Marco Teorico – Metodologico Para El Estudio De La Obra De Los Pensadores Politicos (Mapa Cognitivo).

 
Dr. ( c ) Roberto Vila De Prado
titov@acelerate.com
Profesor Emérito
Universidad Gabriel Rene Moreno
Santa Cruz de la Sierra
Bolivia

Algunos historiadores están más interesados en la lógica de la construcción del discurso y otros en el contexto histórico del autor estudiado. Sin embargo, historiadores como Skinner (1969) y Pocock (1971), adoptan tanto el análisis del lenguaje como la reconstrucción del contexto histórico, tratando de abarcar hechos e ideas: el texto y el contexto.

La Capra (1983) ha redefinido la noción de "contexto" relacionando el texto con seis ámbitos de referencia:

- las intenciones del autor;

- la vida del autor;

- la biografía;

- el contexto social;

- el cuerpo de los escritos del autor; y

- los modos del discurso

Es también de gran importancia estudiar las llamadas redes intelectuales. El concepto de "red" se refiere al clima intelectual de una época, al problema de las generaciones y a las influencias recíprocas entre pensadores (Devés, 2000).

En el estudio de lo político es necesario apreciar en qué medida, el pensador bajo estudio (leyendo su realidad presente) evalúa las necesidades de un futuro que requiere opciones, decisiones y proyectos. Es decir, la forma en que analiza el potencial presente en un desarrollo histórico dado; y esto supone reconstruir situaciones históricas con un sistema de categorías que, además de entender el presente, no pierdan la riqueza de las potencialidades alternativas (Zemelman, 1989; 27 - 64).

Para el análisis de la obra de un pensador, Gramsci aconseja seguir rigurosamente ciertas técnicas procedimentales:

“1) reconstruir la bibliografía, no sólo en lo que respecta a la actividad práctica, sino especialmente a la actividad intelectual; 2) registro de todas las obras, aun las menos importantes, en orden cronológico, dividido según los motivos intrínsecos... La búsqueda del leitmotiv, del ritmo del pensamiento en desarrollo, debe ser más importante que las afirmaciones casuales aisladas, y que los aforismos sueltos” (Gramsci, 1986; 82).

Además, es necesario distinguir las obras editadas de las inéditas y las publicaciones póstumas revisadas por algún amigo o discípulo. Estas últimas deben ser analizadas “con mucha cautela y discreción”, porque son materiales que podrían haber estado en curso de elaboración a la muerte de su autor. Lo misma precaución se debe tener al examinar la correspondencia u otros escritos donde la mayor rapidez de pensamiento suele lograrse a costa de la solidez (Gramsci, 1986; 82 - 83).

Cuando se trata de una nueva teoría, es preciso reconstruir el proceso de desarrollo intelectual del pensador en cuestión para identificar los elementos estables y permanentes que pueden considerarse pensamiento propio, diferenciándolo de las doctrinas por las que el pensador pudo haber tenido simpatía y que le han servido de estimulo en etapas anteriores (Gramsci, 1986; 81).

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