambio gradual de la recolección al cultivo; primeros asentamientos de grupos más estables; inicio de cerámica burda.

Fase IV (1000 a.C. a 500 d.C.)

Desarrollo intensivo de formas agropecuarias; cultivo del maíz; sociedades estratificadas; casicazgos; cerámica más desarrollada y técnica; tintes; comercio.

Fase V (500 a 1000 d.C.) y Fase VI 1000 a 1550 d.C.)

Intensificación y tecnificación de agricultura; comercio sistemático (mercado); guerras de autoridad; casicazgos y señoríos; cerámica pictogramada en color.



INTRODUCCIÓN A LA INVESTIGACIÓN

Plantearse una investigación en el campo de la arqueología, paradójicamente, es una tarea difícil en un país considerado completamente arqueológico. Efectivamente en El Salvador encontramos una de las geografías más complejas y abundantes de vestigios pre-cerámico, pre-clásico, clásico y post-clásico; no obstante, las limitaciones científicas y el poco interés mantiene al garete la situación investigativa en este campo.

Para ir en contra de la negatividad, se presenta este proyecto "empírico", constituido como una "investigación de rastreo en campo" (12), no sólo por interés académico, sino también como una respuesta al mercantilismo y al malinchismo, elementos muy típicos en nuestra realidad.

En este sentido presentamos este aporte del proyecto investigativo, el cual cuenta con antecedentes teóricos, descripción de los procesos, inventarios, etc., con la finalidad que el trabajo realizado en la zona de San Isidro, tenga un precedente científico que garantice académicamente el valor presencial de los vestigios encontrados y de razones de los mismos.

Las primeras culturas en Centroamérica se revelan únicamente a través de fases cerámicas (13), sin conocer con claridad la identidad étnica de los pueblos que las produjeron en forma directa; indirectamente podemos deducir múltiples aspectos de costumbres tribales. Así mismo, los movimientos migratorios en el istmo y el impacto de las culturas en su desarrollo artístico, religioso y social nos permite una mejor comprensión de esta etapa del pre-clásico.

En razón a lo que llamamos El Salvador en la actualidad, desde la perspectiva geográfica, en la etapa precolombina fue una región heterogénea, donde gente de oriente de Centroamérica, tales como los Cacaopera (del grupo lingüístico Misulapan) se encontraron con los Xinca (de lengua Macro-Maya) que también habitaban en el sur de Guatemala y con los Lenca del este de El Salvador y Honduras. De igual modo, los Chorotí y los Mayas Pokomam compartieron territorios de Guatemala, El Salvador y suroeste de Honduras. Los pueblos de habla Nahuatl de México, cuyos descendientes todavía se pueden encontrar entre los habitantes de Izalco y Panchimalco fueron de suma importancia en la vida cultural de la antigua Centroamérica (14).

Las evidencias más tempranas del hombre en Centroamérica -puntas de proyectil tipo Clovis- indican que hubo culturas cazadoras asociadas con mamíferos del Pleistoceno Superior; estas puntas Clovis encontradas en Nuevo México datan del 9250 a.C., y se le considera como "Evidencia Humana pre-cerámica". Estas puntas Clovis eran elaboradas con vidrio volcánico: Obsidiana. Otros datos y evidencias similares se enmarcan desde la fecha citada hasta el 2000 a.C..

En este contexto podemos hablar de "Culturas Arcaicas" asociadas con grupos sin cerámica, y en su efecto encontramos abundantes vestigios de piedra pulida y barro.

Según estudios, en El Salvador hay indicios de esta cultura arcaica o precerámica, y a juicio de D. Stone en Usulután se encuentra la evidencia más antigua, fechada hacia el 1500 a.C., sobre unas huellas humanas en talpetate. Habría que considerar a este dato los rupestres de Corinto.

Otro dato introductorio que debemos apuntar se refiere a los límites arqueológicos de la región, concretamente me refiero a lo que se conoce como "Mesoamérica", espacio con ciertas características bien definidas a pesar de los múltiples estragos de la naturaleza y del hombre. En esta zona mesoamericana, encontramos como rasgos: comunidades ubicadas alrededor de montículos ceremoniales; piedras de moler sin borde; vasijas en forma de cacerolas cilíndricas.


 ANTECEDENTES SOBRE VESTIGIOS DE ALFARERIA.


