CORPORACIONES DESTRUCTIVAS

Por: Roberto Weil (*)

La amarga verdad sobre los despidos y cómo las corporaciones con su avaricia destruyen vidas, compañías y comunidades

                                                                                                                                              Alan Downs


Por mas de una década las corporaciones norteamericanas (los ochentas) desarrollaron un experimiento: la purga de los activos humanos. Durante ese período, cada empleado con o sin su consentimiento, ha participado en el error de reducir costos e incrementar las ganancias, con resultados nada gratos.

Los despidos han traído enormes costos y resultados financieros mediocres. Las comunidades también son duramente golpeadas por los despidos: decrecen los ingresos impositivos, caen las ventas y como una bola de nieve crea un decremento en la actividad económica en general, lo que impacta lógicamente en los llamados "supervivientes", o sea aquellos que siguen trabajando y que no fueron víctimas de los despidos.

A finales de los Ochentas, los acelerados cambios tecnológicos han colocado a las corporaciones dentro de una fiera competencia en un mercado globalizado. Dentro de este contexto las compañías norteamericanas se han quejado que tal competencia les crea desventajas ante otros países donde los costos laborales es una fracción de los de los

Estados Unidos (E.U.), las tasas impositivas son mayores y no hay subsidios, las regulaciones industriales son mínimas o no existen y donde el sindicalismo no es tan poderoso.

Por lo tanto la solución que encontraron las corporaciones de los E.U. fue reducir los costos operativos y ¿Qué mas fácil y rápido que optar por los despidos? Esta idea generó una bola de nieve que envolvió a las corporaciones, llegando al colmo que cuando una corporación anunciaba despidos, su valor en la Bolsa aumentaba de inmediato. He aquí las versiones que el nivel gerencial utilizó para justificar la política de despidos:

"El clima de negocios en estos días es de enorme competencia. Los mercados globalizados han contribuído al surgimiento de nuevos competidores que pueden ofrecer bienes y servicios a menores costos. Para ser competitivos debemos reducir los costos y ello significa retener a los trabajadores que sean estrictamente necesarios". "Los rápidos cambios tecnológicos hacen que nuestros productos sean obsoletos en poco tiempo, lo que significa reconfigurar la organización y como resultado la corporación decidió descontinuar la producción de cierto bien y/o servicio". "La clave hoy en día es continuar aprendiendo. En el momento que la corporación se detenga en hacer esto, quebrará. Desafortunadamente el modo de trabajar ha cambiado drásticamente y mucha gente no tiene ni el grado ni las herramientas tecnológicas, por lo que los despidos son necesarios".

Y así hubieron mas versiones mediante las cuales se justificaban los despidos y que en realidad no eran mas que falacias para ocultar la verdad: que el cuerpo gerencial padecía de holgazanería, incapacidad o lo que fue peor, lo hacían con el objetivo de enriquecerse ellos. A este fenómeno el autor le llamó "Narcisismo Gerencial", que es una forma de actuar totalmente contraria a la filosofía que el llamado padrino de la industria de alta tecnología, David Packard, manifiesta: "Existe un triángulo formado por los accionistas, gerencia y empleados. Un buen gerente tiene que tomar decisiones que conlleven a un equilibrio dinámico en el triángulo".

Lo siguiente muestra cómo tal triángulo se desajusta mediante el narcisismo gerencial:

"IBM Corp. Como parte de su meta de despedir 30,000 trabajadores este año, despidió a 800 trabajadores de su división de computadoras de gran escala en Nueva York. Según su vocero, con esta estrategia permitirá a IBM mantenerse competitivos". " El Presidente y Ejecutivo en Jefe de IBM Corp. Ha ganado US$ 8.5 millones en salarios, bonos y otras compensaciones en efectivo desde que comenzó a trabajar en tal compañía en marzo pasado. También ha recibido opciones accionarias arriba de US$ 38.2 millones".

Lo anterior no es exclusivo de IBM, ya que en una muestra de 22 compañías que anunciaron reducciones de personal en 1994, los Ejecutivos en Jefe incrementaron sustancialmente sus salarios y otros beneficios.

