Novela En Progreso.

 
Manuel García
mgarcia408@yahoo.es

Llegó la hora del almuerzo, y Hortensia Villanueva había continuado su relato de cómo la familia había extrañado a su única hija, a su orquídea querida. Estas hecha una mujer-le dijo-y me duele que hayas regresado a El Salvador en un tiempo de guerra. Su sufrido corazón se estremeció de emoción, y dijo estas palabras de una manera que hizo que sus ojos derramaran lágrimas, llenas de alegría y tristeza a la vez. Se secó sus humedecidos ojos con la misma servilleta que tenía en la mesa, y prosiguió-es mejor que salgamos de una vez por todas de El Salvador. Los acontecimientos de las últimas semanas son malos augurios. Mira como la Guardia mató a Efraín Morales-concluyó mientras Roberto Villanueva fruncía el entrecejo. No le gustaba que se hablase de muertos durante el almuerzo.

Eran las siete en punto. Isabel Rodríguez sostenía una animada conversación con Eugenio Gallardón y Alejandro García. Pareciera ser que se habían puesto de acuerdo casi todos los miembros del Club de Campo para estar presente cuando Lorena Villanueva, vestida con un pantalón color claro, camisa blanca y un chal oscuro, entró con una sonrisa dibujada en sus labios. Sus ojos color miel, pelo negro y sus pestañas gruesas le daban un aspecto muy elegante a la cara ovalada de la joven. Como una modelo que es admirada en un desfile de moda, todos los presentes giraron sus miradas hacia Lorena Villanueva. Sin ninguna duda, estaban sorprendidos que la hija del revoltoso Roberto Villanueva estuviese entrando al Club de Campo. Todos, a excepción de Eugenio Gallardón quien había pedido a Isabel Rodríguez que invitase a la bella joven.

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