 
Según estudios de radiocarbono, los vestigios más antiguos de alfarería en Centroamérica datan del 2130 a.C., situados en Monagrillo, Panamá (15), dato sumamente cuestionable ante la falta de estudios de radiocarbono en otras zonas como El Salvador; por ejemplo los vestigios de Monagrillo son muy similares a los hallados en San Isidro.

Así mismo en Monagrillo se encontraron piedras de moler, lo que sugiere el cultivo o uso de tubérculos o granos; esto también se repite en San Isidro, hasta el momento contamos con varias piezas de piedra trabajadas con esta forma. Por otra parte, hay similitud en la descripción de D. Stone cuanto afirma la abundancia de tiestos y fragmentos de ollas, en cerámica Lisa, con las mismas tonalidades, del rojo al crema sucio, gris y negro (16).

Los estudios han determinado que la alfarería roja, parece ser ligeramente más tardía, casi siempre tiene un fondo crema con pigmento rojo, aplicado posiblemente por inmersión de la vasija o con cepillo de plumas de pájaro mojadas de pigmento. También se ha podido describir el tipo de decorado, en toda las vasijas o en parte de ellas con bandas, triángulos, semicírculos, líneas, surcada, punteada, etc. A juicio de D. Stone realmente resulta difícil determinar si esta decoración era simplemente estética o el inicio de una alfarería ritual; no obstante, a mi juicio la mayor parte de alfarería decorada que se encontró en San Isidro ha sido en las inmediaciones de los montículos, mientras que la alfarería simple sin decoración está más alejada de éstos, con lo que podemos deducir que la decoración está relacionada a aspectos rituales.

Los diseños con surcos y punteo, implica la utilización de un instrumento punzante, posiblemente fabricado de madera, hueso, o piedra; la intensidad de la presión aplicada y la variación de filo y agudeza de la punta del instrumento permitía controlar el tipo de línea, su profundidad y anchura.

Hacia el 1320 a.C. ± 200 (radiocarbono) se encuentra evidencia del preclásico temprano en Altamira, Chiapas, alfarería cruda de la fase Chiapa 1 o Cotorra. También en la Fase Barra: se utilizó vasijas de piedra, alfarería pintada con hematita especular (pintura roja), y hojuelas de obsidiana para pelar tubérculos. Este tipo de decorado también se utilizó en la Fase Ocós, en La Victoria, Guatemala, contemporáneamente. Aquí se hallaron figurillas de barro crudo, hechas a mano, que representaban mujeres desnudas ofrecen indicios de ser rituales, quizás asociadas a ritos de fertilidad. Posteriormente, cerrando las fases del pre-clásico temprano en Centroamérica, se encuentra la Fase Arévalo en Kaminaljuyú, aquí la evidencia humana data desde el 1500 a.C.; en lo que respecta a la alfarería es monocroma, existen también vestigios de figurillas humanas de pecho plano y asexuadas de barro, que denotan prácticas religiosas.

La alfarería monocroma o sin pintura predomina con seis tipos distinguibles: piezas burdas y sin alisar, que van del rojo-ladrillo al gris-tiznado; piezas alisadas y pulidas, que van del anaranjado-rojo al café; una loza bañada en blanco-yeso; y tres lozas altamente lustradas una que va del gris oscuro al negro; una que va del gris pizarra al negro; y una que va del gris pizarra al crema.

Es importante anunciar también alguna características de las figurillas humanas y cabezas; las cabezas más comunes o típicas son braquicéfalas, y cada una posee su propia expresión; los torsos femeninos presentan un gran realismo en sus formas, así mismo están moldeadas en formas diversas. El culto a las figurillas, como elemento religioso o como elemento relacionado a la cura de enfermedades, reapareció en la Fase Providencia, no obstante hay evidencias fácticas del uso ceremonial de las figurillas en fases anteriores.

Sería importante anotar, que para nuestro caso -San Isidro- no contamos con evidencias Olmecas u Olmecoides evidentes, es decir, esculturas en cantos rodados o figuras de piedra, elemento vigente en el Precálsico medio (1000 a.C.).

Por último no podemos obviar el tratamiento de "alfarería Usulután" como característica de un decorado producido por un proceso de endurecimiento, quizás utilizando cera y un instrumento con prolongaciones en forma de brocha. Esta técnica del oriente salvadoreño es una de las más tempranas y difundidas en la Alta Centroamérica; los primeros vestigios de este estilo fueron encontrados en el Cerro Zapote.
  



INTRODUCCION A SAN ISIDRO.

El sitio de San Isidro, compuesto por Mayén I (montículos 1,2,3, y 4) y II (montículos 5,6 y 7) (17), constituye uno de los lugares más importantes que representan al Preclásico en El Salvador.

