Breve esbozo del contexto socio-económico laboral salvadoreño.

Oscar Martínez Peñate
enfoque@ufg.edu.sv
Docente e Investigador de la
Universidad Francisco Gavidia

1.1 La Dolarización.

El gobierno de El Salvador instituyó la dolarización de la economía, a través de la ley de integración monetaria a partir de enero de 2001, el objetivo que se perseguía según el Poder Ejecutivo es que se lograría un mejor dinamismo, desarrollo y crecimiento económico, y que los más beneficiados serían las personas de escasos recursos económicos, de igual forma los micro, mediana y pequeña empresa.

La dolarización se consideró en el discurso oficial como el instrumento idóneo para combatir la pobreza y el desempleo1, sin embargo en la realidad cotidiana y existencial los resultados de la misma no coincidieron con el discurso gubernamental. La Asociación de Medianos y Pequeños Empresarios Salvadoreños (AMPES) manifiesto que "esta ley sólo beneficia al sistema financiero y al gran comercio"2.

En este mimo orden, el gobierno adoptó también la decisión de reformar el Art. 42 de la Ley de Renta que eliminó la base de ¢75 mil colones, lo que obligó al sector de la pequeña empresa a realizar erogaciones sustanciales en el pago de impuestos, lo que desmotivó la inversión nacional y la formalización de empresas del sector informal, según la AMPES "dicha ley fue nefasta para la economía"3.

Sin embargo según la dirección del Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), en su evaluación preliminar del año 2001 y perspectivas económicas para el año 2002, los principales eventos económicos del 2001 que afectaron el crecimiento únicamente fueron: "el impacto directo de los terremotos, la lenta recuperación de Estados Unidos y los bajos precios del café"4, la dirección del BCR "olvidó" que lo que también afectó a la economía fueron la elaboración, aprobación y ejecución de leyes con efectos perjudiciales para el sector trabajador.

Los políticas gubernamentales y los fenómenos naturales golpearon fuertemente a la población5, algunas personas optaron por emigrar del campo a la ciudad y otros hacia los Estados Unidos6, para poder trabajar en ese país y enviar remesas a sus respectivas familias, en cuanto a los que residían en el extranjero incrementaron sustancialmente el envío de dólares para ayudar a sufragar las pérdidas que tuvieron sus familiares. Las remesas ascendieron a "US$ 1,910.5 millones durante el año 2001, se incrementaron a una tasa de 9.1 por ciento anual y superó en US$159 millones el saldo observado en 2000"7.

El total de remesas del 2001 equivalió al 37.7 por ciento de las importaciones totales del país y fueron el equivalente al 64.3 por ciento de las exportaciones totales8, las remesas podemos afirmar que fue el elemento que más contribuyó a disminuir en cierta medida los efectos negativos de la economía.

1.2 Los Terremotos.

Los terremotos del 13 enero y del 13 de febrero afectaron al movimiento sindical, puesto que de sus afiliados una buena parte de ellos reside precisamente en las zonas más vulnerables del país, es decir, en comunidades y sectores geográficos donde habitan las personas de menores ingresos económicos, en particular los trabajadores de las maquilas, agricultura, construcción, comercio, transporte, etc., algunos fallecieron, otros no sólo perdieron a seres queridos, sino que sus casas fueron dañadas seriamente o fueron derribadas por los terremotos, fueron destruidas en total 252,687 viviendas a nivel nacional9.

Para conocer los estragos cometidos por los movimientos telúricos, el Ministerio de Trabajo y Previsión Social realizó una encuesta de empleo del 12 al 22 de febrero del 2001, en 883 empresas de todo el país con las siguientes características, se investigó en el sector formal urbano, empresas mayores de 10 trabajadores y empresas de lo sectores manufactura y comercio, hoteles y restaurantes, y los daños estimados en la "manufactura fueron de 22, 744,500 dólares y en el comercio de 19,901,700"10, por su parte la AMPES estimó un total de 103 mil empleos perdidos11 , y de acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano de El Salvador 2001, los terremotos dejaron más de 225 mil pobres12.

El Sistema de las Naciones Unidas en El Salvador estimó que el país "perdió el equivalente al crecimiento económico de los últimos cinco años y en términos habitacionales perdió veinte años". 13 El impacto de ambos terremotos afectó al "25 por ciento de la población total del país, porcentaje que en algunos Departamentos sobrepasó el 75 por ciento, como los casos de San Vicente, Usulután y la Paz".14

Según Arnoldo Vaquerano secretario general de la gremial magisterial la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños 21 de Junio (ANDES 21 de JUNIO), consideró que solamente entre los miembros de esta gremial "hubo alrededor de unos 2 mil maestros y maestras que perdieron su vivienda"15, asimismo algunos trabajadores perdieron sus fuentes de empleos al quedar destruidas las instalaciones y perder maquinaria, materia prima, y productos entre otros.

Los trabajadores ante la tragedia humana y material, le dieron prioridad en atender a sus seres queridos y dejaron de asistir en esos momentos a las empresas donde laboraban, "los empresarios se aprovecharon de la situación que se estaba viviendo y que teníamos una crisis de emergencia a nivel nacional y procedieron con despidos".16 Los sindicalistas al haber sido despedidos o haber perdido sus fuentes de trabajo dejaron de cotizar a sus respectivos sindicatos, y con esto afectaron económicamente a sus respectivas instituciones laborales.

Los terremotos hicieron disminuir la producción y la demanda de bienes y servicios, por ejemplo a los miembros del Sindicato Gremial de Artistas y Variedades (SGAV), se dedicaron a realizar actos de diversión ad honorem en los campamentos de damnificados como aporte a mejorar la salud mental de la población más afectada por los movimiento sísmicos, según Lorena Rivera secretaria general del SGAV: "El trabajo disminuyó increíblemente en algunos pueblos y ciudades no habían festejos, nosotros vivimos de las presentaciones artísticas, estos lugares estaban destruidos, las oficinas del sindicato entraron en un déficit tremendo".17

Los sindicalistas del sector formal e informal que son propietarios de micros o pequeñas empresas y que tenían créditos entraron en mora, porque perdieron la capacidad para poder sufragar sus deudas, por ejemplo los afiliados al Sindicato de Trabajadores Independientes de Comerciantes Municipales de El Salvador (ACOMERSAT)18. En el sector agrario "la problemática de los agricultores se tornó mucho más difícil, ya que además de los daños provocados por los terremotos, sufrieron acosos con embargos, por parte de las instituciones financieras que les habían concedido créditos"19.

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