Cultura Y Socialización.

 
Silverio Enrique Berríos Polío
seberriosp91@latinmail.com
Docente e Investigador

La familia es el primer agente socializador, luego, en la medida que el individuo se va insertando en los grupos sociales, sean de amigos, religiosos, políticos, culturales, instituciones económicas, etcétera, en esa medida se van adoptando los valores, creencias, actitudes, normas y pautas sociales, que corresponde a la cultura dominante.

En el sistema capitalista, la clase dominada también desarrolla sus propios agentes socializadores, las organizaciones de trabajadores, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones sociales que buscan lograr una distribución más equitativa de la riqueza nacional, son los principales agentes socializadores.

¿Qué pretenden estos agentes socializadores? Desarrollar nuevos elementos culturales en la sociedad que potencien la justicia social, la solidaridad, la cooperación entre las personas, la participación directa en las decisiones económicas y políticas que afectan significativamente la vida nacional. Para lograrlo es necesario superar problemas de analfabetismo, la pobreza en grandes sectores de la sociedad, pues de lo contrario las personas están preocupadas en qué comerán mañana, dónde dormirán mañana, cómo curar el niño enfermo, etcétera.

Es decir, no queda tiempo para pensar ni se comprende qué partido político puede representar sus intereses, de ahí que los partidos visitan las comunidades solo en períodos electorales, las campañas para ganar votos se reduce a canciones que denigran a los candidatos opositores, regalar camisetas (playeras) gorras, hacer fiestas con entrada gratis, pintar árboles, muros, calles, etc. aun violando el Código Electoral, no obstante, no presentan propuestas de trabajo realistas y que se preocupen por cumplir cuando hayan alcanzado el cargo al que aspiran; además quien en su campaña electoral ha promovido un programa de trabajo realista ha perdido las elecciones, pues con la cultura política-electoral que tienen los salvadoreños y salvadoreñas no es con propuestas realistas como se adquieren votos.

4. Cultura y Machismo.

Se ha criticado que los pueblos latinoamericanos poseen como elemento de su cultura el machismo, si bien es cierto, no es solo de los pueblos Latinoamericanos, el machismo surgió en los pueblos primitivos en la etapa de barbarie del desarrollo de la sociedad cuando la agricultura —que inicia como una actividad económica complementaria realizada por las mujeres y donde el matriarcado era la forma de organización social dominante— se transforma en la actividad económica fundamental, que produce los bienes para la reproducción de la vida material de la sociedad, y es realizada por los hombres, —aparece el patriarcado— quedando la mujer relegada a actividades de cuido de los hijos y del hogar, y el hombre quien proporciona los medios de subsistencia para la familia; aquí es donde aparece el predominio del hombre sobre la mujer y con ello, las relaciones de dominación.

El problema del machismo es de relaciones de poder, el hombre es el que adquiere el poder económico en la familia, por lo tanto es el que toma las decisiones en la familia. Esto se expresa en las frases siguientes, la mujer dice: “Quiero ir donde mi mamá, y él responde, anda pues” o el hijo dice “mamá quiero ir a la fiesta de mi amiga, y ella contesta, decile a tu papá”.

Aunque la causa estructural del machismo sea el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, pero este fenómeno se desarrolla y se consolidad como elemento cultural a partir de otros aspectos como el componente religioso que argumenta el Dr. Velásquez en el caso de la cultura occidental “se origina en la deformación del modelo familiar cristiano; en el caso de América Latina en la conjunción de esa deformación potenciada por la brutalidad de los colonizadores españoles y portugueses”; Velásquez continua diciendo:

“En la concepción machista, derivada de la cristiana, el hombre es un don, un regalo; formado a imagen de Dios, nace para ser servido, pues si bien ha de trabajar, a él le corresponden los trabajos dignos y enaltecedores. La mujer es su contrapartida. Concebida como una carga, su vocación es servir y, en efecto, se le reservan las pequeñas tareas domésticas”. “La debilidad que la concepción machista la atribuye a la mujer, no se refiere a su capacidad física para levantar pesos o “correr la milla”, sino también a una concepción Psíquica. La mujer al ser débil es, por consiguiente, inferior, incapaz, desde Eva, de resistir a la tentación, por tanto, peligrosa, tentadora ella misma”.

La religión cristiana tanto en su versión católica como evangélica han contribuido a la consolidación de la cultura machista, al justificar la dominación de un grupo social sobre los demás, proceso que se inicia en la familia como institución que inicia el proceso de socialización, y que lo realiza en el período o edad en que la personalidad del niño se esta construyendo y es mas fácilmente permeada.

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