En la actualidad el sitio está ubicado en una cooperativa, y se encuentra sembrado de caña; con relativa frecuencia los terrenos son arados, y esto ha posibilitado el deterioro del sitio, y a la vez el procedimiento pecuario saca abundantes tiestos y fragmentos de piezas tal como se detallarán más adelante. En general, la población aledaña no tiene conciencia del valor del sitio, no le dan importancia a los fragmentos y piezas que se hallan en la superficie. Sin embargo, en el montículo 7 (ver mapa Nº 1) se ha realizado una excavación indiscriminada.

Los montículos 1,5 y 7 son los más altos y tienen una forma piramidal bien definida; los montículos 2,3,4 y 6 son menos definidos; la mayor cantidad de tiestos y vestigios se hallan alrededor del montículo 4. No obstante, alrededor de los otros se pueden encontrar algunas evidencias. Es impresionante la cantidad de "ripio" de cerámica y obsidiana, con unas dimensiones de 3 a 5 cm. y 1 a 2 cm., respectivamente, esto se encuentra en toda la zona.

La ubicación geográfica del sitio se presenta en el mapa Nº 2, en donde se definen con precisión las curvas de altura y la topografía en general; solamente se indica, que dicho sitio está situado en el Departamento de Sonsonate, sobre la carretera al Cerro Verde, cercano al volcán de San Marcelino. En la zona encontramos, sobre los límites del sitio una geografía muy irregular, con vetas profundas, hasta de 4 mts. Aproximadamente de talpetate y capas de lava volcánica. A lo largo del sitio se encuentran cortes y laderas, a menos de un metro en donde se ven los tiestos de cerámica con claridad; al sudeste del montículo 4 se encuentra una brecha de riachuelo en donde se desagua toda la zona del montículo, aquí existe una vertiente -generalmente seca- en donde se encuentran gran cantidad de tiestos y vestigios por las deslaves de la lluvia. Según los pobladores, al noreste de Mayen II se encuentra otro lugar llamado "Cerro Partido" que aún no se ha ido a visitar, y donde también se encuentran tiestos y vestigios.



SOBRE LOS PROCEDIMIENTOS INVESTIGATIVOS.

Una vez localizado el sitio, se ha programado y realizado varias visitas; en primer lugar se realizaron caminadas de reconocimiento por todo el sitio, durante ellas se comenzaron a recoger parte de los vestigios y tiestos. En base a estas primeras visitas se elaboró el mapa Nº 1.

Posteriormente, se realizaron visitas de rastreo, y se fueron recolectando las piezas y se fue documentando todo en notas breves; un error de procedimiento cometido fue, en primera instancia, no cuadricular el terreno para ubicarlas piezas según su lugar específico, elemento que ya se está corrigiendo.

Por otra parte, se ha dialogado con algunos pobladores para concientizarlos sobre el valor arqueológico, y alguno de ellos se dedican ya a llevar a cabo el rastreo guardando las piezas. También se está llevando a cabo una consulta bibliográfica para documentar el trabajo; la base documental es sobre la obra Arqueológica de la América Central de Doris Stone; así mismo, se está buscando otra bibliografía alternativa, y también sitios Web sobre el tema. También se ha tomado en cuenta la opinión de algunos expertos, por ejemplo, la del Dr. Angel Esteves Ulloa y el Arqueólogo Gregorio Bello Suazo, quienes han orientado al investigador en aspectos de clasificación de piezas.



SOBRE LOS HALLAZGOS.

En primer lugar, habría que partir de una serie de supuestos básicos, antes de describir los hallazgos más significativos de modo particular. Un primer supuesto básico, es que estamos ante un sitio del Preclásico temprano 1250 a.C., por lo menos; esto se ha definido por los antecedentes de la investigación de D. Stone contrastando con los vestigios. Un segundo supuesto básico, es que el sitio está configurado como un lugar eminentemente ceremonial, esto se deduce debido a los montículos y a los tipos de vestigios hallados. Un tercer supuesto básico, es que muy pocos involucrados en el quehacer arqueológico conocen o han estudiado el sitio. Un cuarto supuesto básico, es que San Isidro compuesto por Mayen I y II (y posiblemente el III) puede ser uno de los lugares arqueológicos en donde mejor se podría definir étnica, religiosa y culturalmente el Preclásico.

A continuación procederemos a una descripción e interpretación de los tiestos y vestigios que se han encontrado en San Isidro, primero en forma genérica y posteriormente en forma particular.

