
La Universidad Francisco Gavidia consciente de su compromiso histórico con la realidad salvadoreña y en virtud de su Misión Institucional, nos ha invitado a disertar sobre la interacción entre la política y la Universidad; de este modo, hoy se inicia el desarrollo de la "Cátedra de la Realidad Salvadoreña".
Realmente estamos convencidos, que actividades como éstas son necesarias para el desarrollo universitario, y también esperamos que ayude al análisis de la realidad política; se trata, de entablar un diálogo entre dos realidades separadas históricamente; así, intentamos recuperar el valor de la concertación entre dos instancias sociales importantes, y además nos proponemos responder a dos interrogantes: ¿Qué esperan las universidades de los políticos? y ¿Qué esperan los políticos de las universidades?.
En este caso como Rector de la Universidad, intentaré responder a la primera pregunta, no obstante antes de formular ciertas respuestas, considero válido una revisión breve de los antecedentes históricos sobre el tema, y reflexionar sobre algunos tópicos insoslayables. De tal manera que esta ponencia tendrá tres partes: primero, una evaluación histórica del problema; segundo, los antecedentes y conceptos del mismo y tercero, las expectativas de la Universidad.
El problema histórico entre Universidad y Política podría tener múltiples tratamientos, más debido a razones obvias de tiempo me limitaré a realizar observaciones periféricas sobre el tema; inclusive me referiré a la región Centroamericana, y en ella a El Salvador.
La Benemérita "Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala", primera Universidad fundada en la región, formó a muchos profesionales centroamericanos, entre ellos destacan: el Dr. José Felipe Flores, de Chiapas; México, el Dr. José Simeón Cañas, de El Salvador; el Lic. José Cecilio del Valle, de Honduras; el Lic. Miguel Larreynaga, de Nicaragua; y Fray José Antonio de Liendo y Goicochea, de Costa Rica. Este grupo de ilustres centroamericanos generaron en sus países, movimientos con efectos políticos; dicho de otro modo la Universidad de San Carlos de Guatemala, posibilitó en sus graduados una fuerza emancipadora de cambio y transformación social.
La Universidad de El Salvador, (UES), creada el 16 de febrero de 1841, ejerció un papel protagónico en el devenir histórico político de nuestro país; partiendo de las exigencias de su Ley Orgánica que en su Artículo dos, se refiere a los fines y en el literal "d" apunta lo siguiente: "propender, con un sentido social, a la formación integral del estudiante", este inciso señala un compromiso social, y por ende político; pero la Ley Orgánica también señala en el artículo 5, que "como institución no podrá intervenir en política partidarista", el término partidarista es significativo, y a mi juicio no excluye algunos juicios éticos sobre la realidad política.
Ahora bien, la historia de la UES en las décadas pasadas, manifiesta una incidencia política relevante, y porque no decirlo, algunas veces radicalizada hacia la izquierda, esto sin intentar emitir un juicio valorativo que acepte o no la participación política de la UES en el acontecer político nacional, pero el hecho que quiero destacar es que existió un vínculo entre política y universidad, con sus aciertos y errores lógicos.
La Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA), fundada en 1965, también ejerció presiones sobre la realidad política, pero a diferencia de la UES creo que fue una relación más teórica - intelectual. Recordemos que Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín Baró, tuvieron una posición crítica "desde" donde asumieron lagunas posturas políticas. Las participaciones en debates, la Cátedra de Realidad Nacional, la revista ECA y otros instrumentos, fueron canales preponderantes de difusión, en donde se expusieron ideas diferentes; como la "Civilización de la Pobreza", la "Teología de la Liberación", y otras que ejercieron alguna presión desde las perspectivas sociológicas, políticas, filosóficas, psicológicas y también teológicas y éstas lamentablemente culminaron con su asesinato, aunque sus ideas siguen presentes y vigentes.
Tanto la UES como la UCA abrieron caminos en momentos difíciles, afortunadamente hoy el contexto político ha cambiado, pero es necesario dar continuidad a estos procesos de interacción, puesto que la Universidad puede y "debe" tener una palabra ética sobre el acontecer político, y la UFG está dispuesta a mantener un diálogo constructivo y democrático que permita un sano crecimiento social, buscando siempre el desarrollo sostenible, el bien común y la justicia social, para fortalecer el proceso democrático.
La Gobernabilidad, bajo sus acepciones institucionales, políticas, económicas e internacionales, debe reforzarse y constituirse sobre una sólida teoría política; nuestra Universidad ya dio sus primeros pasos en esta materia, y publicó un pequeño libro como es "BIOS POLITIKOS" "Apuntes para la Vida Política", y continuando en esta vía se está desarrollando un importante proyecto de investigación sobre la Gobernabilidad en El Salvador, tema que le preocupa y le interesa a muchos.