Los costos de tal política son evidentes y concluyentes, tal como lo manifiesta en un reporte la Compañía Wyatt, una de las mas respetadas firmas de investigación financiera de los E.U. En una muestra de 1005 corporaciones que habían adoptado políticas de despidos, los resultados fueron los siguientes:

  1. Solamente un tercio dijo que sus ganancias se habían incrementado de acuerdo a sus expectativas.
  2. Poco menos de la mitad dijeron que el recorte de los costos totales a raíz de los despidos, habían sido menores a sus expectativas y cinco empresas dijeron que estaban peor.
  3. Solamente una pequeña minoría reportó un satisfactorio retorno de la inversión para sus accionistas, después de los despidos.
No obstante además existen los "otros costos", es decir los llamados subjetivos, que al final son los que realmente han destruído compañías.

Los llamados "supervivientes" tienen una reacción absolutamente humana al preguntarse: ¿Cuándo me tocará a mí? Esta actitud es la que crea sentimientos contra la compañía y se refleja en conductas como desde hacer el trabajo a desgano, ansiedad, peleas, baja moral, falta de compromiso y lo mas destructivo para la compañía: el sabotaje, acción que según una firma de investigación y seguridad industrial no se queda en los niveles bajos de la corporación. He aquí cuatro ejemplos de sabotaje que la firma descubrió:

  1. Un reporte interno de las ganancias de una compañía de energía fue manipulado a fin de reflejar problemas y entonces fue enviado a analistas de Wall Street.
  2. Una valiosa nueva fórmula de una compañía química fue ofrecida por un vicepresidente a un competidor.
  3. El jefe financiero de una compañía multinacional sugirió a la oficina de impuestos de un determinado país que la compañía estaba evadiendo impuestos.
  4. Un antiguo oficial de una firma consultora envió cartas membretadas a clientes, proveedores, bancos y compañías en la que exponía cambios malintencionados en las relaciones de la compañía con cada uno de ellos. La compañía hoy en día no existe.
De acuerdo a todo lo anterior, el autor propone lo que llama "Un Nuevo Contrato Social", el cual tiene como base permitir a los empresarios y trabajadores la oportunidad de prosperar con una adecuada carga de trabajo y flexibilidad positiva.

Tal Contrato necesita la creación de una nueva clase de empleados, la que el autor llama PIC (professional,independent contract) por sus siglas en inglés. Los PIC son aquellos empleados independientes y responsables de su propio salario, beneficios, desarrollo y retiro. Además son los empleados que gracias al enorme avance tecnológico en las comunicaciones podrían prestar sus servicios para varias compañías, lo cual es infinitamente mejor que a los llamados actualmente trabajadores temporales.

Por supuesto que para el funcionamiento del Contrato el cambio de mentalidad gerencial es imprescindible. Actualmente los gerentes gastan alrededor del 30% de su tiempo en evaluar al personal, vacaciones, enfermedades, reportes de gastos y cosas por el estilo, en vez de atender completamente a la estrategia básica de la empresa. Con el nuevo contrato, los gerentes serán realmente responsables de los objetivos y funciones, no de un grupo de

empleados.Brinda a los gerentes concentrar su atención en no meramente líneas de producción sino atender relaciones con el fin de expandir sus negocios y mejorar la calidad del servicio.

El cambio de mentalidad es invaluable conductor para el éxito. Además de los cambios a nivel gerencial antes mencionado, los trabajadores deben ser proactivos en su desarrollo y formar un "portafolio" de habilidades, que puedan ser ofrecidas no a una sola empresa sino a varias a la vez.

Sin lo anterior una razonable solución a los problemas cíclicos de gran empleo y desempleo no será posible, provocando siempre devastadores efectos en el individuo, familias y comunidades enteras. Todos debemos responsabilizarnos de alcanzar el ideal de nivel de vida para todos.

Los trabajadores y las empresas deben caminar a un mismo paso, donde los avances tecnológicos serán los catalizadores para tal desempeño.



(*) Síntesis elaborada por:

José Roberto Weil

Estudiante de la Maestría en Administración Financiera,

Universidad de El Salvador,

Septiembre de 1998





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