A nivel genérico, podemos partir afirmando que en San Isidro, considerando Mayen I y II, encontramos una exagerada cantidad de tiestos de ollas monocromáticos, hojas y fragmentos de obsidianas, caras, figurillas, y otros fragmentos de piezas. Tal como categoriza Stone, los tipos de tiestos de cerámica que se han encontrado de alfarería monocroma responde a los seis tipos de estipulados: 1) burda sin alisar, rojo-ladrillo/gris-tiznado; 2) alisadas y pulidas, anaranjado-rojo/café; 3) loza bañada en blanco yeso; 4) loza lustrada, gris-oscuro/negro; 5) loza ilustrada, gris-pizarra/negro y 6) loza lustrada, gris-pizarra/crema.

Las obsidianas halladas son de tres tipos: a) hojas rectangulares en forma de navajas, con filo por ambos lados, algunas puntadas y otras fragmentadas, cuyo ancho aproximado es de 1 a 1.5 cm., y de largo -las más largas- aproximadamente 5 cm.; b) puntas de obsidiana (similares a Clovis) cuyo ancho es de 3 cm. y largo 5cm.; c) fragmentos amorfos desde 1 a 5 cm.

En este sitio abundan las figurillas, caras y cuerpos; hasta ahora se ha encontrado en rojo-ladrillo y en gris-pizarra/crema; las dimensiones de las caras se pueden tipificar en tres tipos: grandes (aprox. 6 cm.), medianas (aprox.4) y pequeñas (aprox. 1 cm.); las caras grandes y más definidas son crema/sucio. Sobre los cuerpos y miembros de cuerpos, también presentan las mismas características de las caras, la mayoría son de mujeres.
 



EL ASPECTO CEREMONIAL DE SAN ISIDRO.

Dos aspectos nos llevan a categorizar a San Isidro como un lugar ceremonial; en primer lugar los siete montículos ubicados en Mayén I y II; en segundo lugar, la cantidad de figurillas y caras que se encuentran en los alrededores de los montículos.

Los montículos, están en una ubicación alineada, tal como se puede ver en el Mapa Nº1; los montículos 1,5 y 7 presentan una forma piramidal truncada muy definida, y la ausencia de tiestos en sus alrededores permite especular que son los lugares más salvaguardados del deterioro, además no están sembrados de caña por su altura, y por ende no han sido arados.

Los montículos 2,3,4 y 6, a diferencia de los anteriores están totalmente sembrados, y las actividades pecuarias de arado permiten la erosión año con año; alrededor de estos montículos abundan los tiestos; así mismo, las actividades pluviales han generado zanjones por donde se drenan los terrenos, aquí se hallan bastantes tiestos y vestigios.

Será prudente, en un futuro próximo elaborar una reconstrucción aproximada en un plano para dictaminar como era el sitio; además se piensa visitar un lugar aledaño llamado "Cerro Partido", que puede ser parte de este sitio ceremonial.



EL CULTO A LAS FIGURILLAS.


 
Según los expertos, las figurillas como dato arqueológico, tienen un evidente sentido ritual-mágico-religoso; muchas de estas figurillas están relacionadas a dos fenómenos: las enfermedades y el culto a la fertilidad. En San Isidro se han encontrado figurillas fragmentadas (caras, cuerpos y miembros), lo que amerita una descripción e interpretación de las mismas.

Sobre las caras o rostros, sabemos que en la concepción Nahua antropológica, particularmente al tratar el concepto de "Tlamatini" descrito en el códice Matritense (18), el tema del rostro es fundamental. El sabio o "Tlamatini" es aquel que "hace sabios los rostros ajenos, hace a los otros tomar una cara...", y el falso sabio o falso "Tlamatini" : "hace perder a los otros el rostro". O sea que el rostro tiene un valor antropológico y a la vez mítico.

Efectivamente, en San Isidro hemos hallado tres tipos de rostros o caras, algunas braquicéfalas otras no, y básicamente de dos estilos monocromáticos: rojo-ladrillo y crema sucio; los tres tipos los hemos categorizado por el tamaño: grandes, medianas y pequeñas.

Dentro de las caras grandes tenemos las caras crema-sucio, son muy definidas y poseen una textura definida; de las que se han hallado (dos completas y una fragmentada), una de ellas presenta un tocado y la otra entrada en el frontal muy definidas; este tipo de caras son de ambos sexos. Las otras rojo-ladrillo no presentan ninguna característica atípica. Es extraña una cuarta cara crema sucio, con una textura más rústica, diferente a las anteriores; parece ser de un niño y presenta un evidente labio leporino.