Para finalizar este punto, quiero afirmar que tenemos la voluntad de dar continuidad histórica a los procesos interactivos entre la universidad y la política; la UFG está dispuesta a seguir colaborando desde sus tres funciones básicas, y desde su Misión Institucional. A continuación les expongo un preámbulo académico del tema que estamos tratando.
Resulta difícil tratar el tema de la Universidad y la Política, sin referirnos al primer trabajo en esta materia realizado por el Dr. Ignacio Ellacuría, en septiembre de 1980. En su ponencia realizada para una reunión de la Federación de Universidades Privadas de América Central (FUPAC), predecesora de AUPRICA, y que se realizó en Antigua Guatemala, trató el tema "Universidad y Política"; obviamente, en aquellos años este tema produjo reacciones diversas, más aún si provenían del Dr. Ellacuría, no obstante es un precedente importante.
Según el documento citado, el tema de universidad y política estaba satanizado, pues la posible relación entre los dos ámbitos constituían un "problema sin resolver"; a la vez, con actualidad, se nos advierte que "cada universidad tiene una respuesta práctica al problema, hayáselo planteado o no teórica y reflejamente" decía Ellacuría. La magnitud de la relación entre Universidad y Política, como elemento articulador, configura el quehacer universitario, la respuesta a la pregunta ¿Qué clase de relación hay entre universidad y política? Es crucial en su diversidad, desde un compromiso algunas veces fanatico hasta la total y absoluta indiferencia.
Lo neurálgico de ésta ponencia, se centraba en la "politización" de la universidad; obviamente el término politizar tenía para el Dr. Ellacuría una acepción filosófica, relacionada con el lugar de la universidad en la sociedad; para el Dr. Ellacuría toda la realidad histórica estaba politizada, por comisión u omisión, pero toda institución tiene un compromiso histórico social, y así se relaciona con su entorno, lo que lleva a una necesaria politización. Pero la tal politización puede ser un instrumento ambiguo, negativo o positivo, como instrumento de dominación, o como servicio a la sociedad, respectivamente.
Ciertamente, en el documento citado, se describe que la universidad es un lugar donde se perciben mejor las desigualdades sociales y las injusticias estructurales, y por ende el juicio ético y la posibilidad de señalamientos constructivos, se tornan en una "ilusión" política, y desde aquí emerge el deseo de intentar propuestas de solución, cuestión que en la década de los 80, era mal vista más aún si la solución afectaba en cierto grado la posición gubernamental.
De lo anterior se deducía que lo académico tenía una palabra sobre lo político y que su posible materialización radicaba en una proyección social como criterio normativo de la politicidad; de este modo, el máximo rango de las funciones universitarias se manifestaba en la incidencia de la proyección social bien entendida.
En la actualidad las cosas han cambiado, aunque la violencia sistemática pasó a la historia, aún prevalecen algunas patologías sociales que continúan empobreciendo a gran parte de la sociedad.
Pero las esperanzas se aumentan, pues aparentemente la impunidad como causa de la injusticia también está quedando en el pasado, sin embargo aún queda mucho por hacer.
Como cierre de este punto, hay que responder a ciertos conceptos fundamentales: ¿qué entendemos por política?, ¿qué significa hoy universidad?, ¿cuál puede ser la relación entre los dos ámbitos?.
Para responder a la primera pregunta, hay que tener claro, que la política no es algo "sucio" como se dice, la concepción de política como arte o ciencia de gobernar, manipula peligrosas relaciones de poder que a veces corrompen, pero de hecho, la política como actividad humana es un buen instrumento para lograr la gobernabilidad, el desarrollo sostenible, el bien común y la justicia social; que hay factores que ensombrecen a la política es cierto, que algunos políticos la utilizan para lucrarse es una verdad, pero también es cierto que en su esencia debería ser algo digno de respeto por su carácter y compromiso político. La política, lo político y los políticos son realidades históricas axiológica eminente, y no se le puede dar la espalda, más bien hay que colaborar por recuperar el verdadero sentido ético.
La segunda pregunta, que se refiere a la universidad, se puede responder yendo más allá de la definición clásica de sus funciones de Docencia, Investigación y Proyección Social, y de su concepción etimológica como lugar de relaciones universales. La respuesta se dirige particularmente a ésta universidad la cual tiene una Misión que la define. Nuestra universidad puesta a una formación crítica y propositiva, que competitivamente transforme la sociedad humanizando sus estructuras, utilizando recursos tecnológicos, científicos y éticos; bajo este concepto creemos, en la Universidad Francisco Gavidia, que esto debe ser una universidad, hoy y en El Salvador.
Finalmente conjugando nuestra misión, que define la universidad,
se responde a la tercera pregunta sobre la relación entre la universidad
y la política. Ciertamente se afirma que se pretende "Transformar
la sociedad" y Humanizar sus estructuras" lo que representa una acción
directamente política; pero para lograr esta tarea se necesita disponer
de estructuras y recursos, que en cierta medida deben estar posibilitados
por gestiones "políticas" que faciliten los procesos universitarios.
Dicho de otro modo, la política debería contar con la universidad
para lograr la transformación social humanizando sus estructuras,
y así lograr el desarrollo sostenible, y recíprocamente las
universidades necesitan de acciones políticas que posibiliten la
actividad docente, investigativa y de proyección social. Y con esto
paso a la tercera parte de la ponencia.
Ante todo, esperamos opiniones y gestiones que expresen claramente una verdadera actitud pública favorable al desarrollo de la Educación Superior, es decir tanto para las instituciones estatales como para las privadas, que no nos dejen solos; si bien el carácter definitorio de toda universidad radica en ser sin fines de lucro, ¿cómo vamos a lograr un desarrollo sostenible interno?, si las imposiciones fiscales frenan el desarrollo educativo; si con los nuevos sistemas de Calificación, Evaluación y Acreditación exigidos por la Ley, se establecen disimulados sistemas de control financiero, entonces ¿para qué una política fiscal?.
La pregunta fiscal nos remite obviamente al IVA, y nos cuestionamos con lógica ¿porqué se paga IVA como consumidor final, si al fina y al cabo, es el estudiante quien lo termina pagando, mientras que los servicios educativos por ley están exentos de IVA?. Claramente se podrían bajar los costos de las instituciones de Educación Superior, si se excluyera el IVA de la adquisición de bienes y servicios, si se excluyera el impuesto de las importaciones, para las instituciones de Educación Superior.
Otro aspecto que nos cuestionamos como universidades, son las nuevas exigencias legales; muchas de las exigencias tienen una clara intención de mejorar, no obstante otras exigencias obligan a las universidades a realizar fuertes inversiones para subsistir, y esto indudablemente recae sobre el estudiante principal fuente de los ingresos, dicho de otro modo, se está elitizando la educación; las exigencias tecnológicas versus el costo de los equipos recrudecen la situación; computadoras avanzadas, redes, internet, líneas telefónicas, data show, laboratorios, libros, etc. , todo esto se tiene que pagar, y pagar con IVA; las relaciones de equipo por estudiante que exige la ley, en definitiva apunta a incrementos obligados en las colegiaturas.
No creen que es necesaria y urgente la formulación de políticas adecuadas para los programas de becas y las líneas de créditos blandos y accesibles para los estudiantes de pocos recursos. Lo que estamos diciendo es que se financie la demanda y no la oferta universitaria. El desarrollo del país depende en gran medida del desarrollo de su potencial humano.
Se necesita una Ley, reglamentos y sistemas que mejoren la calidad de la Educación Superior y son necesarias políticas gubernamentales que faciliten el desarrollo cualitativo y cuantitativo del nivel superior.
Las universidades también esperamos y reprochamos que la política nos tome en cuenta, y esto desde varias perspectivas, a nivel técnico, como a nivel reflexivo; se supone que en las universidades están los especialistas del país, los que han ayudado a la formación de la sociedad; entonces nos preguntamos: ¿no sería posible que la Asamblea Legislativa tomara en cuenta a los docentes y estudiantes de Derecho para consultar sobre determinada Ley?, ¿no sería lógico que proyectos de ingeniería y arquitectura fueran consultados a las universidades?, ¿no irían mejor las cosas consultando determinadas aciones a un grupo considerable de universidades?, ¿podrían ser admisibles ciertas sugerencias de las universidades para el desarrollo político?; posibles respuestas a estas y otras preguntas, definirían la pregunta inicial ¿qué esperamos?, en definitiva que nos tomen realmente en serio.
Muchas verdaderas universidades del país, las que hemos invertido en infraestructuras y en recursos, y que además intentamos mantener una cuota accesible a los estudiantes, pretendemos continuar en esta línea, pero las exigencias nos obligan a cambiar de rumbo, de este modo, esperamos que la clase política se ubique en el lugar de los estudiantes, y a la vez que los estudiantes analicen críticamente por qué se suben las cuotas, hay que conocer la nueva Ley de Educación Superior y las demás exigencias.
Por último esperamos, que los políticos convoquen y asistan a las universidades en simposios, foros, debates, paneles, etc. , con el objeto de informar, formar y generar opinión, posibilitando el diálogo y la concertación, con miras a resoluciones alternativas de beneficio para la sociedad. En síntesis esperamos que nos presten atención y escuchen nuestros puntos de vista, para que juntos, políticos y universidades construyamos El Salvador que todos queremos y esperamos.
Señoras y señores, finalmente recordemos a Mario Benedetti "El futuro viene, lento... pero viene".
Muchas gracias por su atención.
San Salvador, viernes 5 de septiembre de 1997.