Tenemos un segundo grupo de caras rojo-ladrillo medianas, la mayoría, por las expresiones faciales del sexo masculino, no presentan características sustancialmente atípicas. Finalmente tenemos un grupo curioso de cabezas pequeñas, rojo-ladrillo, caracterizadas por una forma indeferenciada entre la nariz y la boca, alargada, casi en forma de hocico animal.

Sobre los cuerpos de las figurillas, la mayoría del sexo femenino, presentan caderas muy amplias, posiblemente vinculadas a cultos de fertilidad; las características anatómicas están bastante definidas; en uno de los cuerpos se denota con claridad una vagina, mientras que los senos son de poco volumen, posiblemente por el deterioro; las zonas pélvicas están muy bien tratadas, sin embargo se denota cierta dificultad en la expresión de manos y pies, posiblemente sea un signo del desarrollo artístico incipiente. Por lo general, los cuerpos en la parte anteroposterior son bastante planos, y solamente algunos denotan los glúteos.

En este contexto tenemos un caso particular, un cuerpo microcefálico, elemento que nos permite especular por dos vías: una patológica, que se esté representando un problema de malformación, o bien una artística, en donde encontramos una expresión cuasi surrealista.

En general la gran cantidad de miembros inferiores cónicos, cuyo tercio distal superior es muy ancho y el tercio distal inferior muy angosto, nos presenta esta evidencia cúltica muy significativa en el sitio; así mismo, se ha encontrado bastantes "pesuñas" a modo de miembros, de variados tamaños, que aún no se han relacionado con las figurillas, pero se está investigando.
 



ALFARERÍA


 
La alfarería es un tema capital de este sitio, por donde se camine se encuentran tiestos de alfarería de diversos tipos; la investigación ha llegado a clasificar varios tipos de tiestos; entre ellos: rojo-ladrillo, plumbate negro, cerámica negra; crema sucio, etc.

Por los tiestos se ha logrado dictaminar una gran variedad de tamaños, formas y decorados; por ejemplo, tenemos tres asas de diferentes tamaños pertenecientes a ollas, una de ellas, la más grande se podría relacionar con una vasija fúnebre. También hay múltiples bordes, algunos sin decorar y otros decorados; a partir de estos bordes, por su textura y forma, podemos deducir un estado avanzado en el tratamiento de la alfarería; sin embargo, las decoraciones por el contrario nos remiten a un estado temprano del preclásico.

La decoración de la alfarería se caracteriza en los tiestos por la utilización de puntos y líneas; los puntos tratados secuencialmente en forma lineal y las líneas en formas paralelas perpendiculares, rectas y en ángulos, sin aparecer formas curvas. En algunos fragmentos de alfarería, no de ollas y vasijas, se puede descubrir la técnica Usulután.

El espesor de la alfarería es muy variable, encontrando tiestos de aproximadamente 2 cm. hasta de 2 ml.; toda la alfarería es monocroma, bajo los distintos tonos categorizados en: rojo-ladrillo, crema sucio, gris y negro; cabe mencionar que las texturas también son variables, desde piezas rústicas hasta tiestos sumamente brillantes; en algunos pocos tiestos se encuentran tonalidades rojizas, aparentemente pinceladas con hematita especular.

Dos evidencias, un tiesto y una pieza completa, nos dan datos del plumbate (negro); se ha hallado un pequeño incensario con trípode de aproximadamente 12 cm. de diámetro, la consistencia de este material lo ha preservado, y su tratamiento es estrictamente liso, con un borde periférico surcado, monocroma negro. Sobre el tiesto, es de un material similar liso, y monocroma gris-negro.

Se han hallado también tiestos de baso, y cuellos de vasija, con un tratamiento bastante liso, y con formas curvilíneas muy bien tratadas o definidas, todos monocromáticos.
 



OTROS VESTIGIOS

En este tercer apartado descriptivo vamos a incluir otro tipo de vestigios hallados en el sitio de, los cuales representan datos muy interesantes; muchos de estos vestigios plantean alternativas que invitan a un estudio a fondo por tratarse de elementos singulares.

Podríamos comenzar describiendo el "Sello espiral"; se trata de un pequeño sello circular de aproximadamente 3 cm., de cerámica, cuya impresión es un espiral. Curiosamente en la obra de D. Stone, ya citada, aparece este signo en una lámina de "volutas". Lo más evidente, es que este vestigio tiene carácter de sello (M4).

Se ha hallado también un adorno de cerámica en forma de "arandela" de aproximadamente 4 cm. de diámetro; puede ser que sea una especie de dige o colgante de adorno (M4).

La cantidad impresionante de obsidiana que hay en la zona exige un tratamiento especial; hasta el momento se han hallado dos tipos de obsidiana: amorfa y trabajadas; éstas últimas se presentan a modo de pequeñas hojuelas afiladas por ambos lados, las más larga es de aproximadamente 5 cm.; así mismo, se han hallado algunas puntas -similares a Clovis- , pequeñas y grandes; los fragmentos de hojuelas están muy bien trabajados, son piezas que presentan por un lado una cara lisa o plana, y por el dorso tres caras, compuestas por dos filos.

En lo que respecta a lo lítico en M4 se ha hallado piedras grandes, aparentemente trabajadas; también se encontró un vestigio lítico pequeño, en forma rectangular de aproximadamente 3 cm. x 7 cm. con dos líneas gravadas, simultáneas por ambas caras; se han encontrado dos piedras de moler, circulares de aproximadamente 12 cm. de diámetro, muy definidas; y también se han hallado dos fragmentos de piedra trabajadas, aparentemente como "machacadores"; finalmente se ha encontrado un pequeño embolo de piedra rojiza muy definido en su forma.
 



CONCLUSIÓN INTRODUCTORIA.

Esta introducción a San Isidro nos lleva propiamente a la investigación, esperando que estos datos genéricos, antecedentes y descripciones, nos permitan desarrollar algunas tesis sobre dicho sitio.

Inicialmente se pretende continuar con la investigación de rastreo en campo de cara a: recoger la mayor cantidad de piezas, pensando a futuro en excavaciones arqueológicas, y sentando antecedentes de cara a una investigación más intensa.

Por lo pronto no podemos soslayar que San Isidro es una excelente referencia del preclásico, y que este patrimonio con más de dos mil años de historia no puede perderse por negligencia, por el deterioro ambiental y por actividades pecuarias. Si tomamos en cuenta que la porción de terreno no es muy extensa, esto podría posibilitar que la cooperativa cediera o vendiera el terreno para actividades científicas, más aún cuando el sitio está a la orilla de la carretera.


NOTAS


 
  1. cfr. CARMACK, Robert; HISTORIA GENERAL DE CENTROAMÉRICA; Tomo I; Ed FLACSO; Costa Rica, 1994; pag. 21
  2.  

  3. cfr. Ibid. pag.22
  4. cfr. Ibid. pag.22
  5. cfr. Ibid. pag. 23
  6. cfr. Ibid. págs. 23 - 25
  7. cfr. Ibid. págs. 28 - 29
  8. cfr. Ibid. pag. 33
  9. cfr. Ibid. pag. 34
  10. cfr. Ibid. pag. 42
  11. cfr. Ibid. págs. 43 - 44
  12. cfr. Ibid. pag. 47

  13.  
  14. Nota: Entendemos "Investigación de rastreo en campo" como una práctica que obvia las excavaciones, sino que se rastrea el lugar. Este tipo de investigación, recoge, limpia, tipifica, y documenta las piezas encontradas.

  15.  
  16. cfr. STONE, Doris; Arqueología de la América Central; Ed. Piedra Santa; Guatemala, 1976; pag.1

  17.  
  18. cfr. Ibid.3
  19. cfr. Ibid.21
  20. cfr. Ibid.22-23
  21. Nota: Se ha nombrado a las sub zonas Mayén I y II debido a un poblador autóctono llamado Manuel Mayén, quien llevó al investigador al sitio.
  22. cfr. PICARDO, Oscar; Ensayos Críticos, Tomo II; UFG editores; San Salvador, 1998; (aún no publicado); pag.154, sobre filosofía Nahuatl.
Nota: Todas las fotos próximamente estarán en el Museo Digital Arqueológico de El salvador, de la Universidad Francisco Gavidia.



Consulta:

 

Rescate Arqueológico en Santa Teresa (Bello Suazo)

The Archeology of Quelepa, El Salvador (E. Wyllys Andreus)

The Archeology of Santa Leticia and the Rise of Maya Civilization (Arthur A. Demarest)

Arqueología de la América Central.

México: Treinta siglos de Esplendor.

Historia General de Centroamérica; Ed. FLACSO. Tomo I

Historia de El Salvador; MINED.



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